Carmen Gil: “A escribir se aprende leyendo”

6 A medio camino entre una sesión de cuentacuentos, un encuentro literario, una firma de libros y una entrevista íntima, Carmen Gil cerró el programa de LecturArte con tres encuentros en los que participaron más de un centenar de niños de Primaria de los colegios azudenses.

Gil contó, cantó, narró y recitó en tres sesiones llenas de magia. Y no solo porque la fuerza que transmite la au1tora de Brujas lo llenara todo, sino porque esta escritora-poeta-maga puso en práctica algunos trucos que dejaron boquiabiertos a los asistentes. De hecho, su afición por la magia protagonizó una de las preguntas de uno de los participantes: “¿Cómo se te ocurrió ser poeta-maga?”. A lo que la autora respondió que “soy poco maga pero me gusta mucho y por eso incluyo algunos toques de magia en los encuentros con mis lectores”.

Esa no fue la única pregunta que los pequeños lectores hicieron a la autora: cuestiones como por qué quiso escritora o sobre su forma de afrontar la escritura tampoco faltaron. Respondiéndolas, Carmen Gil confesó que “yo nunca pensé en ser escritora pero, yo soy profesora, y escribía poemas y cuentos para mis niños. Se los daba, sin decirles que era yo quien los hacía, y como les gustaban, seguía escribiendo. Alguien me propuso publicar… y así nació El fantasma con asma, hace ahora diez años”. Diez años que han dado para mucho: para publicar cien libros diferentes, algunos tan inolvidables como Brujas o La princesa que bostezaba a todas horas.

Gil continuó explicando que el secreto para haber cumplido su “centésimo cumplelibros” es “trabajar, trabajar y trabajar. Trabajar muchísimo. Por ejemplo, yo voy al Mercadona y voy pensando en mis personajes y paseo por la orilla del mar con una grabadora en la mano y no hablo con mi marido de si hay que comprar tal o arreglar cual, hablo de brujas, de hadas, de monstruos…”. Su vitalidad contagiosa sedujo a más de uno por lo que también tuvo que2 responder a la pregunta sobre cómo se aprende a escribir: “A escribir se aprende leyendo. Me gusta mucho leer, más que escribir. Siempre voy con mi e-book a todas partes y ahí tengo montones de libros. Así no me aburro nunca”.

De igual manera, la autora puso de manifiesto la nota en común que tienen el baile, la canción y la escritura de poemas: la musicalidad. Y aseguró que lo que pone en marcha la chispa de su inspiración son los personajes torpes.

Unos personajes que reconstruyó, a fuerza de magia e imaginación, en Azuqueca, en tres sesiones muy participativas que tuvieron mucho de creatividad y diversión pero también su puntito de solidaridad: Carmen Gil explicó que participa en una iniciativa de Unicef para la que ha escrito tres cuentos que profundizan en problemas del Tercer Mundo tales como la falta de agua, el trabajo infantil o la desnutrición.

Tres trabajos que se suman a la larga lista de personajes, historias y poemas que han salido de la cabeza de Carmen Gil. Una cabeza llena de creatividad y energía a la que, sin 3embargo, también le cuesta sacar adelante tanta maravilla:

– ¿Cómo se te ocurren las historias? – le preguntó uno de los niños

– Pensando mucho -respondió la escritora.

– ¿Y te ha dolido la cabeza alguna vez de tanto pensar? – quiso saber otro de los participantes.

– Sí, a veces sí… – contestó Carmen Gil con honestidad y sin poder contener la risa. Gajes del oficio.

4

7

5

Grandes y pequeños pasaron la mañana hilando versos

1           Niños, jóvenes, adultos… Todos los azudenses que así lo desearon pudieron participar en la segunda edición del Maratón de Poesía “Hilando versos”. Un encuentro con la literatura que volvió a brillar por su organización, el esfuerzo de los participantes, la bella puesta en escena y la hermosura de los poemas seleccionados. Durante toda la mañana del viernes 9 de mayo, colegios e institutos, en grupo o por separado, poetas o lectores fueron desgranando versos como quien deshoja una margarita: con emoción, cierto nerviosismo, valentía y, sobre todo, mucha pasión. Estas fotos lo demuestran.

23

49

1311

147

515

610

816

1217

Mayte Esteban: “Quería hablar de otras cosas a través de las voces de unos personajes que no están hablando de eso”

3

Fotos: Mayte Esteban, Álvaro Díaz Villamil y LecturArte

“Me gusta que me preguntéis, aprendo mucho”. Con estas palabras, Mayte Esteban dio rienda suelta a los interrogantes que a las lectoras de los clubes de la Biblioteca de Azuqueca les habían surgido tras leer la última novela de la azudense, Detrás del cristal.

Esteban volvía a Azuqueca para reencontrarse con sus madrinas literarias y para hacer un breve recorrido de lo que ha sido su carrera como escritora hasta el momento. En un lugar en el que “me siento especialmente cómoda. Yo vivía aquí, en la biblioteca”, se refirió a todas la novelas publicadas hasta el momento, anunciando, por ejemplo, que pronto vería la luz la versión en inglés de Su chico de alquiler, obra a la que se refirió como “mi campo de pruebas: es la que mando a todas las guerras y siempre regresa victoriosa”.

Pero para novela victoriosa, Detrás del cristal, una obra que ascendió al top 100 de libros más vendidos de Amazon ya desde el primer día en que salió al mercado y que conseguiría que, solo quince días después de colgarla, Esteban ya tuviera siete ofertas de editoriales para publicarla en papel. “Yo no lo había buscado, es algo que ocurrió pero es como un sueño hecho realidad. Es esfuerzo, trabajo, constancia, querer algo y luchar por ello”, explicaba ilusionada.

Profundizando en esta obra, Esteban contó que “es una comedia que se pone seria. Parte de una historia muy loca, pero da que pensar”. Para la autora, quien cree que “su fuerte son los personajes”, la novela “parte de una provocación al lector. Con ella puse en práctica la teoría de la piedra: es como tirar una piedra, remueves el agua y te pasas la novela intentando lograr que todo vuelva a la tranquilidad”. Y así, Mayte Esteban narra una historia coral (“me pasa siempre, los libros se me acaban llenando de gente, no es algo premeditado”, explicaba) que refleja una serie de problemas muy actuales, como la falta de recursos económicos, la crisis o la violencia de género.

DSC_0113

Detrás del cristal tiene dos niveles de lectura: el de la peripecias de los personajes y el de lo que se insinúa pero no se dice: “quería hablar de otras cosas a través de las voces de unos personajes que no están hablando de eso”, aseguraba Esteban. Y así surge la reflexión sobre la cobardía, sobre las veces que nos dejamos llevar por la rutina, la comodidad, la pereza, el cansancio o el día a día y no actuamos, sobre los pasos que debimos dar y no dimos, sobre las manos que pudimos o debimos tender y guardamos en el bolsillo.

Mayte Esteban volvió a demostrar algo que ya hemos ido descubriendo a lo largo de los diferentes encuentros con autores que hemos celebrado en LecturArte: que lo mejor de esas charlas es que te hablen del proceso de creación y que aclaren cuestiones que no quedaron suficientemente meridianas en la lectura o que pueden abrir un debate.

Respecto al proceso de creación, Esteban confesó que Detrás del cristal  “iba a ser teatro, una comedia de enredo” per4o que al final mutó en novela. Además, explicó que tuvo que dejarla “un tiempo de reposo porque el reposo te hace ver la cosas de otra manera” ya que no veía muy claro cuál era el rumbo de la obra. “Cuando la retomé me di cuenta de que sobraban 80 páginas” y, sin dudarlo, las tiró. Escribir también es tomar decisiones y asumir errores. Y enmendarlos. Y eso que no siempre el escritor tiene la última palabra sobre su obra: “llega un momento en que los personajes me toman decisiones y van por donde yo no esperaba”, señalaba Esteban.

Por lo que respecta a esas cuestiones dudosas o debatibles, la gran pregunta sobre Detrás del cristal es: ¿qué madre haría lo que hace Ana al comienzo de la novela? Esteban ha tenido que responder a esta pregunta en varias ocasiones pero pudo comprobar que, como ocurre muchas veces, la realidad supera a la ficción: “hace unos meses se publicó una noticia de una madre que había dejado a su hijo en bar. Supongo que todo depende del punto en el que se encuentre tu vida, de lo ahogada que te sientas… Pero, por lo que parece, no es algo imposible”. También sobre Ana, Esteban explicó que “hay personajes se parecen a personas y el personaje de Ana se parece más a un personaje”.

5

Más parecido a una persona parece ser el protagonista masculino de la novela, Andrés, un joven que se hace querer y que enamora a muchas de las lectoras de la obra. De hecho, “me han pedido el teléfono de Andrés por Twitter”, aseguró Esteban al hablar de este personaje. La gran pregunta sobre Andrés es por qué una persona tan obsesionada por el control y el orden es capaz de liberarse de su obsesión cuando llega un niño. “Es una reacción psicológica real, lo consulté con expertos. Ocurre y a veces hasta es necesario para salir de situaci2ones de bloqueo, como la que vive Andrés”, explicó.

Otros personajes como Raquel, Pepe o Julián también fueron diseccionados en el debate, calibrando si se parecen más a personas o a personajes. Aunque sobre el que no hubo dudas fue sobre César: “está inspirando en gente real. Tristemente, hay mucha gente como César”, aseguró la autora.

Finalmente, Esteban hizo referencia a su forma de enfrentarse al proceso de creación, asegurando que “escribo a ratos sueltos, he aprendido a aislarme”. Y concluyó confesando que “hasta que no publico una novela no la doy por terminada. Es más, una vez publicadas no vuelvo a leerlas porque siempre me dan ganas de cambiar cosas”. 6

Encuentro con José Antonio Portillo: “Como maestro, me preocupaba cómo narrar el conocimiento”

DSC_0015  José Antonio Portillo no se considera escritor, pero publica libros. José Antonio Portillo no se considera poeta, pero sus trabajos tienen mucho de poesía. Y algo de magia, aunque tampoco sea mago. José Antonio Portillo se define como “maestro de escuela”. Y de ese espíritu impregna todo lo que toca.

DSC_0008

José Antonio Portillo, con su libro encontrado en la playa en las manos

“Al empezar a dar clases me di cuenta de que en la universidad no me habían enseñado cómo crear silencio y sin silencio yo no podía generar conocimiento. Mi segundo problema era que tampoco me habían enseñado cómo transmitir el conocimiento, cómo narrar el conocimiento. Así que empecé a probar cosas y descubrí una serie de objetos que con solo colgarlos encima de la mesa generaban silencio e interés”. Así comenzaba la intervención de José Antonio Portillo en Azuqueca. Y a los jóvenes que acudieron a sus dos encuentros mostró algunos de esos objetos, como un libro que habría encontrado en una playa con extrañas bolas de papel y una carta en la que se explicaba su contenido. Y tenía razón: en cuanto cogió el libro entre sus manos se hizo el silencio. Pero también comenzaron las preguntas, y esa es una de las mejores maneras de generar conocimiento: mostrar interés, querer aprender.

Aquel experimento se convirtió en un libro (en realidad, algo más que un libro) que ganó el primer Premio Nacional de Edición en el año 2003. Y es que Portillo parece tener el don de convertir sus ideas en diferentes productos, porque algo parecido le ocurrió también con el proyecto del que vino a hablar en Azuqueca, ¿Qué piensa mi sombra?

IMG_3566

Portillo fue comentando algunas de las historias contadas en el audiovisual

Se trata de un audiovisual, que parte de otro de los experimentos de Portillo, en el que una serie de jóvenes hablan de su camino orgánico, ese que recorren cada día para ir de un punto a otro de su ciudad, como del instituto a casa o de casa al campo de entrenamiento. Portillo contó a los jóvenes presentes en el salón de actos de la Casa de Cultura cómo se gestó el proyecto y cómo se llevó a cabo: cómo eligió a los participantes, cómo trabajaron, cómo grabaron… y, sobre todo, en qué consistía ese camino orgánico de cada uno de ellos. Acompañó su exposición con fragmentos del trabajo audiovisual, trabajo que llamó la atención de los presentes, tanto por su calidad y su belleza visual, como por los planteamientos que puso ante sus ojos: desde el más cotidiano (el del joven que camina con un balón de fútbol siempre entre sus pies) hasta los más profundos (como el de la chica cuyo camino orgánico pasa por el banco que le recuerda a su madre, ya fallecida). La sombra de cada uno de esos jóvenes se convertía, así, en vehículo de sus reflexiones y sentimientos hasta configurar historias sencillas, cotidianas, pero llenas de profundidad, de humidad, de vida.

 

DSC_0006

DSC_0001

DSC_0020

 

 

Entrevista a Carmen Gil: “¡Me encanta poner a todo el mundo en zapatillas!”

FOTO2013

Carmen Gil es una de las autoras más prolíficas y ricas de la literatura infantil y juvenil española, un alma inquieta que no se queda anclada en ningún género en concreto sino que coquetea con la poesía, la narración, el teatro… ¡y hasta la magia! Lo mejor de todo: que su coqueteo tiene fruto y acaba enamorando a quien se cruza en su camino.

  • ¿Qué tiene su obra para enamorar así?
  • Habría que preguntárselo a los lectores, ¿no? Mis editoras hablan de frescura, gracia e ingenio. En eso algo tendrá que ver el ser gaditana, el gaditano tiene un sentido del humor especial que le ayuda afrontar los problemas. Lo que sí puedo asegurarte es que siento un profundo respeto por mis lectores. Para escribir para niños no hay que convertirse en niño; pero sí  entablar una relación de empatía con ellos, que ha de fluir espontáneamente, y que en ningún caso se puede forzar.
  • Quizá su secreto esté en esa vitalidad que regala a quien la mira, a quien la escucha, a quien la lee… ¿De dónde saca tanta fuerza?
  • De la ilusión y el entusiasmo. Soy una persona apasionada y cuando creo en algo, no sé medir, me doy entera. Y creo que esa entrega tiene un efecto bumerán.
  • En Azuqueca sabemos de lo que hablamos: entre otras actividades y lecturas en colegios, en la biblioteca o en casa, varias de sus obras han sido contadas en Una Merienda de Cuentos y los niños se han quedado fascinados con historias como La sonrisa de Daniela, El fantasma con asma o La princesa que bostezaba a todas horas. Son libros que mezclan a la perfección una chispita de humor, un toque de realidad, otro pellizquito de fantasía y, sobre todo, una gran dosis de magia, de la magia que surge del cariño y del calor humano. ¿De dónde nacen estas historias tan especiales?
  • Del corazón. Y dicen que lo que nace del corazón llega al corazón. Aunque esté escribiendo de un hada que está estrenando varita, de un fantasma al que le ha encogido la sábana y ahora asusta en minifalda o de un sapo que por nada del mundo quiere convertirse en príncipe, no puedo evitar plasmar en mis escritos aquello que amo y aquello en lo que creo. En mi literatura abundan, por ejemplo,  los antihéroes. ¡Y me encanta poner el mundo en zapatillas!
  • Y no se conforma solo con habernos enamorado. ¡Ahora viene a hechizarnos! ¿Cómo será Brujas, el espectáculo que ofrecerá en Azuqueca los próximos 3 y 4 de marzo?
  • Será un encuentro con lectores en el que acercaré mi obra a los niños a través de música, juegos, poesía, canciones… ¡y hasta un poquito de magia!
  • Pero estas brujas que usted traerá consigo… ¿son tan malas como siempre o son tan humanas como suelen ser los protagonistas de sus obras, a los que baja del pedestal para que descubran que ser normal y corriente también tiene sus ventajas?
  • Bueno, como os decía antes, son brujas en zapatillas, con necesidades cotidianas, como ir al híper brujesco a hacer la compra o practicar para sacarse el carné de conducir escobas.
  • En sus obras, conjuga el universo tradicional infantil (con sus brujas, sus princesas, sus monstruos, superhéroes, piratas, hadas, caballeros…) con la realidad cotidiana de hoy en día, la que los niños ven, oyen, sienten y experimentan cada día (con sus resfriados, sus bostezos, su internet, sus inseguridades, sus miedos… ¡y sus zapatillas!). ¿Cómo consigue que ambos universos no choquen y explosionen?
  • Bueno, tampoco lo hacen en la vida diaria, donde conviven perfectamente (yo diría que necesariamente) realidad y fantasía. Acabo de publicar un libro con la editorial Cuento de Luz que habla precisamente de eso, de las cosas del aire, esas que nadie ve, pero existen. ¡Y que forman parte de nuestra vida!
  • Y lo mejor: no sólo es capaz de hacernos reír, de enamorarnos y de sorprendernos… es que además es capaz de transmitir valores y pequeñas enseñanzas que nos ayuden en nuestro camino, tanto a grandes como a pequeños. ¿Cómo consigue deslizar, así, casi sin que nos demos cuenta, lecciones tan grandes en cuentos y poemas tan pequeños?
  • Con naturalidad. La escritura es una necesidad de comunicación, de expresión. Si escribes es porque tienes algo que decir a los demás.  El afecto físico, la autoestima, el respeto a las diferencias, la alegría…  dan vueltas en mi cabeza. Y también vuelan entre las líneas de mis textos.
  •  ¿Por qué optó por la literatura infantil y juvenil y no por otros caminos de la literatura o de la cultura?
  • ¡Me gustaba hacer tantas cosas…!: me cosía mi ropa, fabricaba títeres, modelaba figuras de barro, diseñaba abalorios, escribía versos… En fin, un poquito de todo. Por otra parte, siempre me gustaron mucho los libros y los niños, así que unir mis dos pasiones fue algo natural. En cuanto empecé a trabajar como maestra, comencé a escribir para mis alumnos. Les daba mis textos sin revelar mi autoría. Comprobar que les gustaban me animaba a seguir escribiendo
  • ¿Qué tiene de especial hacer reír a un niño? ¿O hacerle soñar? ¿O hacerle pensar? ¿O todas esas cosas que usted consigue con sus obras?
  • ¡Hace cosquillas por dentro! Cuando acudo a los encuentros y veo cómo los niños aprietan mis libros contra su pecho; cuando una madre me cuenta que ha traído a su hijo con fiebre porque no podía perderse mi visita; cuando descubro que se han aprendido de memoria mis poemas, ¡y sin que nadie los haya obligado!; cuando se van felices con mi firma, como el que posee el mayor de los tesoros;  cuando un grupo de maestros decide ponerle mi nombre a su cole…, ¡llego a tocar las nubes con las puntas de los dedos!
  •  Y el secreto más secreto de todos los secretos: ¿cómo es capaz de conseguir que los adultos redescubran el niño que llevan dentro? ¿Brujería?
  • Esa capacidad de sorprenderse, de disfrutar de las cosas pequeñas, de entregarse sin reservas, de gozar sin necesidad de producir, de creer en la magia de la vida…, tan propia de los niños, también se conserva en el corazón de los adultos. Sólo es cuestión de dar con ella.

Más información sobre la autora en poemitas.com.

CARMEN GIL VISITARÁ AZUQUECA DE HENARES el 19 DE MAYO (ENCUENTROS CONCERTADOS CON LOS COLEGIOS DE LA LOCALIDAD)

Manel Loureiro: “Escribir es lo más parecido a la magia negra”

 DSC_0052   Hay personas que tienen la capacidad de contarte cualquier cosa como si fuese una novela. Si esa persona es, además, escritor, puedes asegurar que cualquier viaje que hagas con ella tiene el entretenimiento garantizado. Aunque sea un viaje imaginario a un barco que nunca existió, como el que pasado 25 de abril nos propuso Manel Loureiro.

Loureiro visitó Azuqueca para hablar de su última novela, El último pasajero, un thriller de acción con una buena dosis de terror psicológico. En ella, el autor recrea el viaje del Valkirie, un barco alemán de la época nazi en el que llevan ocurriendo sucesos poco normales desde que fue encontrado a la deriva sin pasaje (excepto un bebé) en los años 40. Con la misma facilidad con la que Loureiro introduce al lector en el ambiente fantasmagórico y lúgubre del Valkirie, los asistentes al encuentro con el autor nos vimos arrastrados a la narración del cómo se hizo esta novela, hechizados por la capacidad para contar del escritor gallego.

IMG_20140425_181701

Un fan de la novela ha elaborado lo que hubiera sido el talonario de vacaciones de los pasajeros del Valkirie

Con solo decir que la novela surgió de un montón de casualidades y comenzar a desgranarlas, Loureiro ya se tenía al pasaje de este viaje imaginario en el bolsillo. “Investigando otras cuestiones, topé con los barcos malditos de la época nazi”, explicó Loureiro, quien añadió que la KDF, la organización de la que se habla en la novela, existió realmente y fue bastante novedosa, porque, a través de su lema ‘Fuerza a través de la alegría’, consiguió extender la idea del recreo vacacional como forma de motivación. De ese modo, organizaron viajes y cruceros para nazis de cualquier posición, personas que, de otro modo, no se hubieran podido permitir vacaciones así. La parte más negativa de esta iniciativa tan sorprendente es que “todos los barcos de la KDF tuvieron un final trágico”, señalaba Loureiro, quien añadía el naufragio o el incendio como causas de ese final trágico. El Valkirie, protagonista de la novela, está inspirado en estos barcos nazis: “solo existió en papel, aunque sí existieron sus hermanos”, explicaba el autor. Loureiro describió cómo fue creando el barco en su imaginación, a imagen de los de la KDF, y cómo fue construyéndolo en la mente de los lectores, marcando diferencias y similitudes con el gran barco que todos podríamos tener en la cabeza al imaginarlo: el Titanic.

Pero este hallazgo no fue el único que fue conduciendo a Loureiro hacia el Valkirie y la historia de El último pasajero. “Empezaron a pasar cosas. Yo no creo en las casualidades… pero comenzaron a suceder una serie de acontecimientos que me llevaban al mismo sitio. Era como si algo me estuviera diciendo que tenían que escribir esta novela”, explicaba Loureiro. Entre ellas, que empezó a toparse con libros antiguos, en diferentes puntos del mundo, que tenían el mismo exlibris: un trébol y un lobo. “A mí me fascinaba pensar que había una serie de libros que una vez estuvieron juntos en una biblioteca particular, que después se desperdigaron y que ahora volvían a estar juntos en mi casa. Está claro que en mi libro tenían que aparecer el trébol y el lobo por alguna parte…”, comentaba Loureiro.

Y lo que tenía claro también es que “el protagonista tenía que ser el barco. La historia de los barcos errantes siempre me ha atraído y tengo el convencimiento de que, hoy en día, el mar es nuestra actual última frontera. Yo soy muy racional, pero vengo de la tierra de la Santa Compaña, así que me sentía atraído por esos barcos sin pasaje. Es cierto que el 99 por ciento de esos pasajes desaparecidos puede ser explicado pero… ¿qué pasa con ese uno por ciento?”, se cuestionaba el escritor al tiempo que aseguraba que “los misterios nos atraen porque  nos gusta que nos pongan a prueba y por la satisfacción que sentimos tras resolver el enigma”.IMG_20140425_195118

Además de hablar de su novela y de cómo su trilogía Apocalipsis Z le cambio la vida (“De repente era escritor en vez de abogado”, dijo, al respecto), Manel Loureiro también nos dio una clase de escritura creativa en toda regla. Para empezar, diferenció tres clases de escritores: “los ultra organizados, que llenan la paredes con esquemas en los que incluyen hasta el más mínimo detalle sobre la trama, los personajes, etc.; los impulsivos, que tienen una idea general pero se lanzan a escribir sin saber dónde les llevará el texto y luego están los que se quedan en el término medio, entre los que creo que me incluyo. Y es peligroso no saberlo, porque si no lo sabes…  probablemente estés en alguno de los dos extremos y no lo quieras reconocer. Yo soy organizado, sí, pero también dejo margen a la improvisación”.

“La parte de la documentación es fantástica y escribir también es muy divertido pero es agotador, te vacías. Es lo más parecido a la magia negra que existe: tienes que invocar a todo un universo que no existe, invocar a un montón de personas que tampoco existen, darles vida, que eso funcione y que el lector, que vosotros, lo sintáis. Si no lo sentís, entonces no vale. Pero si empiezas un libro, te agarra por las solapas, sigues y sigues leyendo y de repente miras el reloj y han pasado dos horas y dices ‘¡Han pasado dos horas y no me he enterado!’… eso es magia. Por eso escribir vacía tanto pero por eso vale la pena. Por esa magia”, comentaba, emocionado, un autor que confiesa que en la última fase de escritura se aísla, se encierra en una cabaña donde no le moleste nadie y es capaz de estar allí semana, hasta salir con una barba bastante más frondosa de que la trajo a Azuqueca.IMG_20140425_181504

Loureiro habló de algunos recursos narrativos para crear tensión e intriga (como el cliffhanger, el mcguffin o la  alternancia de historias, “cuyo maestro, hoy en día, es George R.R. Martin, autor de la saga Juego de Tronos“, aseguró) y habló de la teoría de Gozzi de que, en el fondo, solo hay 36 secuencias dramáticas posibles y que, lo demás, son repeticiones o variaciones de una de esas secuencias. Y lo ilustró con un ejemplo: “Imaginad que os hablo de un ser llegado a la tierra con un mensaje de paz y amor, que crea una comunidad de amigos y seguidores, que es perseguido por las autoridades, que muere pero que luego resucita y que, finalmente, sube a los cielos. ¿De quién hablo?”. “De Jesucristo”, afirmamos, seguros, los presentes. “No. Hablo de E.T.”.

Loureiro invitó a los presentes a pensar en lo que mueve a los personajes de las novelas que han leído para mostrar que, en literatura “las emociones humanas son la clave de todo” y, aseguró, que en su novela el motor que mueve a los personajes es la búsqueda de respuestas.

Y aunque no era su intención destripar El último pasajero, varias de las preguntas de las asistentes ahondaron en aspectos muy concretos de la novela, así que acabó aclarando todos los puntos oscuros que pueden quedar tras la lectura. Puntos oscuros como, por ejemplo, (y cuidado, que lo que vamos a comentar ahora pueden ser spoilers, si uno aún no ha leído la novela) qué pinta una familia de polizones judíos en un barco nazi. Loureiro habló del gran éxodo que se produjo entre los años 33 y 37 de judíos que abandonaban Alemania y aseguró que, en ese contexto, no es tan extraño que una familia intentase salir del país como fuese, incluso en un barco nazi. Del mismo modo, explicó que, en el fondo, la novela es una reinvención del mito de Sísifo y que “las maldiciones solo existen si la persona sobre la que recaen cree en ellas” (fin de los spoilers).

A pesar de las preguntas, Loureiro aseguró que no todo tiene respuestas en El último pasajero ya que “me encanta dejar uno o dos cabos sueltos porque en la vida real nunca se encuentran todas las respuestas” y añadió que en cualquier novela “todo tiene que ser como una orquesta, todos los elementos deben tocar al mismo compás”.

Preguntado por el miedo, el autor explicó que “es la sensación mas difícil generar. Asustar es fácil pero dar miedo consiste en ir tejiendo una telaraña con mucha paciencia sin que el lector se entere. Hay que ir creando una atmósfera asfixiante, sin que os deis cuenta. El miedo es una mala hierba que enraíza en tu corazón, que se mete en la parte más primitiva de nuestro cerebro”.

DSC_0046

Respecto a su manera tan visual de narrar, Loureiro la justificó explicando que “es la forma que tengo de contar historias. Al final, todos somos hijos de nuestra generación y yo soy hijo de la televisión. A raíz de lo que vemos, de cómo nos movemos por el mundo y de lo que leemos, interiorizamos una serie de códigos narrativos que luego reproducimos, a veces sin que nos demos cuenta, sin que los utilicemos de forma deliberada. Yo, por ejemplo, soy de la generación del videoclip. Pero luego es verdad que hay una cierta educación cultural y audiovisual y se crea un imaginario colectivo que nos ayuda a completar las historias, a rellenar los huecos que las diferentes narraciones puedan dejar. No hace faltar contarlo todo, porque hay muchas cosas que ya sabemos, por el tiempo en el que vivimos”.

A pesar del éxito cosechado con su Apocalipsis Z (que se sigue traduciendo a más idiomas y que le está llevando, aún hoy, a viajar a países diferentes para presentarlo y promocionarlo), Loureiro confiesa que su propósito es “aprender a contar historias aún mejor”. Dentro de algo más de un año, cuando la novela que ahora escribe salga a la luz, comprobaremos hasta qué punto es capaz de superarse a sí mismo.

IMG_20140425_195414

Entrevista a Mayte Esteban: “He madurado, porque he leído y escrito mucho, pero lo que más se nota es que he perdido el miedo”

10318736_10203713189254376_1656151233_n

Mayte Esteban (en el centro), en su amadrinamiento en Azuqueca

Los azudenses conocen bien a Mayte Esteban, y no solo porque ella misma lo sea y dedicara su primera libro (La arena del reloj) a hablar de la vida de su padre, a caballo entre Alcalá, Azuqueca, Guadalajara y el entorno del Corredor. No, no solo por eso. También porque los clubes de lectura de la Biblioteca Municipal Almudena Grandes la amadrinaron cuando publicó aquel libro y con sus miembros tuvo su primera experiencia como escritora que comparte impresiones sobre su obra con un grupo de lectores. Ahora, la azudense que reside en Segovia vuelve para presentar su cuarta novela, publicada en papel por el Vergara, sello de Ediciones B.

– Tras su primera visita, ha vuelto a Azuqueca alguna que otra vez pero ¿qué siente al hacerlo con cuatro novelas bajo el brazo?

– Para mí siempre es un placer volver a Azuqueca, y más en concreto a la Biblioteca, porque es un poco volver a casa, reencontrarme con el lugar donde crecí y con las personas que han confiado en mí desde el principio. Es muy enriquecedor porque el contacto directo con el lector aporta matices a lo que tú mismo has escrito e incluso genera ideas nuevas.

– ¿Cómo ha sido este camino? ¿Qué ha cambiado en Mayte Esteban desde la última vez que la vimos?

– Lo que ha cambiado es que la última vez que estuve lo hice siendo autoeditada. Ninguna editorial respaldaba mi trabajo como sucede ahora, era una aventura que emprendí sola, como una experiencia personal, una manera de compartir algo que siempre he hecho que es escribir. Ahora el libro no lo llevo yo bajo el brazo sino que cualquiera puede encontrarlo en una librería. Yo me siento igual pero sé que no sé ve del mismo modo desde fuera.  El camino no ha sido sencillo y, sobre todo, lo que no ha sido es corto. Todo esto empezó para mí en 2008, son seis años de trabajo hasta llegar donde estoy.

– En las novelas sí se nota su madurez literaria: hay más manejo de los recursos narrativos, de las estructuras, incluso de los personajes. ¿Qué ha aprendido escribiendo?

– Supongo que se nota más madurez porque he leído mucho más y todo lo que leemos va quedándose con nosotros. También he escrito mucho más y la escritura, igual que correr una maratón, necesita práctica, horas de entrenamiento en soledad, de textos que se arrojan a la basura pero que son necesarios para llegar a construir una novela. Pero, en realidad, lo que creo que se nota más es que he perdido el miedo.

Al plantear la estructura de Detrás del cristal, por ejemplo, lo que aparece ahora, la fragmentación en pequeños capítulos con ubicación, fecha y hora, pensé quitarlo porque me daba la sensación de que eso no se hacía así. Hasta que pensé en Miguel Delibes y su novela, Los santos inocentes, donde plantea cada capítulo como una sola oración gramatical. Tampoco se hace así y no tuvo miedo en saltarse las normas. ¡Y escribió su mejor novela!

Otra parte en la que he perdido el miedo es al arriesgar en la trama. Sé que el punto de partida de Detrás del cristal es impactante para alguien que es madre, que enseguida te dirán, “yo no lo haría”. ¡Ni falta que hace! Esto es ficción, un recurso para hablar de otras cosas que se mantienen entre líneas en la novela.

– En el encuentro del 7 de mayo hablaremos de esa novela, una obra que empieza siendo una comedia romántica pero que acaba poniéndose seria y hablando de cuestiones tan importantes como la violencia de género y sus consecuencias. ¿Por qué quiso darle a la obra este giro?

Recuerdo que la primera vez que hablé de esta novela en público fue precisamente a mis madrinas, en Azuqueca, en junio de 2012. Fue a ellas a las que les dije cómo se llamaba y que estaba mezclando comedia con malos tratos. No se me han olvidado algunas caras de estupefacción, seguro que estaban pensando que me había vuelto medio loca, pero yo sentía que se podía hacer. Y ahí está el resultado.

Los malos tratos son solo un pequeño telón de fondo pero sin ellos no se entiende el resto. Los motivos de Ana tenían que ser poderosos para hacer lo que hace pero teniendo una amiga como Raquel también los suyos para no ayudar necesitaban tener una entidad si quieres aún mayor.

– Cuando ocurre lo que le sucede a Raquel, muchos personajes se lamentan de no haber actuado antes y, en el fondo, toda la novela habla de eso: de oportunidades que dejamos escapar, de cobardía, de autoengaño o de la comodidad que nos convence para no salir de nuestro actual estado de cosas, por muy insalubre que nos resulte. ¿Quería escribir un alegato contra la cobardía?10335805_10203713194174499_1517577965_n

– Quería que el lector, como me había pasado a mí mientras estaba escribiendo, se parase a pensar en que la vida solo es una y que si de algo nos tenemos que arrepentir es de no haber hecho aquellas cosas que realmente deseábamos, más que de las que dejamos pasar por miedo.

“Está permitido equivocarse. Lo cobarde es no intentarlo”.

Pienso en mí misma, en todo lo que estoy viviendo. Si no me hubiera dicho que no pasaba nada si salía mal, ahora no estaría hablando contigo ni mis textos habrían salido del ordenador.

– Quizá la menos cobarde de todos los personajes sea Ana, cuya cobardía puede ser, más bien, una prevención para no volver a ser herida. Porque Ana… es un ciclón. ¿Cómo surgió este personaje?

– Ana, como todos, fue creciendo a medida que escribía. Es algo que me pasa siempre. Encuentro una pequeña historia, una idea para empezar y a veces ni siquiera tengo el final. Me pongo a escribir y a lo largo de los años que dura esta tarea los personajes se van definiendo. Poco a poco. Hay detalles que surgen casi en el último momento, gestos que aparecen y que los definen. Ana sufrió esa mutación, en realidad como todos. Creo que el único que no cambia es Pablo.

– Le confieso que Ana ha dado mucho que hablar en los clubes de lectura. ¿Qué madre dejaría a su bebé con un absoluto desconocido?

– ¡Una que exista en un libro! Es lo que decía antes, no es realidad sino ficción para llegar a otros pensamientos. La literatura puede ser la crónica del tiempo en el que vivimos, incluso más fiable que los libros de Historia muchas veces sesgados por la ideología de quienes los escriben, pero no tiene por qué ser cierto todo lo que se cuenta.

De todas maneras, un par de meses después de publicar la novela por mi cuenta en Amazon, una mujer, en Madrid, dejó a su bebé de dos meses en un bar. En el carrito. Tan inverosímil no es, aunque es bastante inconsciente. ¡Muy inconsciente!

– Ana y Andrés son los personajes centrales de una novela coral, en la hay más protagonistas con bastante peso en la historia. ¿Por qué optó por esta multiplicidad de personajes?

– Siempre escribo así, no puedo evitar que las novelas se me acaben llenando de gente. En las dos que he terminado ya ocurre más o menos lo mismo, incluso en una de ellas no tengo muy claro quién es el protagonista porque más bien creo que el protagonismo se lo llevan las dos ideas centrales que vertebran la novela: la no correspondencia en el amor y el vivir y no sobrevivir.

– Multiplica los personajes y también los espacios. De hecho, al comienzo de cada capítulo (como bien ha dicho antes) usted nos sitúa, porque se pasa la novela llevándonos de un lado para otro. La sensación que este continuo cambio de escenarios (además de la propia acción y a los capítulos cortos) da al lector es la de agilidad. Al final uno tiene la sensación de que el libro se devora. ¿Qué le aporta esta velocidad al conjunto de la novela?

– Por una parte, esa segmentación trae claridad, que el lector no se pierda pero además creo que te arrastra que sean cortos. Sin querer te encuentras pensando, venga, uno más… y te la acabas. Desde que la publiqué en Amazon no había vuelto a leerla (me entran ganas de cambiar cosas y por eso no lo hago) hasta que tuve en mis manos las galeradas y me costó mucho centrarme en lo que tenía que hacer, que era corregirlas. En un momento dado me encontré leyendo como una lectora más. Eso me gusta que me pase con los libros de otros, así que quizá inconscientemente se lo apliqué al mío.

– La multiplicación de personajes y espacios no se corresponde con una gran prolongación en el tiempo. De hecho, el tiempo en el que transcurre la acción está muy condensando: el grueso de la novela ocurre en una semana. ¿Por qué quiso contarnos con todo lujo de detalles lo que ocurrió en esos días?

– Me pareció que eso le daba más ritmo, más vitalidad. No me gustan las descripciones largas, por lo general, ni siquiera como lectora. Me encuentro leyendo en vertical muchas veces, saltándome párrafos, así que decidí que era mejor dejar que los personajes hablasen y mostraran lo que ocurre. Para esto, condensar el tiempo era más efectivo.

– Usted pertenece a la llamada Generación Kindle, a ese grupo de autores independientes que autopublican y sacan adelante sus novelas sin el respaldo de grandes editoriales. ¿Qué le ha aportado esta experiencia como escritora?

– Creo que sin ese paso previo de autoedición no estaríamos hablando. De todas maneras mi experiencia con la autoedición es anterior al fenómeno Amazon en España, anterior a esa Generación Kindle. Empecé publicando en una página americana llamada Lulu que no tiene tanta popularidad como Amazon y fue después cuando llegué a ésta.

Me ha aportado visibilidad para poder dar el salto al papel de modo tradicional. De otro modo esto sería impensable para mí porque no lo intenté enviando manuscritos a las editoriales. Una vez lancé una propuesta, precisamente con Detrás del cristal, pero ni siquiera me contestaron.

– ¿Y qué ha aportado este tipo de publicación al mercado editorial y, sobre todo, al lector?

– Yo creo que se están dando a conocer muchas voces que estoy segura de que dentro de unos años consideraremos esenciales. Podría dar nombres pero me estaría dejando muchos en el camino. Los lectores tienen dónde elegir y se están llevando sorpresas mayúsculas. Entre miles de títulos que no aportan nada hay verdaderos diamantes.

– Lo que, desde luego, no se puede decir de Mayte Esteban es que se haya encasillado. Cada una de sus novelas es diferente a la anterior, ha ido tocando distintos géneros a medida que ha ido desarrollando su carrera como escritora. ¿Se está poniendo a prueba como narradora, experimentando diferentes formas literarias, o simplemente se trata de una forma de ser y de ver la vida?

– Creo que en cada momento te apetece escribir algo diferente, dependiendo también de lo que te esté pasando, pero en mi caso hay también un componente de reto, ver si soy capaz.

– Los seguidores de su blog (El espejo de la entrada) y de sus perfiles en las redes sociales ya sabemos que continúa trabajando, que hay más proyectos en marcha, algunos ya muy avanzados. ¿Qué nos puede adelantar sobre lo que nos queda por leer de Mayte Esteban?

– Primero, una novela intimista, donde hablo de sentimientos, una novela coral que espero que sea la siguiente que se publique.

Después tengo escrita una novela romántica, con todos los tópicos del género, con la que me lo he pasado pipa escribiendo. Me falta perfilar algunos detalles porque, como soy yo, me ha salido también un poco reivindicativa. Que tiemble la prensa rosa…

La segunda parte de El medallón de la magia va, despacio pero va, y esa estoy segura de que será autoeditada porque quiero conservarla para mí. No sé si me ha salido muy juvenil, lo que sí sé es que está llena de aventuras.

Y los proyectos actuales son la publicación en breve, porque ya está lista, de la versión en inglés de Su chico de alquiler, y la traducción al italiano que ya está en proceso. Esta novela sigue siendo también mía y es mi campo de pruebas. Es muy sencilla, no tiene ninguna pretensión, pero tiene su público que hace que todos los meses encabece mi lista personal de la más vendida.

 MAYTE ESTEBAN MANTENDRÁ UN ENCUENTRO CON LECTORES EL 7 DE MAYO A LAS 19 HORAS EN LA SALA DE CONFERENCIAS DE LA CASA DE LA CULTURA DE AZUQUECA

 

“Detrás del cristal”, Mayte Esteban

14042g

Ficha técnica:

Título: Detrás del cristal
Autora: Mayte Esteban
Editorial: Vergara
Género: novela contemporánea
Páginas: 280
Publicación: 14/02/2014
ISBN: 978-84-15420-71-2

Sinopsis (editorial):

   Andrés Gálvez, un joven ejecutivo, lleva meses preparando unas vacaciones en el Caribe con su novia para escapar de los compromisos de las fiestas navideñas sin sospechar que su vida está a punto de trastocarse por completo.

La situación económica de Ana Iriarte es desesperada. Ha buscado con quién dejar a su bebé esa noche para acudir a un trabajo eventual, pero ni su única amiga, Raquel, puede ofrecerle ayuda, pues también tiene un grave problema: pasa por un mal momento con su marido como consecuencia de los emails que está recibiendo de un desconocido.

La desesperación empuja a Ana a cometer una locura que puede costarle muy cara.

    Mayte Esteban concentra el tiempo en el que transcurre la novela y multiplica escenarios y personajes para ofrecernos una obra coral que gana profundidad a medida que vamos leyendo. A través de un narrador omnisciente que va centrando su atención en los diferentes personajes que dan cuerpo a la trama, la autora nos va presentando sus vivencias, sus miedos, sus frustraciones y el peso que cargan sobre sus espaldas en el momento en que los conocemos, ya sea por causas económicas o sentimentales.

Porque bajo la apariencia de una novela romántica cuyo eje central (chica y chico se conocen y se enamoran) conocemos de sobra, Esteban soterra temas para la reflexión tan importantes como las decisiones que tomamos en momentos de desesperación, la cobardía que no nos permite actuar cuando deberíamos hacerlo, los engaños que soportamos, la angustia que produce llevar una vida equivocada o la siempre terrible vivencia de la violencia de género.

La cada vez mayor madurez literaria de Mayte Esteban se nota, en esta ocasión, en la elección de desarrollar la trama a través de un buen número de personajes, en el equilibro entre el humor de algunas escenas y la seriedad de los temas de fondo, en un estilo cada vez más depurado que nos regala frases llenas de belleza y, sobre todo, en el manejo del ritmo y de la estructura de la novela. La lectura se hace tremendamente ágil gracias a los capítulos cortos, los diálogos, la dosificación de la intriga y la rapidez con la que cambiamos de escenarios y personajes.

En definitiva, Detrás del cristal es una novela que parece más sencilla de lo que es; que, envuelta en el papel celofán de la novela romántica, propone serios temas de interés sobre lo que reflexionar y que demuestra que la autora maneja las herramientas necesarias para moldear una novela divertida y profunda al mismo tiempo. Una novela que, al cerrarla, da pie a pensar sobre nuestra propia vida, a ahondar en nuestras reacciones frente a problemas semejantes a los que viven los personajes y en nuestra posición ante lo que nos ocurre: ¿estamos detrás o delante del cristal?

MAYTE ESTEBAN MATENDRÁ UN ENCUENTRO CON LECTORES EL 7 DE MAYO A LAS 19 HORAS EN LA SALA DE CONFERENCIAS DEL CENTRO CULTURAL DE AZUQUECA DE HENARES

Juegos literarios para estimular la imaginación

DSC_0105    IMG_20140426_121020

La cara más lúdica de la literatura fue la protagonista de los Juegos Literarios que tuvieron lugar en la mañana del pasado sábado, 26 de abril, en el Centro de Ocio de Azuqueca. Cuentos, relatos, filosofía, música, poesía, ilustraciones… muchas fueron las disciplinas literarias o asociadas a la literatura que tuvieron lugar propio en esta iniciativa de la que disfrutaron cientos de personas, muchos de ellos muy jóvenes.

El salón del Centro de Ocio se dividió en diferentes rincones para dar cabida a las distintas actividades planteadas. Siguiendo el sentido de las agujas al reloj, nada más entrar uno podía hacerse con unos bellos versos por encargo. En un pasillo adyacente, la propuesta poética no consistía en escribir sino en recitar versos. En la intimidad de un rincón y con la cercanía de la boca que se aproxima al oído para dejar caer palabras llenas de magia.

versos

A continuación se situaba el gran espacio dedicado al Combate  Cuerpo-Libro, una guerra de microrrelatos que los asistentes pudieron seguir a través de la pantalla gigante ubicada a tal efecto. Parejas de combatientes midieron sus fuerzas para hacerse con la satisfacción de escribir el microcuento más aplaudido.

Cuerpo libro

El espacio contiguo al ring de los cuentos fue ocupado, ya al final de la jornada, por Raúl Vacas y Pedro Pastor, quienes ofrecieron un recital de música y poesía, perfecto colofón a una jornada llena de palabras.

IMG_20140426_140315 IMG_20140426_140858

A su lado, El Rincón Lento de Guadalajara organizó dos talleres de cartoneras que congregaron a un gran número de asistentes y del que salieron libretas bien bonitas.

cartoneras

Por su parte, Didesur ubicó un stand en el que se podían adquirir productos solidarios, intercambiar libros y hacerse unas chapas con mensajes relacionados con el mundo de los libros.

Didesur

El Espacio de Arte Contemporáneo El Contenedor (EACEC) también puso su granito de arena en estos juegos, en este caso, con una propuesta de escritura para componer un poema de una manera muy sencilla.

EACEC

La filosofía también tuvo su lugar gracias a la iniciativa Postales para la reflexión, que proponía seleccionar citas y enviarlas a quien uno deseara. Sus mesas estuvieron llenas durante toda la mañana.

postales

Y cerrando el círculo, la Tienda de Palabras; una actividad realizada por los miembros de los clubes de lectura de la biblioteca que proponía regalar citas, reflexiones, microcuentos, familias de palabras, refranes, adivinanzas o palíndromos a cambio de la mejor de las sonrisas.

tienda de palabras

En una sala diferente tuvo lugar el constructivo encuentro con la ilustradora Moni Pérez, en el que varios jóvenes pudieron aprender un poquito más sobre cómo traducir palabras en imágenes.

Moni

Y en la calle, el ritmo lo ponía la Batukada literaria.

IMG_20140426_124128

En definitiva, un conjunto de actividades divertidas e instructivas que captaron la atención de un nutrido grupo de azudenses que pudieron disfrutar del maravilloso mundo de las palabras.

IMG_20140426_122421

 

“Il grande Francesco” enamora a los jóvenes azudenses

DSC_0007

Foto: Álvaro Díaz Villamil

Risas, carcajadas, música, efectos especiales, imaginación y amor. Esos son los ingredientes que Carlos Jano subió al escenario de la Casa de la Cultura en sus dos sesiones para jóvenes del pasado 25 de abril. Y con ellos logró cocinar un espectáculo lleno de complicidad y participación del que era imposible salir con el gusto dulce que dejan en la boca las cosas que te gustan, las que te divierten, las que te dejan cooperar en su construcción. Porque esta obra unipersonal y minimalista (Il grande Francesco) deja un amplio margen para que cada espectador construya el contexto, el decorado, el resto de personajes y las partes de la propia historia qIMG_20140425_113042ue aparecen solo esbozadas sobre el escenario.

Jano lanzó diferentes guiños y juegos que los chicos captaron a la perfección y que convirtieron la actuación en un diálogo enriquecedor del que se beneficiaron tanto los personajes como los espectadores, que salieron encantados del salón de actos. De hecho, no querían salir. Allí se quedaron sentados, esperando más. “Que… es que esto se ha acabado”, les advertía Jano. Pero nada. Así que hasta hubo bises, algo poco habitual en una representación teatral.

IMG_20140425_112639

Y es que Jano, Francesco, Valentina y el padre de Valentina consiguieron enamorar sobre el escenario. Y eso que alguno ni estuvo allí.

IMG_20140425_120931