Entrevista a Mayte Esteban: “He madurado, porque he leído y escrito mucho, pero lo que más se nota es que he perdido el miedo”

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Mayte Esteban (en el centro), en su amadrinamiento en Azuqueca

Los azudenses conocen bien a Mayte Esteban, y no solo porque ella misma lo sea y dedicara su primera libro (La arena del reloj) a hablar de la vida de su padre, a caballo entre Alcalá, Azuqueca, Guadalajara y el entorno del Corredor. No, no solo por eso. También porque los clubes de lectura de la Biblioteca Municipal Almudena Grandes la amadrinaron cuando publicó aquel libro y con sus miembros tuvo su primera experiencia como escritora que comparte impresiones sobre su obra con un grupo de lectores. Ahora, la azudense que reside en Segovia vuelve para presentar su cuarta novela, publicada en papel por el Vergara, sello de Ediciones B.

– Tras su primera visita, ha vuelto a Azuqueca alguna que otra vez pero ¿qué siente al hacerlo con cuatro novelas bajo el brazo?

– Para mí siempre es un placer volver a Azuqueca, y más en concreto a la Biblioteca, porque es un poco volver a casa, reencontrarme con el lugar donde crecí y con las personas que han confiado en mí desde el principio. Es muy enriquecedor porque el contacto directo con el lector aporta matices a lo que tú mismo has escrito e incluso genera ideas nuevas.

– ¿Cómo ha sido este camino? ¿Qué ha cambiado en Mayte Esteban desde la última vez que la vimos?

– Lo que ha cambiado es que la última vez que estuve lo hice siendo autoeditada. Ninguna editorial respaldaba mi trabajo como sucede ahora, era una aventura que emprendí sola, como una experiencia personal, una manera de compartir algo que siempre he hecho que es escribir. Ahora el libro no lo llevo yo bajo el brazo sino que cualquiera puede encontrarlo en una librería. Yo me siento igual pero sé que no sé ve del mismo modo desde fuera.  El camino no ha sido sencillo y, sobre todo, lo que no ha sido es corto. Todo esto empezó para mí en 2008, son seis años de trabajo hasta llegar donde estoy.

– En las novelas sí se nota su madurez literaria: hay más manejo de los recursos narrativos, de las estructuras, incluso de los personajes. ¿Qué ha aprendido escribiendo?

– Supongo que se nota más madurez porque he leído mucho más y todo lo que leemos va quedándose con nosotros. También he escrito mucho más y la escritura, igual que correr una maratón, necesita práctica, horas de entrenamiento en soledad, de textos que se arrojan a la basura pero que son necesarios para llegar a construir una novela. Pero, en realidad, lo que creo que se nota más es que he perdido el miedo.

Al plantear la estructura de Detrás del cristal, por ejemplo, lo que aparece ahora, la fragmentación en pequeños capítulos con ubicación, fecha y hora, pensé quitarlo porque me daba la sensación de que eso no se hacía así. Hasta que pensé en Miguel Delibes y su novela, Los santos inocentes, donde plantea cada capítulo como una sola oración gramatical. Tampoco se hace así y no tuvo miedo en saltarse las normas. ¡Y escribió su mejor novela!

Otra parte en la que he perdido el miedo es al arriesgar en la trama. Sé que el punto de partida de Detrás del cristal es impactante para alguien que es madre, que enseguida te dirán, “yo no lo haría”. ¡Ni falta que hace! Esto es ficción, un recurso para hablar de otras cosas que se mantienen entre líneas en la novela.

– En el encuentro del 7 de mayo hablaremos de esa novela, una obra que empieza siendo una comedia romántica pero que acaba poniéndose seria y hablando de cuestiones tan importantes como la violencia de género y sus consecuencias. ¿Por qué quiso darle a la obra este giro?

Recuerdo que la primera vez que hablé de esta novela en público fue precisamente a mis madrinas, en Azuqueca, en junio de 2012. Fue a ellas a las que les dije cómo se llamaba y que estaba mezclando comedia con malos tratos. No se me han olvidado algunas caras de estupefacción, seguro que estaban pensando que me había vuelto medio loca, pero yo sentía que se podía hacer. Y ahí está el resultado.

Los malos tratos son solo un pequeño telón de fondo pero sin ellos no se entiende el resto. Los motivos de Ana tenían que ser poderosos para hacer lo que hace pero teniendo una amiga como Raquel también los suyos para no ayudar necesitaban tener una entidad si quieres aún mayor.

– Cuando ocurre lo que le sucede a Raquel, muchos personajes se lamentan de no haber actuado antes y, en el fondo, toda la novela habla de eso: de oportunidades que dejamos escapar, de cobardía, de autoengaño o de la comodidad que nos convence para no salir de nuestro actual estado de cosas, por muy insalubre que nos resulte. ¿Quería escribir un alegato contra la cobardía?10335805_10203713194174499_1517577965_n

– Quería que el lector, como me había pasado a mí mientras estaba escribiendo, se parase a pensar en que la vida solo es una y que si de algo nos tenemos que arrepentir es de no haber hecho aquellas cosas que realmente deseábamos, más que de las que dejamos pasar por miedo.

“Está permitido equivocarse. Lo cobarde es no intentarlo”.

Pienso en mí misma, en todo lo que estoy viviendo. Si no me hubiera dicho que no pasaba nada si salía mal, ahora no estaría hablando contigo ni mis textos habrían salido del ordenador.

– Quizá la menos cobarde de todos los personajes sea Ana, cuya cobardía puede ser, más bien, una prevención para no volver a ser herida. Porque Ana… es un ciclón. ¿Cómo surgió este personaje?

– Ana, como todos, fue creciendo a medida que escribía. Es algo que me pasa siempre. Encuentro una pequeña historia, una idea para empezar y a veces ni siquiera tengo el final. Me pongo a escribir y a lo largo de los años que dura esta tarea los personajes se van definiendo. Poco a poco. Hay detalles que surgen casi en el último momento, gestos que aparecen y que los definen. Ana sufrió esa mutación, en realidad como todos. Creo que el único que no cambia es Pablo.

– Le confieso que Ana ha dado mucho que hablar en los clubes de lectura. ¿Qué madre dejaría a su bebé con un absoluto desconocido?

– ¡Una que exista en un libro! Es lo que decía antes, no es realidad sino ficción para llegar a otros pensamientos. La literatura puede ser la crónica del tiempo en el que vivimos, incluso más fiable que los libros de Historia muchas veces sesgados por la ideología de quienes los escriben, pero no tiene por qué ser cierto todo lo que se cuenta.

De todas maneras, un par de meses después de publicar la novela por mi cuenta en Amazon, una mujer, en Madrid, dejó a su bebé de dos meses en un bar. En el carrito. Tan inverosímil no es, aunque es bastante inconsciente. ¡Muy inconsciente!

– Ana y Andrés son los personajes centrales de una novela coral, en la hay más protagonistas con bastante peso en la historia. ¿Por qué optó por esta multiplicidad de personajes?

– Siempre escribo así, no puedo evitar que las novelas se me acaben llenando de gente. En las dos que he terminado ya ocurre más o menos lo mismo, incluso en una de ellas no tengo muy claro quién es el protagonista porque más bien creo que el protagonismo se lo llevan las dos ideas centrales que vertebran la novela: la no correspondencia en el amor y el vivir y no sobrevivir.

– Multiplica los personajes y también los espacios. De hecho, al comienzo de cada capítulo (como bien ha dicho antes) usted nos sitúa, porque se pasa la novela llevándonos de un lado para otro. La sensación que este continuo cambio de escenarios (además de la propia acción y a los capítulos cortos) da al lector es la de agilidad. Al final uno tiene la sensación de que el libro se devora. ¿Qué le aporta esta velocidad al conjunto de la novela?

– Por una parte, esa segmentación trae claridad, que el lector no se pierda pero además creo que te arrastra que sean cortos. Sin querer te encuentras pensando, venga, uno más… y te la acabas. Desde que la publiqué en Amazon no había vuelto a leerla (me entran ganas de cambiar cosas y por eso no lo hago) hasta que tuve en mis manos las galeradas y me costó mucho centrarme en lo que tenía que hacer, que era corregirlas. En un momento dado me encontré leyendo como una lectora más. Eso me gusta que me pase con los libros de otros, así que quizá inconscientemente se lo apliqué al mío.

– La multiplicación de personajes y espacios no se corresponde con una gran prolongación en el tiempo. De hecho, el tiempo en el que transcurre la acción está muy condensando: el grueso de la novela ocurre en una semana. ¿Por qué quiso contarnos con todo lujo de detalles lo que ocurrió en esos días?

– Me pareció que eso le daba más ritmo, más vitalidad. No me gustan las descripciones largas, por lo general, ni siquiera como lectora. Me encuentro leyendo en vertical muchas veces, saltándome párrafos, así que decidí que era mejor dejar que los personajes hablasen y mostraran lo que ocurre. Para esto, condensar el tiempo era más efectivo.

– Usted pertenece a la llamada Generación Kindle, a ese grupo de autores independientes que autopublican y sacan adelante sus novelas sin el respaldo de grandes editoriales. ¿Qué le ha aportado esta experiencia como escritora?

– Creo que sin ese paso previo de autoedición no estaríamos hablando. De todas maneras mi experiencia con la autoedición es anterior al fenómeno Amazon en España, anterior a esa Generación Kindle. Empecé publicando en una página americana llamada Lulu que no tiene tanta popularidad como Amazon y fue después cuando llegué a ésta.

Me ha aportado visibilidad para poder dar el salto al papel de modo tradicional. De otro modo esto sería impensable para mí porque no lo intenté enviando manuscritos a las editoriales. Una vez lancé una propuesta, precisamente con Detrás del cristal, pero ni siquiera me contestaron.

– ¿Y qué ha aportado este tipo de publicación al mercado editorial y, sobre todo, al lector?

– Yo creo que se están dando a conocer muchas voces que estoy segura de que dentro de unos años consideraremos esenciales. Podría dar nombres pero me estaría dejando muchos en el camino. Los lectores tienen dónde elegir y se están llevando sorpresas mayúsculas. Entre miles de títulos que no aportan nada hay verdaderos diamantes.

– Lo que, desde luego, no se puede decir de Mayte Esteban es que se haya encasillado. Cada una de sus novelas es diferente a la anterior, ha ido tocando distintos géneros a medida que ha ido desarrollando su carrera como escritora. ¿Se está poniendo a prueba como narradora, experimentando diferentes formas literarias, o simplemente se trata de una forma de ser y de ver la vida?

– Creo que en cada momento te apetece escribir algo diferente, dependiendo también de lo que te esté pasando, pero en mi caso hay también un componente de reto, ver si soy capaz.

– Los seguidores de su blog (El espejo de la entrada) y de sus perfiles en las redes sociales ya sabemos que continúa trabajando, que hay más proyectos en marcha, algunos ya muy avanzados. ¿Qué nos puede adelantar sobre lo que nos queda por leer de Mayte Esteban?

– Primero, una novela intimista, donde hablo de sentimientos, una novela coral que espero que sea la siguiente que se publique.

Después tengo escrita una novela romántica, con todos los tópicos del género, con la que me lo he pasado pipa escribiendo. Me falta perfilar algunos detalles porque, como soy yo, me ha salido también un poco reivindicativa. Que tiemble la prensa rosa…

La segunda parte de El medallón de la magia va, despacio pero va, y esa estoy segura de que será autoeditada porque quiero conservarla para mí. No sé si me ha salido muy juvenil, lo que sí sé es que está llena de aventuras.

Y los proyectos actuales son la publicación en breve, porque ya está lista, de la versión en inglés de Su chico de alquiler, y la traducción al italiano que ya está en proceso. Esta novela sigue siendo también mía y es mi campo de pruebas. Es muy sencilla, no tiene ninguna pretensión, pero tiene su público que hace que todos los meses encabece mi lista personal de la más vendida.

 MAYTE ESTEBAN MANTENDRÁ UN ENCUENTRO CON LECTORES EL 7 DE MAYO A LAS 19 HORAS EN LA SALA DE CONFERENCIAS DE LA CASA DE LA CULTURA DE AZUQUECA

 

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