Mayte Esteban: “Quería hablar de otras cosas a través de las voces de unos personajes que no están hablando de eso”

3

Fotos: Mayte Esteban, Álvaro Díaz Villamil y LecturArte

“Me gusta que me preguntéis, aprendo mucho”. Con estas palabras, Mayte Esteban dio rienda suelta a los interrogantes que a las lectoras de los clubes de la Biblioteca de Azuqueca les habían surgido tras leer la última novela de la azudense, Detrás del cristal.

Esteban volvía a Azuqueca para reencontrarse con sus madrinas literarias y para hacer un breve recorrido de lo que ha sido su carrera como escritora hasta el momento. En un lugar en el que “me siento especialmente cómoda. Yo vivía aquí, en la biblioteca”, se refirió a todas la novelas publicadas hasta el momento, anunciando, por ejemplo, que pronto vería la luz la versión en inglés de Su chico de alquiler, obra a la que se refirió como “mi campo de pruebas: es la que mando a todas las guerras y siempre regresa victoriosa”.

Pero para novela victoriosa, Detrás del cristal, una obra que ascendió al top 100 de libros más vendidos de Amazon ya desde el primer día en que salió al mercado y que conseguiría que, solo quince días después de colgarla, Esteban ya tuviera siete ofertas de editoriales para publicarla en papel. “Yo no lo había buscado, es algo que ocurrió pero es como un sueño hecho realidad. Es esfuerzo, trabajo, constancia, querer algo y luchar por ello”, explicaba ilusionada.

Profundizando en esta obra, Esteban contó que “es una comedia que se pone seria. Parte de una historia muy loca, pero da que pensar”. Para la autora, quien cree que “su fuerte son los personajes”, la novela “parte de una provocación al lector. Con ella puse en práctica la teoría de la piedra: es como tirar una piedra, remueves el agua y te pasas la novela intentando lograr que todo vuelva a la tranquilidad”. Y así, Mayte Esteban narra una historia coral (“me pasa siempre, los libros se me acaban llenando de gente, no es algo premeditado”, explicaba) que refleja una serie de problemas muy actuales, como la falta de recursos económicos, la crisis o la violencia de género.

DSC_0113

Detrás del cristal tiene dos niveles de lectura: el de la peripecias de los personajes y el de lo que se insinúa pero no se dice: “quería hablar de otras cosas a través de las voces de unos personajes que no están hablando de eso”, aseguraba Esteban. Y así surge la reflexión sobre la cobardía, sobre las veces que nos dejamos llevar por la rutina, la comodidad, la pereza, el cansancio o el día a día y no actuamos, sobre los pasos que debimos dar y no dimos, sobre las manos que pudimos o debimos tender y guardamos en el bolsillo.

Mayte Esteban volvió a demostrar algo que ya hemos ido descubriendo a lo largo de los diferentes encuentros con autores que hemos celebrado en LecturArte: que lo mejor de esas charlas es que te hablen del proceso de creación y que aclaren cuestiones que no quedaron suficientemente meridianas en la lectura o que pueden abrir un debate.

Respecto al proceso de creación, Esteban confesó que Detrás del cristal  “iba a ser teatro, una comedia de enredo” per4o que al final mutó en novela. Además, explicó que tuvo que dejarla “un tiempo de reposo porque el reposo te hace ver la cosas de otra manera” ya que no veía muy claro cuál era el rumbo de la obra. “Cuando la retomé me di cuenta de que sobraban 80 páginas” y, sin dudarlo, las tiró. Escribir también es tomar decisiones y asumir errores. Y enmendarlos. Y eso que no siempre el escritor tiene la última palabra sobre su obra: “llega un momento en que los personajes me toman decisiones y van por donde yo no esperaba”, señalaba Esteban.

Por lo que respecta a esas cuestiones dudosas o debatibles, la gran pregunta sobre Detrás del cristal es: ¿qué madre haría lo que hace Ana al comienzo de la novela? Esteban ha tenido que responder a esta pregunta en varias ocasiones pero pudo comprobar que, como ocurre muchas veces, la realidad supera a la ficción: “hace unos meses se publicó una noticia de una madre que había dejado a su hijo en bar. Supongo que todo depende del punto en el que se encuentre tu vida, de lo ahogada que te sientas… Pero, por lo que parece, no es algo imposible”. También sobre Ana, Esteban explicó que “hay personajes se parecen a personas y el personaje de Ana se parece más a un personaje”.

5

Más parecido a una persona parece ser el protagonista masculino de la novela, Andrés, un joven que se hace querer y que enamora a muchas de las lectoras de la obra. De hecho, “me han pedido el teléfono de Andrés por Twitter”, aseguró Esteban al hablar de este personaje. La gran pregunta sobre Andrés es por qué una persona tan obsesionada por el control y el orden es capaz de liberarse de su obsesión cuando llega un niño. “Es una reacción psicológica real, lo consulté con expertos. Ocurre y a veces hasta es necesario para salir de situaci2ones de bloqueo, como la que vive Andrés”, explicó.

Otros personajes como Raquel, Pepe o Julián también fueron diseccionados en el debate, calibrando si se parecen más a personas o a personajes. Aunque sobre el que no hubo dudas fue sobre César: “está inspirando en gente real. Tristemente, hay mucha gente como César”, aseguró la autora.

Finalmente, Esteban hizo referencia a su forma de enfrentarse al proceso de creación, asegurando que “escribo a ratos sueltos, he aprendido a aislarme”. Y concluyó confesando que “hasta que no publico una novela no la doy por terminada. Es más, una vez publicadas no vuelvo a leerlas porque siempre me dan ganas de cambiar cosas”. 6

Manel Loureiro: “Escribir es lo más parecido a la magia negra”

 DSC_0052   Hay personas que tienen la capacidad de contarte cualquier cosa como si fuese una novela. Si esa persona es, además, escritor, puedes asegurar que cualquier viaje que hagas con ella tiene el entretenimiento garantizado. Aunque sea un viaje imaginario a un barco que nunca existió, como el que pasado 25 de abril nos propuso Manel Loureiro.

Loureiro visitó Azuqueca para hablar de su última novela, El último pasajero, un thriller de acción con una buena dosis de terror psicológico. En ella, el autor recrea el viaje del Valkirie, un barco alemán de la época nazi en el que llevan ocurriendo sucesos poco normales desde que fue encontrado a la deriva sin pasaje (excepto un bebé) en los años 40. Con la misma facilidad con la que Loureiro introduce al lector en el ambiente fantasmagórico y lúgubre del Valkirie, los asistentes al encuentro con el autor nos vimos arrastrados a la narración del cómo se hizo esta novela, hechizados por la capacidad para contar del escritor gallego.

IMG_20140425_181701

Un fan de la novela ha elaborado lo que hubiera sido el talonario de vacaciones de los pasajeros del Valkirie

Con solo decir que la novela surgió de un montón de casualidades y comenzar a desgranarlas, Loureiro ya se tenía al pasaje de este viaje imaginario en el bolsillo. “Investigando otras cuestiones, topé con los barcos malditos de la época nazi”, explicó Loureiro, quien añadió que la KDF, la organización de la que se habla en la novela, existió realmente y fue bastante novedosa, porque, a través de su lema ‘Fuerza a través de la alegría’, consiguió extender la idea del recreo vacacional como forma de motivación. De ese modo, organizaron viajes y cruceros para nazis de cualquier posición, personas que, de otro modo, no se hubieran podido permitir vacaciones así. La parte más negativa de esta iniciativa tan sorprendente es que “todos los barcos de la KDF tuvieron un final trágico”, señalaba Loureiro, quien añadía el naufragio o el incendio como causas de ese final trágico. El Valkirie, protagonista de la novela, está inspirado en estos barcos nazis: “solo existió en papel, aunque sí existieron sus hermanos”, explicaba el autor. Loureiro describió cómo fue creando el barco en su imaginación, a imagen de los de la KDF, y cómo fue construyéndolo en la mente de los lectores, marcando diferencias y similitudes con el gran barco que todos podríamos tener en la cabeza al imaginarlo: el Titanic.

Pero este hallazgo no fue el único que fue conduciendo a Loureiro hacia el Valkirie y la historia de El último pasajero. “Empezaron a pasar cosas. Yo no creo en las casualidades… pero comenzaron a suceder una serie de acontecimientos que me llevaban al mismo sitio. Era como si algo me estuviera diciendo que tenían que escribir esta novela”, explicaba Loureiro. Entre ellas, que empezó a toparse con libros antiguos, en diferentes puntos del mundo, que tenían el mismo exlibris: un trébol y un lobo. “A mí me fascinaba pensar que había una serie de libros que una vez estuvieron juntos en una biblioteca particular, que después se desperdigaron y que ahora volvían a estar juntos en mi casa. Está claro que en mi libro tenían que aparecer el trébol y el lobo por alguna parte…”, comentaba Loureiro.

Y lo que tenía claro también es que “el protagonista tenía que ser el barco. La historia de los barcos errantes siempre me ha atraído y tengo el convencimiento de que, hoy en día, el mar es nuestra actual última frontera. Yo soy muy racional, pero vengo de la tierra de la Santa Compaña, así que me sentía atraído por esos barcos sin pasaje. Es cierto que el 99 por ciento de esos pasajes desaparecidos puede ser explicado pero… ¿qué pasa con ese uno por ciento?”, se cuestionaba el escritor al tiempo que aseguraba que “los misterios nos atraen porque  nos gusta que nos pongan a prueba y por la satisfacción que sentimos tras resolver el enigma”.IMG_20140425_195118

Además de hablar de su novela y de cómo su trilogía Apocalipsis Z le cambio la vida (“De repente era escritor en vez de abogado”, dijo, al respecto), Manel Loureiro también nos dio una clase de escritura creativa en toda regla. Para empezar, diferenció tres clases de escritores: “los ultra organizados, que llenan la paredes con esquemas en los que incluyen hasta el más mínimo detalle sobre la trama, los personajes, etc.; los impulsivos, que tienen una idea general pero se lanzan a escribir sin saber dónde les llevará el texto y luego están los que se quedan en el término medio, entre los que creo que me incluyo. Y es peligroso no saberlo, porque si no lo sabes…  probablemente estés en alguno de los dos extremos y no lo quieras reconocer. Yo soy organizado, sí, pero también dejo margen a la improvisación”.

“La parte de la documentación es fantástica y escribir también es muy divertido pero es agotador, te vacías. Es lo más parecido a la magia negra que existe: tienes que invocar a todo un universo que no existe, invocar a un montón de personas que tampoco existen, darles vida, que eso funcione y que el lector, que vosotros, lo sintáis. Si no lo sentís, entonces no vale. Pero si empiezas un libro, te agarra por las solapas, sigues y sigues leyendo y de repente miras el reloj y han pasado dos horas y dices ‘¡Han pasado dos horas y no me he enterado!’… eso es magia. Por eso escribir vacía tanto pero por eso vale la pena. Por esa magia”, comentaba, emocionado, un autor que confiesa que en la última fase de escritura se aísla, se encierra en una cabaña donde no le moleste nadie y es capaz de estar allí semana, hasta salir con una barba bastante más frondosa de que la trajo a Azuqueca.IMG_20140425_181504

Loureiro habló de algunos recursos narrativos para crear tensión e intriga (como el cliffhanger, el mcguffin o la  alternancia de historias, “cuyo maestro, hoy en día, es George R.R. Martin, autor de la saga Juego de Tronos“, aseguró) y habló de la teoría de Gozzi de que, en el fondo, solo hay 36 secuencias dramáticas posibles y que, lo demás, son repeticiones o variaciones de una de esas secuencias. Y lo ilustró con un ejemplo: “Imaginad que os hablo de un ser llegado a la tierra con un mensaje de paz y amor, que crea una comunidad de amigos y seguidores, que es perseguido por las autoridades, que muere pero que luego resucita y que, finalmente, sube a los cielos. ¿De quién hablo?”. “De Jesucristo”, afirmamos, seguros, los presentes. “No. Hablo de E.T.”.

Loureiro invitó a los presentes a pensar en lo que mueve a los personajes de las novelas que han leído para mostrar que, en literatura “las emociones humanas son la clave de todo” y, aseguró, que en su novela el motor que mueve a los personajes es la búsqueda de respuestas.

Y aunque no era su intención destripar El último pasajero, varias de las preguntas de las asistentes ahondaron en aspectos muy concretos de la novela, así que acabó aclarando todos los puntos oscuros que pueden quedar tras la lectura. Puntos oscuros como, por ejemplo, (y cuidado, que lo que vamos a comentar ahora pueden ser spoilers, si uno aún no ha leído la novela) qué pinta una familia de polizones judíos en un barco nazi. Loureiro habló del gran éxodo que se produjo entre los años 33 y 37 de judíos que abandonaban Alemania y aseguró que, en ese contexto, no es tan extraño que una familia intentase salir del país como fuese, incluso en un barco nazi. Del mismo modo, explicó que, en el fondo, la novela es una reinvención del mito de Sísifo y que “las maldiciones solo existen si la persona sobre la que recaen cree en ellas” (fin de los spoilers).

A pesar de las preguntas, Loureiro aseguró que no todo tiene respuestas en El último pasajero ya que “me encanta dejar uno o dos cabos sueltos porque en la vida real nunca se encuentran todas las respuestas” y añadió que en cualquier novela “todo tiene que ser como una orquesta, todos los elementos deben tocar al mismo compás”.

Preguntado por el miedo, el autor explicó que “es la sensación mas difícil generar. Asustar es fácil pero dar miedo consiste en ir tejiendo una telaraña con mucha paciencia sin que el lector se entere. Hay que ir creando una atmósfera asfixiante, sin que os deis cuenta. El miedo es una mala hierba que enraíza en tu corazón, que se mete en la parte más primitiva de nuestro cerebro”.

DSC_0046

Respecto a su manera tan visual de narrar, Loureiro la justificó explicando que “es la forma que tengo de contar historias. Al final, todos somos hijos de nuestra generación y yo soy hijo de la televisión. A raíz de lo que vemos, de cómo nos movemos por el mundo y de lo que leemos, interiorizamos una serie de códigos narrativos que luego reproducimos, a veces sin que nos demos cuenta, sin que los utilicemos de forma deliberada. Yo, por ejemplo, soy de la generación del videoclip. Pero luego es verdad que hay una cierta educación cultural y audiovisual y se crea un imaginario colectivo que nos ayuda a completar las historias, a rellenar los huecos que las diferentes narraciones puedan dejar. No hace faltar contarlo todo, porque hay muchas cosas que ya sabemos, por el tiempo en el que vivimos”.

A pesar del éxito cosechado con su Apocalipsis Z (que se sigue traduciendo a más idiomas y que le está llevando, aún hoy, a viajar a países diferentes para presentarlo y promocionarlo), Loureiro confiesa que su propósito es “aprender a contar historias aún mejor”. Dentro de algo más de un año, cuando la novela que ahora escribe salga a la luz, comprobaremos hasta qué punto es capaz de superarse a sí mismo.

IMG_20140425_195414

Encuentro con Blue Jeans: “Todo se puede conseguir si lo quieres y te esfuerzas”

DSC_0020

Fotos: Álvaro Díaz Villamil

Si de verdad crees en algo, lucha por ello y no desistas porque los sueños se cumplen. Ese es el consejo que Blue Jeans o, lo que es lo mismo, Francisco de Paula dio a los jóvenes que acudieron a los cuatro encuentros concertados con los institutos de Azuqueca los pasados miércoles 9 y jueves de 10 de abril. Un consejo basado en su propia experiencia aunque su humildad le haga decir, incluso azorado, que “yo no soy ejemplo de nada”. Pero sí que puede ser un buen modelo de joven trabajador que logra sus metas a base de ilusión y constancia: “No creo en las musas ni conozco a la inspiración. Para mí la inspiración es sentarse delante del ordenador y echarle horas. Y si un día no sale, paciencia. Si yo estoy bien, los libros van saliendo”.

Esa es la filosofía de vida y de trabajo de quien pasó un momento bajo al que supo sacar partido: “Venía de fracasar en una novela y no encontraba trabajo de periodista. Pero con esfuerzo e ilusión se puede salir. A mí se me ocurrió hacer un fotolog en el que ir contando una historia”. Corría el año 2008 y la red no estaba tan llena de blogs, vlogs, fotologs y demás páginas personales, así que el suyo comenzó a destacar. Se trabajó cada texto y también la promoción de su rincón de internet. “Incluso acudí a lo que hoy consideramos spam pero que por aquel entonces todavía no lo era: yo escribía mails y mensajes a cantidad de gente hablándoles de mi sitio, diciéndoles que quería ser escritor y buscando un poco de apoyo”, explicaba. Y así consiguió una legión de fans que convirtieron aquella historia internauta en Canciones para Paula, un libro editado por Everest. Un libro que acabó convirtiéndose en trilogía: “cuando empiezo a escribir no pienso que vayan a ser tres”, aclaraba tanto para la trilogía Canciones para Paula como para El club de los incomprendidos. “Con Paula se lo dije yo a la editorial, que se podía hacer una segunda parte, porque había más historia que contar. La tercera me la pidieron ellos, pero sabía que no habría más, que no alargaría solo para ganar dinero. En eso siempre he sido muy honesto”, señalaba.

De aquella época de escritor en internet viene el apodo con el que aún sigue firmando sus novelas: “Quería que se conociera lo menos de mí, quería que se hablara de la novelas y de los personajes. Viene de una canción del grupo Sqeezer, que se titula así. La canción es muy mala pero me sonaba bien eso de Blue Jeans”, explicaba tras la pregunta de uno de los jóvenes.

DSC_0006

Blue Jeans, en uno de los cuatro encuentros celebrados en Azuqueca

Desde entonces, Blue Jeans es uno de los principales autores de literatura juvenil en España y uno de los grandes best seller de la literatura española. Y eso que, como él mismo confiesa, toda su promoción recae sobre él. Él contesta los correos electrónicos, los mensajes de Twitter, los comentarios de Facebook… Y le funciona. Desde el pasado 6 de febrero, fecha en la que salió al mercado la última entrega de El club de los incomprendidos, ¿Puedo soñar contigo?, no ha parado. Incluso estuvo unas semanas en Latinoamérica justo antes de venir, por primera vez, a Azuqueca. “Ha sido una locura. He recibido muchísimo de los jóvenes latinoamericanos, como me ocurre siempre en todas las firmas de libros y encuentros a los que voy. Lo de Lima ha sido una auténtica locura. Fijaos que mis firmas suelen durar unas siete u ocho horas y suelo atender como a unas 30 persona a la hora, porque me gusta charlar un poquillo con quienes se acercan a conocerme y me gusta dedicar los libros, no solo firmarlos. Pues en Lima, por toda la cola de gente que había esperando, he tenido que atender a tres personas al minuto”, contaba.

Esta tremenda fama que ha conseguido Blue Jeans con sus seis libros es muy gratificante (“Todo se puede conseguir si lo quieres y te esfuerzas”, comenta, feliz) pero también le añade cada vez más presión. De hecho, el autor confesaba que “¿Puedo soñar contigo? ha sido el más difícil de escribir: lo he escrito en dos meses, con una mudanza por medio… no pensé que fuera a llegar a la fecha. Mi agente me decía: deja el Twitter y ponte a escribir y, mientras, los tuiteros diciendo que por qué no les contestaba… Cada vez hay más presión pero aunque la haya, yo quiero que cada frase que escribo sea perfecta”.

En este sentido, y preguntado sobre el género de sus obras y a la franja de edad a la que van dirigidos, Blues Jeans explicaba que “cuando escribo mis libros lo que pienso es en hacerlo lo mejor posible y cumplir los plazos. Los libros no deben tener ni edad ni sexo. En principio van dirigidos a jóvenes pero se ha extendido mucho y ahora vienen madres o chicos más jóvenes”. Sobre la posibilidad de escribir una obra no juvenil, el autor reveló que “me encanta estar encasillado. Espasa quería que escribiera una novela no juvenil pero la aplazamos y ahora Planeta me ha pedido más juvenil, porque hay que aprovechar el momento, el público lo pide. Escribir no juvenil puede ahora despistar al lector pero ya veremos qué pasa en el futuro”.

DSC_0018 (2)Un tirón que está haciendo viajar a sus obras, traducidas a un buen número de idiomas (“menos al inglés, porque el mercado está más difícil, hay más competencia y la promoción sería más problemática”, explicaba) y que también está aprovechando el mundo del cine: Buenos días, princesa, será película gracias al Grupo Atresmedia y a la productora Bambú, encargada de hacer series como Galerías Velvet. Blue Jeans se mostró prudente respecto a este proyecto primero porque, como contó, también había planes de convertir Canciones para Paula en una serie, en este caso para Mediaset, y de momento no ha salido adelante y, segundo, porque “el cine es más complicado. Se va a hacer la primera entrega y, si sale bien, se harán más pero yo lo llevo con preocupación: yo sé lo que he escrito y voy a ir al cine y voy a disfrutar pero no se qué va a pasar con el lector, que va a ver a sus personajes en carne y hueso… Veremos”. Aún no se conocen los actores que darán vida a Valeria, Raúl, Eli, César y compañía aunque se estima que la fecha de estreno podría ser a principios del año que viene. “Es muy complicado. Te dicen que, en el peor de los casos, si la película va muy mal, 500.000 personas van a ver la peli… Me animan mucho, creen que va a ir bien pero yo me siento inseguro porque no entiendo de cine, no sé traducir una obra literaria a un guión cinematográfico, así que tengo que confiar”.

Donde sí se maneja bien es el universo de los jóvenes y en la creación de historias que les lleguen. “Es increíble lo que te cuenta la gente y que te digan que sus libros les han ayudado”, comenta emocionado. Y aunque asegura que no es modelo de nada ni es quién para dar consejos, sí va impregnando sus novelas de mensajes que quiere transmitir a la juventud, como la lucha contra la homofobia o el bullying, dos de los temas que se tratan en su última trilogía: “Llegar a tanta gente pero me permite lanzar ciertos mensajes, como la denuncia del acoso”, señala al respecto.

En Azuqueca también mostró su preocupación por cómo introducir a los jóvenes en el camino de la lectura. “Siempre se dice que los jóvenes no leen, que estáis todo el día divirtiéndoos y de botellón pero en estos cuatro años yo he visto que también leéis. Implicaros en la lectura es cosa de todos: familia, colegio… Pero también creo que hay que elegir libros que sean cercanos y que os interesen. Quizá haya que compaginar los libros clásicos con no clásicos y explicar bien los primeros. No lo sé, hay mucho debate sobre el tema ahora mismo. Pero yo creo que este tipo de eventos también ayuda porque os dais cuenta de que soy una persona normal que escribe y que intenta hablaros de temas que os interesen”.

Preguntado sobre sus rutinas como escritor, Blue Jeans confiesa que “me voy planeando los temas a medida que voy escribiendo. Yo no me planteo el libro de cabo a rabo, soy muy de corazón y de escribir según lo que voy sintiendo en cada momento. Compro una libreta para cada libro pero la pierdo a los cinco minutos” y añade que su rutina consiste en “ir al Starbucks de Callao y escribir. Ya tengo mi mesa. Me acostumbré a escribir en cafeterías porque cuando empecé tenía una casa tan pequeña que no tenía ni mesa”.

IMG_20140409_122756 (2)

No solo los chicos quisieron hacerse fotos con el autor, también Blue Jeans quiso llevarse sus propios recuerdos de las jornadas en Azuqueca

También el escritor de Canciones para Paula escribe en cafeterías, así que era inevitable preguntarle por los aspectos autobiográficos que puede haber en sus obras: “hay parte pero no mucho. Hombre, todos nos hemos sentido incomprendidos alguna vez, por ejemplo, pero lo más cercano a mí que hay en esta última trilogía es que Valeria se pone colorada como yo. Y que Esther tiene el mismo flequillo que mi novia, que también se llama así. Si quieres que sea real, los personajes tienen que ser muy parecidos a la realidad”, explicaba.

El último galardonado con el Cervantes Chico valoraba la situación actual de la literatura juvenil y mostraba su alegría por su buen estado de salud. “Harry Potter ha sido el libro que ha abierto las puertas a la literatura juvenil actual. Innovó y traspasó fronteras. Yo soy modesto y hago lo que puedo, intento mejorar cada día; sé que me falta por aprender pero trato de crecer literariamente cada día”, explicaba. A pesar de ese auge de la literatura juvenil en general sí fue crítico en un aspecto, en este caso, referido al mundo editorial: “En literatura juvenil en España falta que se apuesta un poco mas por el autor español, que hay muy buenos autores”, pidió.

Y así lo demuestra con cada libro este autor cercano y alegre, que se toma la escritura muy en serio pero que es capaz de reírse hasta de sí mismo. Un escritor que tiene el deseo de ubicar una de sus obras en su Sevilla natal y que tiene claro cuál es la motivación para seguir luchando por un sueño que para él ya está cumplido: “tengo la suerte de poder vivir de mis libros. Y eso no es fácil”.

IMG_20140409_122855

Encuentro con Esteban Navarro: “Uno ha de escribir sobre lo que sabe”

DSC_0082

Fotos: Álvaro Díaz Villamil

“La proximidad entre lector y escritor es esencial, me interesan mucho vuestras opiniones y la impresión que causan mis novelas”. Con estas palabras comenzaba Estaban Navarro su encuentro con lectores, celebrado el martes 8 de abril en la sala de conferencias de la Casa de la Cultura de Azuqueca. En él, el autor de La noche de los peones habló sobre su forma de entender la literatura y su manera de escribir pero también sobre la policía y la sociedad española.

Así, Navarro explicó que escribe desde hace mucho tiempo: “de pequeño me regalaron un diario, uno de esos en el que cuentas por la noche lo que la gente no te escucha durante todo el día. Es curioso cómo las redes sociales han sustituido al diario, hoy en día escribimos en las redes como antes lo hacíamos en el diario, las cosas que hacemos, lo que nos pasa…”. A este primer ejercicio de escritura seDSC_0068 le sumó un segundo: nacido en Moratalla, Murcia, emigró con su familia a Barcelona cuando era muy pequeño. Para los presentes recordó aquellos días en los que “yo escribía las cartas que enviábamos a Moratalla. Mi familia era muy pobre y analfabeta y yo era el único que sabía leer y escribir, así que era el encargado de transcribir las cartas a los familiares y amigos del pueblo. Tenía que escribir pero también tenía que traducir lo que en realidad mi familia quería decir, o darle un poco de color, e intentar explicar las cosas que sucedían. Y ahí nació el escritor”.

Hace 15 años escribió su primera novela La casa de enfrente, obra que se decidió a publicar en Amazon, logrando un gran éxito. Navarro se convirtió, así, en uno de los fundadores de la llamada Generación Kindle, muchos de cuyos integrantes publican hoy ya en papel, avalados por sus numerosas ventas de ejemplares digitales. La redacción de La noche de los peones fue bastante posterior y, justo cuando la estaba terminando, se convocó el Premio Nadal de 2013. “Pues yo la envío”, dice Navarro que pensó. Y así lo hizo. Se olvidó del tema hasta que, en una firma de libros, Lorenzo Silva le felicitó por la obra y, al poco tiempo, un amigo la vio entre las finalistas de aquel año. No logró el premio (“pocas veces se dan premios importantes a gente que empieza”, aseguró) pero consiguió que fuese publicada por Ediciones B.

La noche de los peones es una novela en la que, como aseguró el propio autor, “quería explicar qué ha pasado desde un poco antes de que muriera Franco hasta ahora, cómo hemos evolucionado. Trabajaba el boceto en mi cabeza pensando en el conflicto generacional, en las diferentes mentalidades, las distintas trayectorias… y así quedó plasmado”. Para Navarro, “el escritor debe contar lo no contado, porque para contar lo obvio, mejor que no se ponga a escribir. De ahí que eligiera la noche como escenario de la novela”. Y, sobre todo, “quería humanizar a los policías, alejarnos de esos mitos que nos venden el cine o la propia literatura. Y demostrar que la policía va cambiando a medida que cambia la sociedad”, algo que queda muy reflejado en la novela a través de los diferentes comportamientos de los policías más jóvenes y los más veteranos.

Sobre DSC_0086el género de su obra, Navarro explicó que “cuando escribo una novela, no pienso en que sea una novela negra. Luego es el editor o el librero los que la catalogan así. Pero hay lectores que se sienten estafados, porque esta no es una novela negra o policíaca al uso y, además, hay una mezcla de géneros: según como la mires La noche de los peones puede ser histórica, policíaca o incluso romántica”. En este sentido, el autor también señaló las diferencias entre países: “La casa de enfrente está calificada también como negra pero, por ejemplo, en Estados Unidos, donde las clasificaciones son diferentes, es misterio o intriga”.

Y hablando sobre la novela negra, el autor aseguró que “siempre ha estado de moda, o siempre se ha leído mucho, aunque antes era considerada más como de serie B, como novela de más baja calidad. Sin embargo, su consideración se ha revalorizado definitivamente con la concesión del Premio Planeta, uno de los más importantes de la lengua castellana, a Lorenzo Silva, precisamente, por una novela policíaca protagonizada por una pareja de la Guardia Civil”.

Navarro, que confesó que “no escribo el libro sin tener el título”, explicó, respecto a su forma de enfrentarse al argumento y a quienes lo encarnan, que “yo creo a los personajes y creo el entorno pero no sé lo que van a hacer; les miro cada día, veo lo que van haciendo y lo cuento”. Unos personajes muy de carne y hueso que hemos conocido en La noche de los peones pero cuya trayectoria no acaba aquí, por lo menos en el caso de Diana, la policía más joven: tras licenciarse, la agente será trasladada a Madrid y lo que le ocurre será el argumento de una segunda novela protagonizada por ella que pronto verá la luz.DSC_0079

El objetivo de humanizar a la policía que pretendía Navarro con esta novela se explica no solo en la mitificación exagerada del trabajo policial que muchas series, novelas y películas realizan día tras día sino que también tiene que ver con la propia profesión del autor, miembro del Cuerpo Nacional de Policía. Convencido de que “uno ha de escribir sobre lo que sabe”, Navarro ha volcado en la novela algunas de sus experiencias o de compañeros, aunque también utiliza la obra para reflexionar sobre situaciones como la que vivió el Nani: “es inconcebible que alguien entre en una comisaría y se pierda. A mí me parece una brutalidad y empecé a documentarme pero, la verdad, no encontré mucho al respecto. Es propio de otras épocas, no de la democracia”.

Profundizando en la actualidad y hablando del trabajo policial, Navarro afirmó que “no entiendo esas imágenes que se ven a veces con los policías de un lado y la gente de otro, como si fuésemos dos sociedades diferentes. Todos somos personas y pagamos hipoteca”. Preguntado por la situación de la mujer dentro del Cuerpo de Policía, Navarro explicó que es cierto que hay departamentos en los que prácticamente no hay mujeres y que sí hay, en general, una valoración inferior de su trabajo, tanto por parte de los mandos como de la sociedad: “La mujer tiene que demostrar lo que al hombre se le supone”, concluyó al respecto.

IMG_20140408_203110

Encuentro con Javier Ruescas: “Siempre que acabo una trilogía juro no escribir más pero al final… Ahora estoy con otras dos”

 DSC_0005Muchas veces, cuando uno lee un libro, trata de imaginarse cómo pudo el autor idear esa trama, armar esos personajes, construir esos escenarios y encontrar el tono adecuado al mensaje que quería lanzar al mundo. Y hay veces en las que un lector puede descubrir esa parte oculta del argumento, esa historia de la historia, gracias a encuentros con autores como el que el pasado martes protagonizó Javier Ruescas en Azuqueca.

Frente a dos grupos diferentes de alumnos de los institutos de Educación Secundaria de la localidad, uno de los principales autores de literatura juvenil de España desveló cómo concibió y desarrolló Play, la primera parte de la trilogía protagonizada por Leo y Aaron.

IMG_20140408_111929 (2)

Eva Ortiz, directora de la Biblioteca, presentó a Javier Ruescas en ambos encuentros

Así, Ruescas explicó que Play surgió tras su experiencia trabajando en el mundo del cine. A raíz de estudiar periodismo trabajó en una productora en la época en la que se estaba rodando una de las películas de la saga Crepúsculo. Allí vio la cara menos conocida de la fama: “en el cine o en la literatura siempre se muestra o la parte de cuento de hadas o la de las drogas, no la perspectiva de los protagonistas controlados, asediados por los fans, asesorados en todo… Me quedé fascinado y aterrado por todo lo que vi con los protagonistas de Crepúsculo y se me ocurrió inventar una historia aunque, en vez de situarla en el mundo del cine, quería ubicarla en el universo de la música, que parece más accesible para cualquiera: cualquiera puede tener talento y colgar sus videos en YouTube, como hacen los protagonistas de la novela. Una película tarda un montón de tiempo en hacerse, interviene mucha más gente… No es lo mismo. Y también quería darle un enfoque más realista, no tan idealista como los que muestran solo las luces de la fama ni tan pesimista como las historias sobre drogas y demás. Lo que me apetecía era explorar la perspectiva de los artistas hasta cierto punto prefabricados”.

IMG_20140408_120424

El primer encuentro tuvo lugar en la Sala de Conferencias de la Casa de Cultura

Tras hablar del origen de la historia, Ruescas ahondó en lo que más complicado le resultó de la trama y los personajes. “Yo siempre había escrito en tercera persona, era la primera vez que lo hacía en primera y, al principio, me costó porque quería diferenciar bien las voces de cada uno y que el lector los reconociera. Era el mayor reto de Play. Luego, en las dos entregas siguientes ya los conocía tanto que no tenía que hacer el esfuerzo”, explicó y continuó señalando que cuando comenzó a escribir, el personaje de Leo era el que más fácil le pareció de desarrollar porque “es el que menos filtro tiene, a la hora de pensar soy más Leo. Aaron es menos impulsivo, más pausado, y me costaba meterme en su cabeza pero también es verdad que tengo más conexión con él a nivel artístico porque los dos tratamos de expresar lo que sentimos a través de arte. Sin embargo, a medida que fui escribiendo el resto de los libros, me empezó a costar más Leo, porque los dos van evolucionando y Leo se va haciendo más Aaron. Y Aaron, más Leo”.

Por cierto que, tal y como confesó en sus encuentros en Azuqueca, Ruescas no tenía muy claro, cuando comenzó a escribir, cuál sería la relación entre los protagonistas. Ni siquiera estaba seguro de que fueran dos chicos, “pero escuchando una canción se me vino una escena de dos chicos que estaban teniendo una bronca monumental pero que en el fondo se querían muchísimo y eso solo pasa entre hermanos. Y ahí lo vi claro”, explicó el autor.

1396951116690Lo que sí tuvo claro desde el principio es el final de la trilogía. Bueno, lo tuvo claro… una vez que recibió el visto bueno para que fueran tres libros. Ruescas escribió Play y lo entregó a la editorial pero sentía que allí había más historia: “en la primera versión había otro final, mas inocente, no había repercusiones, pero yo sabía que había más chicha, había más que contar”. Así que propuso continuar la historia, pese a que “es difícil para una editorial publicar una trilogía, porque puede resultar que el primer libro no funcione y entonces… ¿qué pasa con los demás? Es muy arriesgado”. A pesar de ello, Ruescas tiene tendencia a prolongar sus historias durante más de un libro: los Cuentos de Bereth (“en los que le doy una vuelta a los cuentos de toda la vida”) conforman una trilogía y Play, Show y Live, también. Sin embargo, “siempre que acabo una trilogía juro no escribir más pero, al final, Play fue otra trilogía y ahora estoy con otras dos. Es que les cojo cariño… y tengo que escribir más”, confesaba Javier Ruescas.

Al hilo de una pregunta de los asistentes, Javier Ruescas dio cuenta de la cantidad de cosas de sí mismo y de sus amigos que hay en sus libros, empezando por la elección de Nueva York como uno de los escenarios de Play: “Nueva York es una ciudad que no vas conociendo, sino reconociendo. Cuando vas por primera vez, vas viendo con tus propios ojos todo lo que has visto mil veces en el cine o en la televisión. En Play quise hacer un homenaje a las veces que he vivido allí y a la gente que he conocido”.

DSC_0007

El segundo encuentro se celebró en el salón de actos de la Casa de la Cultura

Y un objeto tan significativo dentro de la historia como la bola 8 de Leo también tiene su explicación en la vida real: “Coincidí en la promoción de nuestros libros con Tonya Hurley, la autora de Ghostgirl, y, en un momento de descanso, nos fuimos a dar una vuelta, entramos en una tienda y vida una bola 8. La cogí, me llamó la atención… pero la dejé, no la compré. El caso es que al cabo del tiempo ella me la regaló, y de ahí la presencia de la bola en el libro y su apodo”.

Además, explicó “la trilogía tiene mucho de mí. Me reconozco mucho en los dos personajes centrales y para los secundarios he sacado características o manías de algunos amigos y también cosas que he vivido y hemos vivido juntos. Son pequeños homenajes aunque es verdad que se ven detalles pero ninguno podría identificarse totalmente con ninguno de los personajes. Además, es que yo no los veo como personajes; dentro de mi cabeza son personas independientes, no los podría identificar ni conmigo ni con ninguno de mis amigos”.

Y hablando de amigos, Ruescas contó a los jóvenes cómo va colaborando con algunos de ellos, a vDSC_0002eces de forma premeditada pero, en ocasiones, también de manera espontánea, para poner en marcha diferentes proyectos relacionados con sus libros. Así, explicó que las portadas de Play, Show y Live las realizó su amiga Lola Rodríguez a partir de unas fotos que se hizo el propio Ruescas con su pandilla. O cómo su amiga Sofía Rey comenzó a componer algunas de las canciones creadas por Aaron en los libros, lo que dio lugar a un disco que ya se puede adquirir. Estas canciones también pueden escucharse en el canal Play Serafin de YouTube, en Spotify y en la propia página de la novela: www.playlanovela.com.

Y es que la música es fundamental en esta trilogía y no solo porque Aaron y Leo pretendan vivir de ella. Cada capítulo está encabezado por un fragmento de una canción diferente, citas con las que Ruescas pretendía que los lectores supieran “qué música me acompaña a la hora de escribir, qué canción inspiró cada capítulo o qué escuchaba mientras lo escribía”.

La trilogía compuesta por Play, Show y Live ya está cerrada pero Javier Ruescas continúa trabajando en nuevos proyectos. “Ahora mismo estoy trabajando en una tetralogía ambientada en el mundo circense en la que llevo pensando mucho tiempo. Estoy escribiendo ahora el segundo libro, pero es complicado porque tienes que crear todo un universo para la saga. También estoy preparando otra trilogía para el año que viene, coescrita en este caso, sobre un mundo post apocalíptico y coordinando un libro con otra mucha gente”, adelantaba.

Sobre la experiencia de escribir con otro autor, Ruescas explicó que le encantó la experiencia vivida con Francesc Miralles en la redacción de PulsacionDSC_0018es, un libro muy original que “está funcionando muy bien”. Y sobre su propia manera de enfrentarse al folio en blanco, el autor contó que no me cuesta mucho escribir: “un libro me lleva de 4 a 6 meses. Lo más difícil es obligarse a escribir. Hay que tener cierta disciplina. Por ejemplo, hoy sabía que tenía que venir a Azuqueca y pasar la mañana aquí, con vosotros, y me he levantado un poco antes para escribir algo antes de venir. Ahora escribir es mi trabajo y hay que tomárselo en serio. Además, quiero estar orgulloso de lo que escribo y de que lean lo que escribo. Antes era más permisivo conmigo mismo, ahora escribo y reescribo y cambio… ahora la corrección es la parte que más miedo me da de todo el proceso de elaboración de una novela”.

DSC_0003Aquel niño que empezó escribiendo “parecido a Manolito Gafotas, porque era lo que leía entonces, y con un protagonista llamado Javier… ¡qué original!”, que gastaba el dinero en fotocopias de sus obras para enviarlas a unas editoriales que siempre contestaban que no es ahora uno de los principales autores de literatura juvenil. “Ahora mismo es más fácil publicar para mí, porque ya llevo unos cuantos libros y las editoriales y los lectores ya me conocen pero también porque me muevo mucho, me vendo como autor en las redes sociales, en mi página web, en el canal de YouTube… Me encanta y eso también me da más respaldo en las editoriales”, explicaba. Un autor que no solo escribe sino que también aconseja a los demás sobre cómo hacerlo: empezó en su canal de YouTube, dando pequeños consejos a quienes le preguntaban cómo escribir, pero ya ha llegado hasta la Escuela de Escritores de Madrid, donde impartirá un curso sobre creación de personajes a finales de este mes y principios de mayo. Y que continúe creciendo.

IMG_20140408_121659

Al finalizar ambos encuentros, Javier Ruescas firmó libros a quienes trajeron su ejemplar

IMG_20140408_121733

Encuentro con Rafa Ordóñez: “Cada libro es un viaje”

IMG_20140320_122726 Durante dos días, el pasado jueves, 20 de marzo, y el viernes 21, Rafael Ordóñez estuvo participando en diferentes encuentros con jóvenes lectores, dentro de la programación de LecturArte.

El humor fue la nota predominante de esos encuentros, en los que Rafa habló sobre su cómic Cuentitis: el cómic que te hará reír con los cuentos de siempre, pero también sobre otras de sus obras. Y es que el autor ha publicado, hasta el momento cuentos, novelas y obras de teatro juveniles y un libro de relatos para adultos.

IMG_20140320_122029

Rafa les mostró algunas de sus obras

Durante los encuentros, Rafa también expuso a los jóvenes azudenses los motivos por lo que empezó a escribir y ha continuado haciéndolo: “Quise escribir porque es muy divertido”, señaló e intercambió sensaciones con los participantes en los encuentros que suelen dedicar unos minutos al día a la escritura, ya sea mediante diarios, cuentos, poesías…

IMG_20140320_121504

Además de hablar de “Cuentitis” y de leer algunas de sus viñetas, el autor les mostró los guiones originales de la obra, los que envió a Moni Pérez para que ella hiciera las ilustraciones, y les contó que, al final, no todos habían formado parte del libro

Convencido de que “todo el mundo puede escribir un cuento”, Rafa propuso a los participantes diferentes estrategias creativas que les ayuden a liberar su imaginación, a dar el primer paso de un relato o a salir de cualquier bloqueo. “Lo importante es seguir escribiendo. Luego ya se verá si vale o no, que la lectura y la corrección son dos pasos fundamentales a  la hora de escribir”, explicó. Y como a andar se aprende andando, puso en práctica algunos de esos consejos haciendo que varios de los presentes inventaran un cuento y analizasen qué funcionaba y qué no de cuanto habían dicho.

IMG_20140320_123629

Varios alumnos inventaron un cuento

Los jóvenes se interesaron por la carrera de Rafa, por cómo se escribe un libro ilustrado, en el que un autor realiza el texto y otro, las ilustraciones; por quién lee sus obras antes de ser publicadas o cómo se le ocurren las ideas que luego convierte en literatura. “Pues mira, un día estaba viendo llover desde mi ventana y vi que había una mariquita. Por poco no le cae una gota de lluvia encima y empecé a pensar qué habría pasado si eso hubiera sucedido. Y se me ocurrió que la mariquita podría haber perdido sus lunares negros. Y de ahí surgió Los lunares de Renata, por ejemplo”, contó el autor a los presentes.
Para escribir, es importante leer y, por eso, Rafa Ordóñez animó a todos los jóvenes a hacerlo. “No es verdad que leer sea aburrido, como me dicen a veces. Mirad todos los libros que hay en esta biblioteca. Es imposible que toooodos sean aburridos. Lo que pasa es que a lo mejor todavía no habéis encontrado el que os enganche a la lectura, el género que os guste. Tenéis que pensar que cada libro es un viaje que os puede llevar a donde ni siquiera imagináis”, aconsejó a los presentes. Y comprar el billete para ese viaje es tan fácil como abrir ese libro y dejarse arrastrar por él.

IMG_20140320_114606

Los alumnos también enseñaron al autor cómics que habían hecho en clase y, al final, hasta firmó algún autógrafo

Encuentro con Adela Cortina: “Se es más feliz haciendo cosas por los demás”

DSC_0032

¿Qué es la ética? ¿Para qué sirve? ¿Qué supone actuar cada día en todas las parcelas de tu vida de una forma ética? ¿Es mejor ser libre o esclavo? ¿Realmente lo más importante en la vida es el amor, el dinero y la salud? ¿Qué es más deseable: el egoísmo o la solidaridad? ¿La convivencia o la competencia? ¿La soledad o la compañía? Y si las respuestas a todas esas preguntas están tan claras… ¿por qué no acomodamos nuestras vidas a esas respuestas? Esta fue la lección fundamental que aprendimos quienes asistimos a los dos encuentros que mantuvo la filósofa y catedrática de ética Adela Cortina en Azuqueca el pasado martes, 18 de marzo. Al modo socrático, Cortina fue lanzando preguntas de este tipo a los asistentes, promoviendo el debate, mostrando la diferencia entre lo que pensamos y lo que hacemos y conduciéndonos a la conclusión de que toda acción empieza por uno mismo y que hay que responsabilizarse de todo lo que uno hace, sea grande o pequeño, en casa o en el trabajo. Porque todo lo que hacemos repercute en los demás, lo bueno y lo malo. Y un comportamiento ético generará más felicidad que uno que no lo sea.

En el primero de los encuentros, celebrado por la mañana, participaron casi un centenar de alumnos de Secundaria y Bachillerato de los institutos azudenses, alumnos que habían leído y  trabajado el libro en clase y que mantuvieron un fructífero diálogo con una catedrática que supo meterse a los jóvenes en el bolsillo.

DSC_0023

Por la tarde, en el acto abierto al público en general, lectores de todas las edades (con un nutrido grupo de jóvenes y adolescentes) se dieron cita en la Sala de Conferencias del Centro Cultural para escuchar a Adela Cortina y, gracias a su maestría a la hora de conducir la sesión, para debatir sobre el pasado más reciente, el presente de nuestra sociedad y el posible futuro.

Cortina llevó a la práctica algunos de los puntos tratados de forma teórica en ¿Para qué sirve realmente…? La ética, el ensayo que la trajo hasta Azuqueca. Un libro “sencillo, accesible pero que abre caminos y hace pensar”, tal y como destacó la directora de la Biblioteca Almudena Grandes, Eva Ortiz, en la presentación del acto. “La sociedad en la que vivimos nos hace pensar que el mundo no vale la pena, que todo está corrupto, pero este libro nos muestra que no todo está perdido. Formamos parte de una sociedad y todos tenemos que poner nuestro granito de arena para mejorarla”, añadió Ortiz.

DSC_0101

Y es que la sociedad actual, el capitalismo y la crisis fueron algunos de los temas que más juego dieron en un encuentro muy participativo, tal y como destacó la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Azuqueca, Sandra Yagüe. Esos tres fueron los temas que más comentarios suscitaron y los que más encendieron los ánimos.”Hoy en día, el consumo se ha convertido en el motor de la producción: no se consume, por lo que se deja de producir, y como se deja de producir, hay que despedir gente, y como se despide gente, no hay dinero para consumir. Ese es el problema actual. ¿Queremos salir de la crisis o queremos volver a lo que teníamos antes? Si la respuesta es lo segundo, entonces no hemos aprendido nada de esta crisis, que tiene parte de su culpa en la falta de ética”, explicó Cortina, quien hizo pensar a los presentes sobre si la situación actual ha sido provocada o sobrevenida: “esta crisis no nos ha caído encima, la hemos provocado muchos con nuestras responsabilidades y nuestras decisiones”, adujo la catedrática señalando todas las decisiones que se han tomado sin medir las consecuencias, sin pensar en lo que podrían producir.

“La prudencia es una virtud, es el arte de lo suficiente; buscar el máximo conduce a situaciones como esta”, señaló la filósofa, añadiendo que “debemos intentar cambiar y ser prudentes, pensar en las consecuencias de las decisiones que tomamos”.” Se ha perdido una actitud muy importante: la responsabilidad”, lamentó Cortina, al tiempo que hablaba de la falta de ejemplaridad que padece la sociedad actual.

Y, entonces, ¿qué hay que hacer? “Lo primero, demostrarnos que somos seres humanos: debemos utilizar nuestra inteligencia y nuestra experiencia para valorar las encrucijadas en las que nos hallamos y tomar las decisiones de forma meditada, calibrando sus consecuencias. Hay que tomar decisiones atendiendo a la prudencia y a la justicia, hay que pensar las cosas y pensarlas muy bien. En este crisis hemos jugado todos, cada uno desde su lado, y hemos cometido errores que ahora son difíciles de solucionar”, argumentó Cortina.

Para tener los mimbres suficientes para tomar decisiones de forma prudente y justa, la filosofa hizo hincapié en dos aspectos importante. El primero de ellos: el propio carácter, el factor del que se ocupan tanto la ética como la moral. “Se puede explicar de muchas maneras pero, simplificando, valores morales y éticos son lo mismo y tienen que ver con la forja del carácter. Todos nacemos con una lotería social, genética, familiar… pero vamos tomando decisiones que van forjando nuestra forma de ser. La ética se ocupa del carácter de las personas, de las propensiones a elegir de una manera u otra, de la forja del carácter, que prepara a los hombres para asumir los devenires de la vida. Quien se forja un buen carácter ve la botella medio llena. El carácter es, para la persona, su destino”, explicó la catedrática de la Universidad de Valencia, quien señaló que “no puede haber seres amorales, todos tenemos un ética en mayor o menor medida, no podemos evitar ser morales. Lo importante es saber cómo queremos o podemos ser morales”.

encuentro adela cortina 042

Al hablar de valores, Cortina hizo notar cómo ahora se suele hablar de valores donde antes se hablaba de virtudes y virtud, “viene de ‘areté’, y significa excelencia, lo cual quiere decir que se está por encima de la media en alguna habilidad”. Y con la referencia a la excelencia enlazó con el segundo aspecto importante que quiso destacar en su encuentro: el de la vida en sociedad, la democracia y la participación. “Una democracia no se puede hacer con mediocres, sino con excelentes. El excelente no lo es para sí mismo sino para la sociedad en la que lo vive. Una sociedad es mejor con estudiantes aplicados, con veraces, prudentes… Es importante tener buenos profesionales, todos deberíamos ser excelentes en lo que hacemos. Ser excelente es la manera de servir mejor a la sociedad, poniendo nuestra excelencia al servicio de los demás”, señaló.

En este sentido, Cortina trajo hasta el encuentro uno de los puntos clave de su ensayo: “los seres humanos no somos seres aislados, somos seres en relación. Una de las cosas que más nos ha perjudicado como sociedad y como personas es creernos que somos individuos aislados. El individualismo es falso”. Entonces, si estamos diseñados, como defiende en su obra, para cuidarnos y para cooperar… ¿por qué no lo hacemos? Los asistentes aportaron algunos de los motivos: por pereza, por comodidad, por ahorro de energía, porque nos quedamos en los seres más cercanos y nos olvidamos de los demás, por la presión social, porque no nos interesa vivir éticamente… Siendo todas ellas ciertas, Cortina fue taxativa: “en el siglo XXI hay medios para que todos los seres humanos tengan las mínimas necesidades cubiertas y con un mínimo de dignidad. No es así y por eso vivimos en una sociedad injusta”.

Al hablar del tema de la pobreza, la catedrática contó que ella ha propuesto una nueva palabra a la Real Academia de la Lengua para que sea incluida en su diccionario, sin que todavía haya recibido respuesta. Esa palabra es “aporofobia”. Como ella misma explicaba, “todo el mundo habla de xenofobia pero a mí me llamaba la atención que cuando viene los extranjeros cargados de dinero no parece que haya tanto problema. Y empecé a pensar que, a lo mejor, lo que rechazamos es a los extranjeros pobres, o a los pobres solo, sean o no extranjeros. O a los pobres que son de mi familia, o sobre todo a los familiares pobres”. Aporofobia sería, pues, el odio a los pobres. Así de radical. Así de contundente. Así de honesta y excelente.

encuentro adela cortina 040

Cortina felicitó a los organizadores del programa LecturArte “porque estas iniciativas son la que hacen ciudadanía. Que las cosas vayan mejor depende de lo que hagamos nosotros, cada uno de nosotros, y estos grupos, estas reuniones, nos ayudan a intentar pensar y buscar caminos”. La ética nos ayuda a conducir mejor nuestra vida, a tomar mejores decisiones, “a vivir una vida en plenitud”, explicó la filósofa. “Hay una asignatura que todos tenemos que estudiar: forjarse el propio carácter. Así que, como no nos queda más remedio que forjarnos un carácter, forjémonos uno bueno. Y un buen carácter es el que conduce a la felicidad”. A la felicidad individual pero también a la social: “la ética sirve para mejorar la sociedad y conducirla hacia la felicidad. Y para conseguir la felicidad es importante vivir con los demás. A la larga se demuestra que del egoísmo no sale gente feliz, que se es más feliz haciendo cosas por los demás”.

Maite Carranza: “Hay que saber de dónde venimos para valorar lo que tenemos pero también para darnos cuenta de que se puede perder en cualquier momento”

krEnmarcado en los actos de celebración del Día Internacional de la Mujer, Maite Carranza participó el pasado jueves, 6 de marzo, en un encuentro con lectores en el que el choque cultural y la reivindicación de los derechos de la mujer fueron protagonistas.

Ya en la presentación, la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Azuqueca, Sandra Yagüe, vinculó dos de los temas que aparecen en la novela de Maite Carranza, El fruto del baobab, con sendos debates abiertos en la actualidad española. En primer lugar, la concejala expuso cómo la supresión de la justicia universal (contra la que se presentó una moción en contra en el último Pleno municipal) va a impedir que se persigan delitos de ablación cometidos fuera de España por residentes en nuestro país. Como expone la novela de Carranza, muchos padres, ante la ilegalización de la mutilación genital femenina en España, buscaban la manera de llevarse a las niñas hasta su país de origen con la intención de que allí se les practicara la ablación. Hasta ahora, los miembros de los Cuerpos de Seguridad y trabajadores de servicios sociales podían advertir a quienes pretendieran hacer algo así que, aunque el delito se cometiera fuera de España, está penado en su país de residencia, pudiendo este apelar al concepto de justicia universal para castigar esta práctica. Sin embargo, ahora ya no podrá ser así, ahora quedará impune, tal y como destacaba Yagüe, con el problema que eso supone para quienes trabajan con el colectivo africano en nuestro país, añadió Carranza. “Es una cuestión muy actual y todavía no sé cómo tratarán de ponerle remedio, pero seguro que algo harán, porque esto puede abrir la puerta a muchas mutilaciones que hasta ahora se han evitado”, explicaba la escritora.

De igual modo, Yagüe hizo alusión al derecho de las mujeres sobre su propio cuerpo al que Carranza se refería en la entrevista publicada en esta web para oponerse a la reforma de la Ley del Aborto. “Son temas de lamentable actualidad. Hemos pasado de tener a España a la cabeza de los derechos de igualdad a estar en la cola”, lamentó la concejala azudense.kr

Temas actuales y comprometidos como los que le gustan a Maite Carranza, quien explicó en el encuentro en Azuqueca que el germen de El fruto del baobab estuvo en un guion cinematográfico: “Yo había hecho ya cinco películas para televisión, todas sobre temas sociales, comprometidos, pero me di cuenta de que en el producto final intervienen muchas personas que van transformando lo que tú quieres decir. Por eso dejé aparcado este proyecto y no me decidí a convertirlo en guion de momento. Yo siempre había escrito para niños y jóvenes pero al darme cuenta de que lo que yo quería contar a los adultos llegaba bastante cambiado a través de las películas, decidí escribir mi primera novela para adultos, Palabras envenenadas. Tras la experiencia, pensé que podía repetir con el baobab, que era un tema que me gustaría difundir y que el mensaje llegara tal y como yo quería que llegara. Y así fue cómo surgió El fruto del baobab“.

Aunque el título no llegó tan rápidamente como la idea: “Le cambié de título cuatro o cinco veces. Mi primer título fue Ángeles mutilados, pero en la editorial me dijeron que sonaba muy violento. También pensé en cuchillos… pero pasaba lo mismo. Al final llegué al baobab, que me parecía un árbol muy simbólico, porque es uno de los más importantes de África, es sagrado y tiene unas raíces muy profundas que servían también como metáfora de la profundidad y el arraigo de algunas de las tradiciones de las que yo hablaba en la novela. En un primer momento, pensé en La sombra del baobab, pero resulta que ya había un libro que se titulaba así. Así que se quedó como El fruto del baobab“, explicaba Carranza.

En esta novela, la autora cuenta las historias de vida de tres mujeres bien diferentes: Aminata, su hija Binta y Lola, una pediatra que descubre la ablación de la joven Binta y lucha para que no le ocurra lo mismo a su hermana Fatou. El choque cultural entre los dos personajes africanos y la española y el que las dos inmigrantes experimentan al llegar a España centra buena parte del argumento, como también ocupó buena parte del tiempo de la charla. En este sentido, Carranza explicó que su carrera de Antropología ha hecho que tenga “una mirada diferente de la realidad, sin prejuicios, considerando a los demás tan interesantes como nosotros mismos; una mirada también curiosa. Me permitió ver que otra cultura, quizá no tan evolucionada o civilizada (supuestamente) como la nuestra es tan interesante como ella. Y también me sirvió para ubicar y contar historias. Hay que mirar sin armadura, a veces vemos las cosas pero no nos dejamos impresionar, ni calar por ellas. La diferencia siempre causa cierto temor. Y eso, precisamente es lo que ayuda a evitar la Antropología y una actitud abierta, libre de prejuicios y curiosa hacia los demás”.

Más allá de los prejuicios, Carranza también reflexionó sobre el desconocimiento que muchas veces tenemos hacia lo ajeno, hacia eso que no es “nosotros y lo nuestro”. Ese desconocimiento fue lo que dio lugar a un gran sentimiento de curiosidad tras la llegada de los primeros inmigrantes africanos al Maresme. Había desconocimiento respecto a su forma de ser, a sus costumbres y tradiciones, pero también respecto a su propio cuerpo: “Cuando empezaron a llegar mujeres a las consultas médicas y se empezó a ver que no tenían clítoris, hubo ginecólogas que pensaban que las mujeres senegambianas nacían sin él”, explicaba la escritora, quien continuaba su relato con el siguiente paso natural del proceso: una vez comprobada la ablación, llegaba el momento de la duda. “¿Intervenir o no? Eso es lo que se planteaban quienes les trataban de cerca. Porque es verdad que es su cultura pero hay que plantearse hasta qué punto el hecho de mantenerla de forma férrea, una vez que uno ha salido de su contexto cultural, es respetarla y no una forma de perjudicar a sus hijos”, señalaba.fruto baobab 002

Se optó por la intervención pero se comenzó a ver que las acciones que se iban llevando a cabo a través de diferentes vías (acciones políticas, educacionales, policiales, etc.)  a veces chocaban. “Toca muchos factores sensibles y es fácil que no haya acuerdo. Lo primero que me encontré cuando empecé a investigar en profundidad el tema fue un recelo muy grande entre la comunidad de mujeres senegambianas. También me turbaron los ataques ente los colectivos que supuestamente defendían las mismas ideas y perseguían los mismos propósitos. Es un asunto en el que se mezcla tradición, mujer, sensibilidad, cultura… Yo, en mi libro, he intentando que todos esos caminos a través de los que se trata de intervenir queden reflejados, incluso con sus conflictos, así como abordar el asunto desde el mayor número de puntos de vista posible: el de la pediatra española, la madre africana, la adolescente que está entre las dos culturas, las fuerzas de seguridad, el doctor africano que actúa de forma diferente con las mujeres africanas que con las españolas… He tratado de dar voces a la disidencia, no mostrar solo una postura, porque la realidad no es simple, es poliédrica. La realidad no es esquemática. Por eso quise dar voz a todas las disidencias, a todos los puntos de vista. Incluir todas las voces  le da verosimilitud y aristas, complejidad a la novela”, explicaba Carranza

Y todo ello sin perder de vista a las personas, a los personajes, que hacen carne las ideas en la novela. “Lo que quería era contar historias de personajes. A veces podemos suponer lo que pueden sentir o vivir pero en este caso yo no podía, no era una realidad que yo conociera, era muy osado. Tanto como intentar pensar como lo hacen ellos”, cuenta la escritora. Por eso, inició una serie de entrevistas con diferentes mujeres africanas, así como varios viajes a los lugares en los que se practica la ablación para conocer de primera mano la realidad que quería reflejar. “Lo que yo he querido contar son historias de vida, se llama así también en Antropología. Los personajes de Aminata, Binta o Rama están sacados de muchos testimonios. Quería meterme en el corazoncito de tres mujeres que se enfrentan a un mundo posible, en un tiempo corto, sin grandes peripecias. Yo quería hablar de pequeños episodios de la vida cotidiana, en ocasiones incluso extrapolables, como esa sensación que tenemos cuando nuestros hijos creciendo y nos parece que su vida se nos escapa. Es lo que le ocurre a Aminata respecto a Binta, pero nos puede pasar a cualquiera”. Aunque, en este sentido, matizó que “Binta en su país no hubiera sido adolescente, la adolescencia solo tiene lugar en las sociedades occidentales en las que hay un espacio entre la niñez y de la madurez en el que surgen las dudas sobre la propia identidad. En otras sociedades, y aquí hasta hace no mucho, una no se planteaba lo que quería ser; se era y punto”.

kr

Durante la charla, también se habló mucho de la situación de las mujeres en el mundo. “El lugar que ha ocupado la mujer ha sido secundario siempre y en todo lugar, hemos estado sometidas al poder del hombre en sociedades patriarcales. Hay que saber de dónde venimos para valorar lo que tenemos pero también para darnos cuenta de que se puede perder en cualquier momento”, advirtió Carranza en este sentido.

Ahondado en el asunto de las sociedades patriarcales, una de las lectoras asistentes al encuentro hizo notar cómo, en realidad, en la novela, quien toma la decisión de mutilar a Fatou es la abuela, no el padre, lo que llevaría a pensar que las mujeres sí tienen un cierto poder. A este respecto, la escritora advirtió que se trata “de una falsa concepción sobre quién tienen el poder: parece que es la mujer, porque ella decide si se mutila a una niña. Incluso los hombres se desentienden de la situación: “son cosas de mujeres”, dicen. Pero si una mujer decide no mutilar a su hija, el que la rechazará será un hombre. Pesa el problema de la inadaptación posible,  de la voz de la sociedad… Formamos parte de una cultura que nos marca qué valores se respetan y qué es lo adecuado para seguir sobreviviendo. Y eso ocurre aquí y allí”.

¿Y qué ocurre cuando “aquí” y “allí” se juntan? ¿Qué ocurre cuando las dos culturas se encuentran, gracias a la inmigración? Sobre ello habla ampliamente Maite Carranza en El fruto del baobab y también en el encuentro de Azuqueca. Por ejemplo, explicó cómo se produce un empoderamiento rápido por parte de las mujeres: “cuando llegan aquí enseguida cambian. Vienen como un apéndice del marido pero quienes pasan tiempo con ellas hablan del cambio rápido que se opera en ellas cuando aquí se les empieza a hacer preguntas, comienzan a poder decidir sobre sí mismas y su cuerpo. Se ve muy claro, por ejemplo, cuando se les pregunta si quieren tener o no tener más hijos. Allí ellas ni se lo planteaban, pero aquí… Muchas de ellas optan por el uso del DIU, incluso sin consultar a su marido. Controlar su cuerpo y su maternidad les hace empoderarse y empiezan a cuestionarse sobre otros derechos”.

el-fruto-del-baobab_9788467018707

En este sentido, Carranza recordó, al hilo de una pregunta sobre la importancia que da a la maternidad en su novela, que “la maternidad es el tema ancestral que define a las mujeres, era su principal función. La que no cumple esa función, es repudiada. Por eso es muy importante para ellas ser puras, estar mutiladas, para poder casarse y así acceder a lo que le da estatus, su razón de ser: la maternidad. Un mujer estéril siempre ha sido castigada, en sociedades africanas y en occidentales. Y fijaos que todo lo que concierne al universo femenino ha sido muy peyorativo, tradicionalmente, como ocurre con la menstruación, por ejemplo: hay tribus en las que las mujeres que están menstruando se tienen que ir del poblado durante esos días”.

Si algo queda claro en la novela es que, por muy diferentes que nos creamos, somos muy parecidos en muchas cosas. Por ejemplo, respecto al castigo a la rebeldía, algo que se produce en todas las sociedades. En el caso de la retratada por Carranza en su novela, el personaje rebelde sería Rama, la madre de Aminata. “Por muy planificada que esté, toda cultura tiene sus resquicios. Es lo que ocurre en la novela con Rama: ¿qué pasa en una sociedad de matrimonios pactados cuando una mujer se enamora de su marido y es celosa y lo quiere para ella sola? Pues ocurre que se castiga a esa mujer, se la margina. En definitiva, se castiga la rebeldía, como aquí”, explicaba la autora.kr

Finalmente, Maite Carranza se refirió a uno de los puntos más conflictivos de su novela: el final. Preguntada sobre por qué dejó la novela ahí y no continuó un poco más la historia, la escritora explicó que “si tiene el último capítulo es porque alguien me lo pidió, una de mis lectoras de confianza, a quienes les doy la novela antes de publicarla, me dijo que no podía dejarlo ahí, que tenía que continuar un poco más y por eso escribí el capítulo final. Pero seguir por ahí hubiera supuesto dar mayor protagonismo al marido de Aminata y yo quería dejar de lado ese enfoque, quería centrarme en las mujeres. Aunque la figura del hombre sí aparece en la novela, claro, pero ofrece una perspectiva totalmente diferente. Es verdad que los hombres también están entre dos mundos y que también tienen un papel difícil, pero eso daría para otra novela”. Esta anécdota sirvió para demostrar lo que la escritora comentaba al principio del encuentro: “ver las caras a  los lectores es muy reconfortante y ayuda mucho a los escritores”. También, incluso, a la hora de perfilar sus novelas.kr