Entrevista a Carmen Gil: “¡Me encanta poner a todo el mundo en zapatillas!”

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Carmen Gil es una de las autoras más prolíficas y ricas de la literatura infantil y juvenil española, un alma inquieta que no se queda anclada en ningún género en concreto sino que coquetea con la poesía, la narración, el teatro… ¡y hasta la magia! Lo mejor de todo: que su coqueteo tiene fruto y acaba enamorando a quien se cruza en su camino.

  • ¿Qué tiene su obra para enamorar así?
  • Habría que preguntárselo a los lectores, ¿no? Mis editoras hablan de frescura, gracia e ingenio. En eso algo tendrá que ver el ser gaditana, el gaditano tiene un sentido del humor especial que le ayuda afrontar los problemas. Lo que sí puedo asegurarte es que siento un profundo respeto por mis lectores. Para escribir para niños no hay que convertirse en niño; pero sí  entablar una relación de empatía con ellos, que ha de fluir espontáneamente, y que en ningún caso se puede forzar.
  • Quizá su secreto esté en esa vitalidad que regala a quien la mira, a quien la escucha, a quien la lee… ¿De dónde saca tanta fuerza?
  • De la ilusión y el entusiasmo. Soy una persona apasionada y cuando creo en algo, no sé medir, me doy entera. Y creo que esa entrega tiene un efecto bumerán.
  • En Azuqueca sabemos de lo que hablamos: entre otras actividades y lecturas en colegios, en la biblioteca o en casa, varias de sus obras han sido contadas en Una Merienda de Cuentos y los niños se han quedado fascinados con historias como La sonrisa de Daniela, El fantasma con asma o La princesa que bostezaba a todas horas. Son libros que mezclan a la perfección una chispita de humor, un toque de realidad, otro pellizquito de fantasía y, sobre todo, una gran dosis de magia, de la magia que surge del cariño y del calor humano. ¿De dónde nacen estas historias tan especiales?
  • Del corazón. Y dicen que lo que nace del corazón llega al corazón. Aunque esté escribiendo de un hada que está estrenando varita, de un fantasma al que le ha encogido la sábana y ahora asusta en minifalda o de un sapo que por nada del mundo quiere convertirse en príncipe, no puedo evitar plasmar en mis escritos aquello que amo y aquello en lo que creo. En mi literatura abundan, por ejemplo,  los antihéroes. ¡Y me encanta poner el mundo en zapatillas!
  • Y no se conforma solo con habernos enamorado. ¡Ahora viene a hechizarnos! ¿Cómo será Brujas, el espectáculo que ofrecerá en Azuqueca los próximos 3 y 4 de marzo?
  • Será un encuentro con lectores en el que acercaré mi obra a los niños a través de música, juegos, poesía, canciones… ¡y hasta un poquito de magia!
  • Pero estas brujas que usted traerá consigo… ¿son tan malas como siempre o son tan humanas como suelen ser los protagonistas de sus obras, a los que baja del pedestal para que descubran que ser normal y corriente también tiene sus ventajas?
  • Bueno, como os decía antes, son brujas en zapatillas, con necesidades cotidianas, como ir al híper brujesco a hacer la compra o practicar para sacarse el carné de conducir escobas.
  • En sus obras, conjuga el universo tradicional infantil (con sus brujas, sus princesas, sus monstruos, superhéroes, piratas, hadas, caballeros…) con la realidad cotidiana de hoy en día, la que los niños ven, oyen, sienten y experimentan cada día (con sus resfriados, sus bostezos, su internet, sus inseguridades, sus miedos… ¡y sus zapatillas!). ¿Cómo consigue que ambos universos no choquen y explosionen?
  • Bueno, tampoco lo hacen en la vida diaria, donde conviven perfectamente (yo diría que necesariamente) realidad y fantasía. Acabo de publicar un libro con la editorial Cuento de Luz que habla precisamente de eso, de las cosas del aire, esas que nadie ve, pero existen. ¡Y que forman parte de nuestra vida!
  • Y lo mejor: no sólo es capaz de hacernos reír, de enamorarnos y de sorprendernos… es que además es capaz de transmitir valores y pequeñas enseñanzas que nos ayuden en nuestro camino, tanto a grandes como a pequeños. ¿Cómo consigue deslizar, así, casi sin que nos demos cuenta, lecciones tan grandes en cuentos y poemas tan pequeños?
  • Con naturalidad. La escritura es una necesidad de comunicación, de expresión. Si escribes es porque tienes algo que decir a los demás.  El afecto físico, la autoestima, el respeto a las diferencias, la alegría…  dan vueltas en mi cabeza. Y también vuelan entre las líneas de mis textos.
  •  ¿Por qué optó por la literatura infantil y juvenil y no por otros caminos de la literatura o de la cultura?
  • ¡Me gustaba hacer tantas cosas…!: me cosía mi ropa, fabricaba títeres, modelaba figuras de barro, diseñaba abalorios, escribía versos… En fin, un poquito de todo. Por otra parte, siempre me gustaron mucho los libros y los niños, así que unir mis dos pasiones fue algo natural. En cuanto empecé a trabajar como maestra, comencé a escribir para mis alumnos. Les daba mis textos sin revelar mi autoría. Comprobar que les gustaban me animaba a seguir escribiendo
  • ¿Qué tiene de especial hacer reír a un niño? ¿O hacerle soñar? ¿O hacerle pensar? ¿O todas esas cosas que usted consigue con sus obras?
  • ¡Hace cosquillas por dentro! Cuando acudo a los encuentros y veo cómo los niños aprietan mis libros contra su pecho; cuando una madre me cuenta que ha traído a su hijo con fiebre porque no podía perderse mi visita; cuando descubro que se han aprendido de memoria mis poemas, ¡y sin que nadie los haya obligado!; cuando se van felices con mi firma, como el que posee el mayor de los tesoros;  cuando un grupo de maestros decide ponerle mi nombre a su cole…, ¡llego a tocar las nubes con las puntas de los dedos!
  •  Y el secreto más secreto de todos los secretos: ¿cómo es capaz de conseguir que los adultos redescubran el niño que llevan dentro? ¿Brujería?
  • Esa capacidad de sorprenderse, de disfrutar de las cosas pequeñas, de entregarse sin reservas, de gozar sin necesidad de producir, de creer en la magia de la vida…, tan propia de los niños, también se conserva en el corazón de los adultos. Sólo es cuestión de dar con ella.

Más información sobre la autora en poemitas.com.

CARMEN GIL VISITARÁ AZUQUECA DE HENARES el 19 DE MAYO (ENCUENTROS CONCERTADOS CON LOS COLEGIOS DE LA LOCALIDAD)

Entrevista a Mayte Esteban: “He madurado, porque he leído y escrito mucho, pero lo que más se nota es que he perdido el miedo”

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Mayte Esteban (en el centro), en su amadrinamiento en Azuqueca

Los azudenses conocen bien a Mayte Esteban, y no solo porque ella misma lo sea y dedicara su primera libro (La arena del reloj) a hablar de la vida de su padre, a caballo entre Alcalá, Azuqueca, Guadalajara y el entorno del Corredor. No, no solo por eso. También porque los clubes de lectura de la Biblioteca Municipal Almudena Grandes la amadrinaron cuando publicó aquel libro y con sus miembros tuvo su primera experiencia como escritora que comparte impresiones sobre su obra con un grupo de lectores. Ahora, la azudense que reside en Segovia vuelve para presentar su cuarta novela, publicada en papel por el Vergara, sello de Ediciones B.

– Tras su primera visita, ha vuelto a Azuqueca alguna que otra vez pero ¿qué siente al hacerlo con cuatro novelas bajo el brazo?

– Para mí siempre es un placer volver a Azuqueca, y más en concreto a la Biblioteca, porque es un poco volver a casa, reencontrarme con el lugar donde crecí y con las personas que han confiado en mí desde el principio. Es muy enriquecedor porque el contacto directo con el lector aporta matices a lo que tú mismo has escrito e incluso genera ideas nuevas.

– ¿Cómo ha sido este camino? ¿Qué ha cambiado en Mayte Esteban desde la última vez que la vimos?

– Lo que ha cambiado es que la última vez que estuve lo hice siendo autoeditada. Ninguna editorial respaldaba mi trabajo como sucede ahora, era una aventura que emprendí sola, como una experiencia personal, una manera de compartir algo que siempre he hecho que es escribir. Ahora el libro no lo llevo yo bajo el brazo sino que cualquiera puede encontrarlo en una librería. Yo me siento igual pero sé que no sé ve del mismo modo desde fuera.  El camino no ha sido sencillo y, sobre todo, lo que no ha sido es corto. Todo esto empezó para mí en 2008, son seis años de trabajo hasta llegar donde estoy.

– En las novelas sí se nota su madurez literaria: hay más manejo de los recursos narrativos, de las estructuras, incluso de los personajes. ¿Qué ha aprendido escribiendo?

– Supongo que se nota más madurez porque he leído mucho más y todo lo que leemos va quedándose con nosotros. También he escrito mucho más y la escritura, igual que correr una maratón, necesita práctica, horas de entrenamiento en soledad, de textos que se arrojan a la basura pero que son necesarios para llegar a construir una novela. Pero, en realidad, lo que creo que se nota más es que he perdido el miedo.

Al plantear la estructura de Detrás del cristal, por ejemplo, lo que aparece ahora, la fragmentación en pequeños capítulos con ubicación, fecha y hora, pensé quitarlo porque me daba la sensación de que eso no se hacía así. Hasta que pensé en Miguel Delibes y su novela, Los santos inocentes, donde plantea cada capítulo como una sola oración gramatical. Tampoco se hace así y no tuvo miedo en saltarse las normas. ¡Y escribió su mejor novela!

Otra parte en la que he perdido el miedo es al arriesgar en la trama. Sé que el punto de partida de Detrás del cristal es impactante para alguien que es madre, que enseguida te dirán, “yo no lo haría”. ¡Ni falta que hace! Esto es ficción, un recurso para hablar de otras cosas que se mantienen entre líneas en la novela.

– En el encuentro del 7 de mayo hablaremos de esa novela, una obra que empieza siendo una comedia romántica pero que acaba poniéndose seria y hablando de cuestiones tan importantes como la violencia de género y sus consecuencias. ¿Por qué quiso darle a la obra este giro?

Recuerdo que la primera vez que hablé de esta novela en público fue precisamente a mis madrinas, en Azuqueca, en junio de 2012. Fue a ellas a las que les dije cómo se llamaba y que estaba mezclando comedia con malos tratos. No se me han olvidado algunas caras de estupefacción, seguro que estaban pensando que me había vuelto medio loca, pero yo sentía que se podía hacer. Y ahí está el resultado.

Los malos tratos son solo un pequeño telón de fondo pero sin ellos no se entiende el resto. Los motivos de Ana tenían que ser poderosos para hacer lo que hace pero teniendo una amiga como Raquel también los suyos para no ayudar necesitaban tener una entidad si quieres aún mayor.

– Cuando ocurre lo que le sucede a Raquel, muchos personajes se lamentan de no haber actuado antes y, en el fondo, toda la novela habla de eso: de oportunidades que dejamos escapar, de cobardía, de autoengaño o de la comodidad que nos convence para no salir de nuestro actual estado de cosas, por muy insalubre que nos resulte. ¿Quería escribir un alegato contra la cobardía?10335805_10203713194174499_1517577965_n

– Quería que el lector, como me había pasado a mí mientras estaba escribiendo, se parase a pensar en que la vida solo es una y que si de algo nos tenemos que arrepentir es de no haber hecho aquellas cosas que realmente deseábamos, más que de las que dejamos pasar por miedo.

“Está permitido equivocarse. Lo cobarde es no intentarlo”.

Pienso en mí misma, en todo lo que estoy viviendo. Si no me hubiera dicho que no pasaba nada si salía mal, ahora no estaría hablando contigo ni mis textos habrían salido del ordenador.

– Quizá la menos cobarde de todos los personajes sea Ana, cuya cobardía puede ser, más bien, una prevención para no volver a ser herida. Porque Ana… es un ciclón. ¿Cómo surgió este personaje?

– Ana, como todos, fue creciendo a medida que escribía. Es algo que me pasa siempre. Encuentro una pequeña historia, una idea para empezar y a veces ni siquiera tengo el final. Me pongo a escribir y a lo largo de los años que dura esta tarea los personajes se van definiendo. Poco a poco. Hay detalles que surgen casi en el último momento, gestos que aparecen y que los definen. Ana sufrió esa mutación, en realidad como todos. Creo que el único que no cambia es Pablo.

– Le confieso que Ana ha dado mucho que hablar en los clubes de lectura. ¿Qué madre dejaría a su bebé con un absoluto desconocido?

– ¡Una que exista en un libro! Es lo que decía antes, no es realidad sino ficción para llegar a otros pensamientos. La literatura puede ser la crónica del tiempo en el que vivimos, incluso más fiable que los libros de Historia muchas veces sesgados por la ideología de quienes los escriben, pero no tiene por qué ser cierto todo lo que se cuenta.

De todas maneras, un par de meses después de publicar la novela por mi cuenta en Amazon, una mujer, en Madrid, dejó a su bebé de dos meses en un bar. En el carrito. Tan inverosímil no es, aunque es bastante inconsciente. ¡Muy inconsciente!

– Ana y Andrés son los personajes centrales de una novela coral, en la hay más protagonistas con bastante peso en la historia. ¿Por qué optó por esta multiplicidad de personajes?

– Siempre escribo así, no puedo evitar que las novelas se me acaben llenando de gente. En las dos que he terminado ya ocurre más o menos lo mismo, incluso en una de ellas no tengo muy claro quién es el protagonista porque más bien creo que el protagonismo se lo llevan las dos ideas centrales que vertebran la novela: la no correspondencia en el amor y el vivir y no sobrevivir.

– Multiplica los personajes y también los espacios. De hecho, al comienzo de cada capítulo (como bien ha dicho antes) usted nos sitúa, porque se pasa la novela llevándonos de un lado para otro. La sensación que este continuo cambio de escenarios (además de la propia acción y a los capítulos cortos) da al lector es la de agilidad. Al final uno tiene la sensación de que el libro se devora. ¿Qué le aporta esta velocidad al conjunto de la novela?

– Por una parte, esa segmentación trae claridad, que el lector no se pierda pero además creo que te arrastra que sean cortos. Sin querer te encuentras pensando, venga, uno más… y te la acabas. Desde que la publiqué en Amazon no había vuelto a leerla (me entran ganas de cambiar cosas y por eso no lo hago) hasta que tuve en mis manos las galeradas y me costó mucho centrarme en lo que tenía que hacer, que era corregirlas. En un momento dado me encontré leyendo como una lectora más. Eso me gusta que me pase con los libros de otros, así que quizá inconscientemente se lo apliqué al mío.

– La multiplicación de personajes y espacios no se corresponde con una gran prolongación en el tiempo. De hecho, el tiempo en el que transcurre la acción está muy condensando: el grueso de la novela ocurre en una semana. ¿Por qué quiso contarnos con todo lujo de detalles lo que ocurrió en esos días?

– Me pareció que eso le daba más ritmo, más vitalidad. No me gustan las descripciones largas, por lo general, ni siquiera como lectora. Me encuentro leyendo en vertical muchas veces, saltándome párrafos, así que decidí que era mejor dejar que los personajes hablasen y mostraran lo que ocurre. Para esto, condensar el tiempo era más efectivo.

– Usted pertenece a la llamada Generación Kindle, a ese grupo de autores independientes que autopublican y sacan adelante sus novelas sin el respaldo de grandes editoriales. ¿Qué le ha aportado esta experiencia como escritora?

– Creo que sin ese paso previo de autoedición no estaríamos hablando. De todas maneras mi experiencia con la autoedición es anterior al fenómeno Amazon en España, anterior a esa Generación Kindle. Empecé publicando en una página americana llamada Lulu que no tiene tanta popularidad como Amazon y fue después cuando llegué a ésta.

Me ha aportado visibilidad para poder dar el salto al papel de modo tradicional. De otro modo esto sería impensable para mí porque no lo intenté enviando manuscritos a las editoriales. Una vez lancé una propuesta, precisamente con Detrás del cristal, pero ni siquiera me contestaron.

– ¿Y qué ha aportado este tipo de publicación al mercado editorial y, sobre todo, al lector?

– Yo creo que se están dando a conocer muchas voces que estoy segura de que dentro de unos años consideraremos esenciales. Podría dar nombres pero me estaría dejando muchos en el camino. Los lectores tienen dónde elegir y se están llevando sorpresas mayúsculas. Entre miles de títulos que no aportan nada hay verdaderos diamantes.

– Lo que, desde luego, no se puede decir de Mayte Esteban es que se haya encasillado. Cada una de sus novelas es diferente a la anterior, ha ido tocando distintos géneros a medida que ha ido desarrollando su carrera como escritora. ¿Se está poniendo a prueba como narradora, experimentando diferentes formas literarias, o simplemente se trata de una forma de ser y de ver la vida?

– Creo que en cada momento te apetece escribir algo diferente, dependiendo también de lo que te esté pasando, pero en mi caso hay también un componente de reto, ver si soy capaz.

– Los seguidores de su blog (El espejo de la entrada) y de sus perfiles en las redes sociales ya sabemos que continúa trabajando, que hay más proyectos en marcha, algunos ya muy avanzados. ¿Qué nos puede adelantar sobre lo que nos queda por leer de Mayte Esteban?

– Primero, una novela intimista, donde hablo de sentimientos, una novela coral que espero que sea la siguiente que se publique.

Después tengo escrita una novela romántica, con todos los tópicos del género, con la que me lo he pasado pipa escribiendo. Me falta perfilar algunos detalles porque, como soy yo, me ha salido también un poco reivindicativa. Que tiemble la prensa rosa…

La segunda parte de El medallón de la magia va, despacio pero va, y esa estoy segura de que será autoeditada porque quiero conservarla para mí. No sé si me ha salido muy juvenil, lo que sí sé es que está llena de aventuras.

Y los proyectos actuales son la publicación en breve, porque ya está lista, de la versión en inglés de Su chico de alquiler, y la traducción al italiano que ya está en proceso. Esta novela sigue siendo también mía y es mi campo de pruebas. Es muy sencilla, no tiene ninguna pretensión, pero tiene su público que hace que todos los meses encabece mi lista personal de la más vendida.

 MAYTE ESTEBAN MANTENDRÁ UN ENCUENTRO CON LECTORES EL 7 DE MAYO A LAS 19 HORAS EN LA SALA DE CONFERENCIAS DE LA CASA DE LA CULTURA DE AZUQUECA

 

Entrevista a Blue Jeans: “El público adolescente es el más exigente que existe y hay que intentar llegar a él para que cojan la lectura como costumbre”

Blue JeansNo sonrías que me enamoro, la novela que centrará el encuentro que mantendrá Blue Jeans con los jóvenes azudenses los días 9 y 10 de abril, es la segunda entrega de la trilogía El club de los incomprendidos, una saga en la que el autor indaga sobre cuestiones actuales y temas de interés como el acoso escolar, la homosexualidad, las relaciones de amor y amistad, el suicidio o la muerte de un progenitor.

  • Bajo la apariencia de una novela amena, tremendamente ágil y centrada en las relaciones de un grupo de amigos, usted soterra muchos temas de interés que pueden dar pie a la reflexión y a que los jóvenes empiecen a formar su propia opinión sobre ellos o comiencen a preocuparse por ese tipo de cuestiones. Es lo que ocurre, por ejemplo, en esta trilogía con la enfermedad mental. ¿Por qué quiso hablar de un tema tan espinoso en un libro para jóvenes?
  • No hay ninguna razón especial. La historia me pedía algo así y simplemente me dejé llevar. La propia novela y los personajes son los que van marcando el camino que debo trazar.
  • Otro de esos temas sería el de la muerte, con una doble vertiente: el suicidio y el fallecimiento de un progenitor. ¿Protegemos demasiado a los niños y a los jóvenes respecto a asuntos como estos?
  • No es un tema sencillo para hablar con un niño o con un adolescente. Si a los que ya somos adultos nos cuesta tratarlo, a un crío todo eso le viene demasiado pronto y la mayoría no lo entendería. Hay una edad para todo, aunque también depende de la madurez de la persona y de las circunstancias que haya vivido. En mis libros todos los temas complicados están tratados con mucho respeto y cariño. E intentado no pasarme ni tampoco quedarme corto.
  • Y hay un asunto que subyace en la trama de El club de los incomprendidos: el rechazo, el sentirse diferente, la discriminación y, en el más extremo de los casos, el bullying o acoso escolar o a través de las redes sociales. ¿Hay que plantarle cara desde todos los frentes posibles?
  • Creo que sí. Que profesores, padres, los propios chicos… deben ser conscientes de que estas cosas pasan y que hay que intentar poner remedio. A veces no es sencillo detectar que esto está sucediendo por el silencio del afectado, pero si existen síntomas o indicios de que ocurre hay que actuar rápidamente.
  • Usted trata con naturalidad el tema de las relaciones sexuales: sabe en qué mundo vivimos y refleja la realidad de los jóvenes de hoy en día sin la carga del moralismo o de pecado de épocas pasadas. Las parejas de sus novelas disfrutan del sexo, suponemos que con responsabilidad y tomando todo tipo de precauciones, y lo asumen con normalidad, sin grandes aspavientos, ni dudas, ni remordimientos. ¿Es esta naturalidad la forma más saludable de abordar el sexo entre jóvenes?
  • En mi opinión, sí. Creo que la naturalidad y el no considerar el tema sexo como algo tabú es la forma de tratarlo. Siempre dentro de unos límites y teniendo en cuenta que son novelas que lee gente muy jovencita. Como he dicho antes trato de no pasarme pero tampoco quedarme corto.
  • Hablando de sexo, en esta trilogía usted introduce el tema de la homosexualidad, en este caso, femenina. ¿Quedan demasiados tabúes aún por superar respecto a la sexualidad de cada uno?
  • Cada vez menos, pero existen. Todavía nos quedamos mirando a dos chicas que van de la mano o se besan en público. Espero que con el tiempo se vea como algo natural y que, el que se quieran dos personas del mismo sexo, no se considere algo extraño.
  • Pero no solo es natural la visión del sexo que usted ofrece, también la de la vivencia del amor de pareja. En este sentido, usted elige un modelo de pareja muy igualitario, alejado de la idea de posesión del otro que propugnan otros modelos de amor romántico (aunque sí habla en varias ocasiones de celos), maduro y muy acorde con los tiempos en los que vivimos. Raúl, uno de los personajes de la trilogía, lo expresa a la perfección: “Cuando tienes pareja hay que hacer ciertos sacrificios. Eso no quiere decir que te limites o que limites al otro. Ni tampoco que siempre hagas o dejes de hacer lo que el otro quiera o te diga. Pero yo pienso que para que una relación funcione hay que intentar que la otra persona sea lo más feliz posible sin que ninguno de los dos pierda su propia personalidad”. ¿Es esta la forma más sana de quererse?

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  • El equilibrio y la igualdad deben existir en todas las facetas de una vida en pareja. Es dar y recibir. De todas maneras en mis libros hay de todo y varias maneras de considerar el amor. No todo es tan sencillo en la vida real.
  • De igual modo, los modelos femeninos que usted lleva al papel tampoco soportan la carga que las mujeres han llevado a las espaldas durante décadas: si das el primer paso eres una buscona, si le pides salir a un chico eres poco menos que una prostituta, si disfrutas del sexo sin estar ligado al amor… ya ni te cuento. ¿Los tiempos han cambiado? ¿O deberían hacerlo más?
  • Los tiempos han cambiado pero todavía hay gente que piensa de esa forma. Es un tema de educación y que no sé si tiene solución a corto plazo. Las chicas de mis libros son tratadas desde la igualdad. Aunque hay que diferenciar la historia, los personajes… y lo que piensa su autor.
  • Muchos de los personajes de sus obras tienen una visión de la vida muy romántica, muy libre, muy imaginativa. Le ocurría a Alex, de Canciones para Paula, y aquí, a ese Raúl que busca en las columnas de la Plaza Mayor el perdón de Valeria (entre otros toques de locura romántica, en este sentido, de la vida). ¿Tienen mucho de usted este tipo de personajes?
  • Pues unos más que otros. Los chicos de CPP tenían más cosas mías. En el Club de los Incomprendidos me he separado un poco más de los personajes y de lo que viven. Aunque evidentemente no puedo evitar escribir ciertas vivencias personales o introducir características de mi vida personal. ¿Cuáles? Eso me lo reservo para mí.
  • En sus obras introduce también muchas de las cosas que usted ve, escucha o vive, como es el caso del rapero del metro de esta trilogía, César. ¿Es la realidad una fuente inagotable de inspiración?
  • Claro. En la vida real es donde están las mejores historias. Pero es importante que el lector sepa que, aunque se pueda sentir identificado con un personaje o con una circunstancia, no dejan de ser libros y pertenecen a la ficción.
  • Y, al mismo tiempo, ¿el lector percibe esos jirones de realidad que se cuelan en la ficción como algo que le aproximan a la novela, que la hacen cercana y verosímil?
  • Son novelas actuales y de cosas que pasan hoy en día. Es normal que eso ocurra y que los chicos que las lean piensen de esa forma. Pero insisto en que son historias que parten desde la imaginación de una persona no de la realidad más pura.
  • ¿Puede ser la conjunción de su estilo literario (fresco, directo, ágil, con párrafos cortos y mucho diálogo) y la introducción de este tipo de temas más serios y más realistas en tramas relacionadas con la amistad y las relaciones sentimentales la clave de su éxito?
  • Puede ser, aunque depende de cada lector. A unos les ha llamado la atención la historia por una cosa y a otros por otra. Es difícil saber donde están las razones para saber qué se ha hecho tan bien para que todo esto funcione.
  • Un éxito que ha sido apabullante. Usted empezó a escribir en internet sin imaginar lo que vendría después. ¿Cómo ha vivido el cambio? ¿Cómo se vive sintiendo el cariño de tantos chicos y chicas que le siguen en las redes sociales, que intercambian opiniones con usted, que le cuentan experiencias a través del correo electrónico y que se vuelcan en cada una de sus presentaciones y actos públicos?
  • Ha sido un cambio total en mi vida. Es increíble que todo esto haya pasado. Lo llevo con alegría, con enorme felicidad. Por fin he encontrado mi camino en la vida y eso es impagable. También con responsabilidad porque ahora se me juzgará por todo. Les estoy muy agradecido a todos los lectores porque gracias a ellos estoy viviendo un sueño cumplido. Me siento muy apoyado y querido. Y también trato de mantener la calma y los pies en el suelo, no se me puede ir la cabeza. Sé que todavía tengo muchísimo que aprender y que mejorar.incomprendido
  • ¿Y qué le cuentan todos estos jóvenes? Desde fuera, da la impresión de que usted sabe cómo meterse en sus pieles, cómo hablarles de los temas que les interesan, cómo rodear sus novelas del contexto cultural, social y educativo que ellos viven cada día… ¿lo viven ellos también así? ¿Se sienten identificados con lo que les cuenta en sus novelas?
  • En las firmas y en las redes sociales me cuentan de todo. Hablan de lo que les han parecido los libros, lo que harían ellos, qué personajes les gustan… y también me hablan de sus vidas: los problemas que tienen, si les gusta leer, amores… Hay buena sintonía entre ellos y yo. Creo que los chicos me ven como alguien cercano a quien pueden contarle sus propias historias. Quizá porque los personajes de mis libros son el reflejo de su propia personalidad o porque alguna vez se han sentido como ellos.
  • ¿Y cómo lo consigue?
  • Todo lo que se ha conseguido es con honestidad, naturalidad y cercanía. Esta aventura es de todos y que ellos se sientan parte de la historia es muy importante.
  • Este grandísimo éxito de público ha tenido su respaldo con la concesión del Premio Cervantes Chico. ¿Qué ha supuesto para usted ganar este galardón?
  • Sobre todo un gran honor. Solo hay que mirar la lista de premiados para estar impresionado. Recibirlo fue un gran placer y le estoy muy agradecido a la ciudad de Alcalá de Henares por el trato que me dio.
  • Usted es uno de los referentes de la literatura juvenil actual. ¿Cómo anda de salud este tipo de literatura destinada a un público tan concreto, a ese público que camino hacia la madurez, personal, pero también literaria?
  • Hay muy buenos autores de literatura juvenil en España: Laura Gallego es un referente para todos, o Jordi Sierra i Fabra, Santiago García Clairaq, Elvira Lindo… y autores que se están abriendo paso con grandes novelas juveniles como Anabel Botella, Carlos García Miranda, Sandra Andrés Belenguer, Javier Ruescas, Antonio Martín Morales, Javier Martínez, David Lozano… muchos más. El público adolescente es el más exigente que existe y hay que intentar llegar a él para que cojan la lectura como costumbre. Creo que poquito a poco entre todos lo podemos lograr.

BLUE JEANS MANTENDRÁ VARIOS ENCUENTROS CON JÓVENES LECTORES, CONCERTADOS CON LOS IES DE LA LOCALIDAD, LOS DÍAS 9 Y 10 DE ABRIL

Entrevista a Esteban Navarro: “Admirar a los delincuentes nos hace más daño que otra cosa”

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Entre las razones por las que La noche de los peones estuvo entre los finalistas del Premio Nadal 2013 estaba que al jurado le impresionó cómo refleja el conflicto generacional en el seno de la Policía Nacional y que estuviera ubicada en un contexto histórico de España como el final del Franquismo y el inicio de la democracia. Sobre estos asuntos hemos podido charlar con un Esteban Navarro que confiesa que está especialmente orgulloso de esta novela policíaca, tan diferente a otras.

  • La noche de los peones se aleja de los investigadores casi con superpoderes que presentan algunas policíacas y presenta protagonistas de carne y hueso, personajes que se aburren, que cumplen con la burocracia, que hacen guardias en las que no pasa nada… ¿Por qué apostó por este tipo de historia y por estos personajes?
  • Yo huyo de la novela fantasiosa, de la novela que nos viene, sobre todo, de Norteamérica, la de los super héroes. La palabra que define mejor mis novelas, y en especial esta última, es la de humanización de la Policía. Se trata de que el lector vea que los miembros de la Policía y de la Guardia Civil son personas de carne y hueso, con su pasado, con sus carencias y sus virtudes. Es lo que quería plasmar. Y a veces sorprende al lector porque ahondo más en los propios personajes que en la trama en sí, aunque la haya.
  • También el ritmo de la novela es muy diferente al de otras novelas policíacas. En La noche de los peones, la historia transcurre de forma lenta, casi en comunión con lo que ocurre con las horas que los policías protagonistas pasan de guardia. ¿Era una forma de poner en contacto al lector con los personajes, de hacer que sienta en su propia piel esa laxitud que viven durante la noche en la que transcurre la novela?
  • Yo me había propuesto escribir una novela que se pudiera leer a tiempo real, es decir, si un lector ávido y habituado a leer empezara a leerla a las nueve de la noche, acabaría a las siete de la mañana, que es cuando termina la novela. Yo quería que transcurriera a un tiempo tan real porque lo que me interesaba que primara era el realismo, tanto de los personajes como de la trama. Y ¿qué mayor realismo que el hecho de que la novela transcurra a tiempo real? No como esas obras que dicen “tres años después”… ¡o diez! No, aquí va transcurriendo la trama según se va desarrollando la novela, no hay saltos temporales.
  • Hay una contraposición muy fuerte entre los policías de la novela, entre los veteranos y los jóvenes. La obra está llena de referencias a sus diferentes formas de actuar y de pensar e incluso habla de los métodos que se utilizaban durante los primeros años de la democracia en contraposición con cómo se hacen las cosas ahora. El cambio ha sido muy positivo en todos los sentidos, como queda demostrado en su obra, pero ¿recuperaría algo de décadas pasadas?
  • Otro de los puntos que yo quería remarcar en la novela era el conflicto generacional visto desde el prisma de un policía que llevaba ya unos años en el cuerpo, que vivió la época del tardofranquismo, la democracia… y también desde la óptica de una policía recién incorporada. Todo desde el punto de vista de que nadie nace policía, uno nace y desarrolla su vida en un ambiente sociocultural y económico determinado y luego, en cierto momento, decide entrar en la policía, pero entra el cuerpo arrastrando todas sus vivencias anteriores y eso es lo que yo quería que se viera en la novela. Por eso tiro mucho del pasado de los protagonistas para que se vea de dónde vienen. Contestando a tu pregunta, la verdad es que la evolución de la profesión de policía (que yo también he vivido, porque llevo 20 años siendo funcionario del Cuerpo Nacional de Policía) ha sido muy buena y lo ha sido, precisamente, gracias a la gente que ha ido entrando. Las nuevas generaciones que han ido llegando son muy modernas, muy positivas y tienen unas perspectivas muy amplias de la sociedad en la que están inmersos y a la que tienen que proteger. Así que yo… rescataría pocas cosas del pasado. Quizá aquella vocación con la que uno entraba antes en la policía, porque es verdad que ahora a veces se entra por tener un buen sueldo y una profesión. Pero eso tampoco tiene por qué ser bueno, a veces una vocación excesiva puede ser perniciosa para el cuerpo policial.
  • De igual modo, hay una oposición muy clara entre Andrés, el policía que lleva el peso de la trama, y Miguel Ángel, su amigo de la infancia. Ambos compartieron un pasado común pero luego la vida les llevó por caminos totalmente opuestos. ¿Somos las decisiones que tomamos?
  • Efectivamente. Este era, quizá, el tema principal en el que se sustentaba mi novela cuando empecé a escribirla: ¿qué somos? ¿Lo que nacemos o lo que nos vamos haciendo poco a poco? Por eso quería ubicar dos personas en un mismo entorno, una misma ciudad, un mismo contexto socioeconómico, incluso una misma educación y ver en qué momento uno tira hacia un lado y otro hacia otro. Eso es lo que quería analizar, aunque la verdad es que no he sacado ninguna determinación. Pero sí creo que influye a partes iguales lo que uno es, lo que uno lleva dentro, y cómo se deja encandilar por el entorno. En el caso de la novela, los dos vivían en el entorno de las drogas, en la Barcelona de los 70 y los 80, y uno se dejó encandilar por ese ambiente mientras que el otro optó por la policía. Así que yo creo que somos ambas cosas a partes iguales, ni se nace ni se hace: se nace un poco pero luego también se va haciendo.
  • Claro, porque también utiliza la metáfora de los peones para hablar de los designios que nos superan, de los sueños que nunca cumpliremos, de la implacabilidad de un destino fijado que no nos permite apartarnos del camino marcado…
  • Esa era la similitud con el juego del ajedrez, que a mí me gusta mucho. Me gusta cómo está diseñado el tablero y sus piezas, fíjate que los peones suman el total de todas las piezas mayores y tienen una particularidad: ninguna pieza se empieza a mover hasta que no lo hace el peón; la importancia del peón es absoluta. Eso sí, el peón solo puede tirar recto y hacia adelante y solo cambia de esa trayectoria para matar, cuando tiene que hacer algo que no quiere hacer. La frase inicial ya lo dice: somos peones de un tablero de ajedrez y nuestro destino es ir andando pasito a pasito hacia adelante. Esa es nuestra vida.
  • Y junto a las propias decisiones y la inexorabilidad del destino introduce un tercer elemento en la ecuación: las coincidencias. ¿Son otra forma de llamar al destino o le ponen un poco de pimienta y de sal al camino prefijado?
  • Yo creo que las coincidencias son un engaño que nos hacemos a nosotros mismos para p12830gredeterminar nuestro futuro. Nosotros decimos “esto ha ocurrido porque tenía que ocurrir”, ¿no? Y como nunca podremos saberlo, porque no hay alternativa (ojalá tuviéramos la opción de tomar una decisión y, si no nos gusta su resultado, volver al punto de partida), el camino que tomamos es el mejor. Vamos avanzando, los hechos ocurren y, una vez que ocurren, nosotros asimilamos que tenía que ser así, porque no tenemos la potestad de cambiar sobre la marcha.
  • Andrés, un policía veterano, carga con sus propios fantasmas pero Diana, la joven policía que le acompaña esa noche, también tiene los suyos… y no son pocos. ¿En qué se parecen y en qué se diferencian ambos personajes?
  • Yo creo que se parecen en que los dos han asumido su pasado, y lo han asumido como propio, y han sabido proyectarlo en su futuro: tienen conciencia de la vida que han llevado y saben que nadie está predestinado ni marcado por esa vida. El caso de Diana es muy curioso. Yo quería remarcar un personaje que había tenido un coqueteo con una pseudoprostitución, por decirlo de alguna manera, y sin embargo acaba siendo funcionaria del Cuerpo de Policía. O sea, Diana está ahora en una posición en la que puede detener a aquellos hombres que pagaban por verla antes. Ha terminado teniendo el poder. Quizá fue ese pasado el que la llevó hasta la policía (aunque luego haya algo de vocación), eso de tomar el poder y decidir qué está bien y qué está mal y poder tomar represalias contra esa gente que hace cosas malas. Lo que yo remarcaría de los dos personajes, cada uno en su generación y cada uno de ellos con un camino distinto que les ha llevado a la policía, es que han asumido lo que son. Lo han asumido y no tienen reparo en hablar de ello.
  • Usted recupera una parte de la Historia de España, la de finales de los 70 y principios de los 80, y la analiza desde el punto de vista de delincuentes y policías. Es una época que ha quedado bastante retratada, por ejemplo, en el cine, sobre todo durante un cierto tiempo. ¿Por qué ha vuelto a ella? ¿Por qué le interesaba esa España y la figura del delincuente popular, como el Nani?
  • He vivido esa época, tengo una edad muy próxima a la de Andrés, lo que Andrés ha vivido lo ha vivido a través de mis ojos, y yo pienso que son según se cuentan y según se viven y por eso quería ver puntos de vista diferentes, quería ubicar estos personajes, dentro de la humanización y el realismo del que he hablado antes, en un espacio real, porque si estás hablando de personajes reales no puedes ubicarlos en sitios donde no han estado. Yo quería hacer un poco una reflexión sobre lo que hemos sido y lo que hemos pasado. No me puedo meter mucho en el tema del Nani, porque es un tema que está sin resolver, pero a mí me parece una barbaridad que en la época en la que estamos (y así hay que contárselo a las nuevas generaciones), estando ya en democracia, un detenido entre en una comisaría de España y no salga, que no sepamos dónde está. A veces se pasa de puntillas sobre eso y a mí me parece una de las cosas más graves que han pasado, que alguien “se pierda” en una comisaría. Podemos entender que ocurriera en la época de Franco, porque entonces eran asumidas y se consideraban hasta normal; pero que en nuestra época ocurra eso… Y es que no se sabe dónde está. Se ha imputado a una serie de comisarios, pero por no decir la verdad. Pero el caso es que no sabemos dónde está. Yo quería convertir esto en eje y quería que el personaje de Andrés, que sabe lo que ha pasado, sufriera por ello; que sufriera en su momento por no haber tomado parte y que siga sufriendo, en cierto modo, por no haber dicho nada desde entonces.
  • Hoy los delincuentes famosos son muy diferentes y la reacción de policías y jueces también es (o parece) muy distinta… ¿Cómo hemos cambiado en estos años? ¿Es diferente nuestra tolerancia frente al crimen?
  • Sí… La televisión, el cine, la literatura (retomando lo que decíamos al comienzo de la conversación) nos ha hecho ver como normales cosas que no lo son. Hoy en día cualquier adolescente está viendo la tele, una peli de Steven Seagal o de estos actores que se ponen a veces tan de moda, y ve a un tío que entra en un bar con una ametralladora de esas a las que nunca se les acaban las balas y mata a 50 personas… y nadie pestañea. Sabemos que es ficción, pero lo hemos asumido de una manera que ya hasta nos parece normal y eso es una barbaridad. Tenemos que rebajarnos un poco, bajarnos y ver las cosas de una perspectiva más real y darnos cuenta de qué cosas son posibles y qué cosas no lo son. En la novela hablo de la Barcelona de los 70 y los 80, sale el Vaquilla, sale el Torete… y es que en aquella época esos delincuentes eran incluso admirados, se les hacían películas. Y eran criminales. Yo creo que se han trivializado o, incluso, endiosado determinadas conductas criminales porque las hemos asociado al cine: en el cine se admira al que más mata. La gente mayor lo tenemos claro, sabemos dónde está el cine y dónde la realidad, pero los adolescentes que están bebiendo de esa literatura y ese cine no lo tienen tan claro. Y lo que no queremos es que pase como en Estados Unidos, que se metan dos adolescentes con dos fusiles de asalto en un colegio y maten a 20 personas. ¿Por qué lo hacen? Porque es lo que están viendo cada día. En cualquier caso, los delincuentes siempre han creado cierta admiración, incluso los económicos (fíjate lo que pasó con el Dioni). Pero yo creo que admirar a este tipo de gente nos está haciendo más daño que otra cosa.

ESTEBAN NAVARRO MATENDRÁ UN ENCUENTRO CON LECTORES EL 8 DE ABRIL A LAS 19 HORAS EN LA SALA DE CONFERENCIAS DEL CENTRO CULTURAL DE AZUQUECA DE HENARES

 

Entrevista a Javier Ruescas: “Estamos viviendo una época dorada, no solo como escritores, sino también como lectores”

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Play, la novela sobre la que Javier Ruescas compartirá impresiones con los lectores de Azuqueca, es una obra ambientada en el mundo de la música que pone el acento en los diferentes caracteres de dos hermanos y en lo que ocurre después de hacer tus sueños realidad.

  • Ambienta su novela en el mundo de la música y del cine, dos universos, desde luego, muy atractivos, para los jóvenes… y para los no tan jóvenes. ¿Por qué eligió la música como telón de fondo (aunque en realidad es una de las principales protagonistas) de su obra?
  • La música siempre ha formado una parte importante de mi vida. De algún modo, quería que Play fuera un homenaje a mis canciones favoritas y a todos esos artistas que me inspiran a diario. Por otro lado, me parecía muy interesante combinar el mundo de YouTube con el de la música, en lugar de centrarme, por ejemplo, en la fama a través de los actores de cine. Creo que es un mundo más cercano para los jóvenes.
  • Muestra la parte más atractiva de la fama, el brillo deslumbrante que todos vemos, pero también la cara más oculta: la de las mentiras, la falsedad, la prisión de cristal y diamantes en la que, muchas veces, encierra a quienes la soportan. ¿Advertencia o simple retrato de la realidad?
  • Ambas un poco: por un lado, aprovecho Play para advertir a los jóvenes de que no es oro todo lo que reluce, y les acerco este mundo de fama que, como bien dices, está formando tanto por luces como por sombras. Al mismo tiempo, si quería que la historia resultara realista, tenía que ser capaz de narrar no solo los puntos álgidos de la vida de Leo y Aarón, sino también los más bajos, porque al fin y al cabo la vida de un artista y de una estrella se compone de ambos.
  • Y habla no solo de la soledad del artista y del encarcelamiento que sufren, por ejemplo, Leo y Aaron. También se refiere a las consecuencias no deseadas, como el acoso de la prensa, la exposición absoluta de la vida privada, la imposibilidad de llevar una vida normal… ¿Es un precio demasiado alto el que hay que pagar por la fama?
  • Supongo que eso debe responderlo cada uno. Lo que está claro es que llega un punto en el que el artista deja de tener control sobre lo que sucede a su alrededor. En ese momento, la personalidad de cada uno es crucial para manejar la fama y no perder la integridad ni la privacidad por el camino.
  • Usted retrata en su novela el ambiente laboral o profesional de los dos hermanos, el universo de la fama y la música, pero también le da bastante importancia al núcleo familiar, creando una subtrama que viene de un pasado anterior al comienzo de la historia, con los problemas de relación entre Leo y su padre, su huída de casa, el divorcio de los padres… También en este caso muestra las dos caras de la misma moneda: el ámbito íntimo y el profesional. ¿Es la mejor manera de conocer a un personaje?
  • No creo en los personajes que surgen de la nada. Todos somos como somos en parte por quienes nos rodean o han estado con nosotros en el pasado. Más allá de su historia con la música y Youtube, Leo y Aarón son hijos, son hermanos y son amigos. Y las voces que les aconsejan, advierten o critican van construyendo su historia al mismo tiempo que ellos toman decisiones.
  • En este ámbito familiar destaca la figura del padre, autoritario, exigente, perfeccionista… pero alejado realmente de los chicos, desvinculado de sus emociones, sus deseos y sus sueños. ¿Por qué quiso reflejar en su obra este modelo de “padre ausente y autoritario” en vez de elegir otro arquetipo?
  • Era el que más encajaba en la novela. De pronto se me apareció y tenía estas características y en base a él entendí la manera de ser de Leo y de Aarón mucho mejor. De todos modos, a lo largo de la saga se va viendo que hay mucho más detrás de esa primera imagen.
  • En cualquier caso, y a pesar de lo opuestos que son, el padre parece determinar el carácter tanto de Aaron como de Leo: recibiendo lo mismo, ambos desarrollan personalidades radicalmente opuestas. Parece, incluso, una parábola. No somos solo que recibimos, no estamos predeterminados por nuestro entorno, ¿no?
  • Claro que estamos predeterminados por nuestro entorno, al menos del que partimos. Pero de nosotros depende encontrar nuestro camino y nuestra voz, buscar a la gente que sea más afín a nosotros y que nos ayude a definirnos a nosotros mismos.
  • En esta novela de dualidades, la mayor de todas la encontramos en esos caracteres opuestos de Aaron y Leo. ¿Por qué era importante que fuesen tan diferentes?
  • Quería reflejar ambos aspectos de la fama y de la concepción del arte, y para ello necesitaba personajes de carne y hueso y que fueran tan coherentes alrededor de los escenarios como en su vida cotidiana. Creo que ambos hermanos se complementan muy bien, dan mucho juego y, a pesar de sus evidentes diferencias, en lo más importante, se parecen mucho. La rivalidad que puede existir entre ellos, y que es la que se muestra en la superficie, no es más que una máscara que encubre el cariño que de verdad se tienen y que el lector va descubriendo a lo largo de la trilogía.
  • Como bien acaba de decir, Play forma parte de una trilogía, es la primera de las entregas, la segunda ya está publicada también y la tercera ha salido al mercado hace solo unas semanas. ¿Acabarán, como don Quijote y Sancho, influyéndose mutuamente? ¿Aaron acabará leonizado y Leo finalizará aaronizado?
  • ¡Eso lo tendrán que descubrir los lectores! Desde luego, tanto un hermano como el otro tienen mucho que aprender del contrario.
  • ¿Qué nos puede adelantar sobre esa tercera entrega?
  • En Live, los hermanos y los amigos que han hecho a lo largo de los dos primeros libros se embarcan en un viaje por Europa donde no solo tendrán que lidiar con la fama sin que nadie les proteja, sino también con sus sentimientos y relaciones.
  • Y toda la aventura comienza, en realidad, por amor. ¿Es lo que mueve el mundo?
  • ¡Sin duda! El amor a un hermano, un amigo, una chica, un sueño…
  • ¿Qué le aportan, como escritor, o como persona, los encuentros con lectores como el que mantendrá en Azuqueca?
  • Me aportan ideas, ilusión, ganas de seguir escribiendo, nuevos puntos de vista… Me encantan los encuentros con lectores. Es de lo que más valoro de ser escritor.
  • De todos modos, usted es muy activo digitalmente, con múltiples perfiles en las redes sociales e, incluso, un vlog. ¿Es la mejor manera de comunicarse hoy en día?
  • No sé si es la mejor, pero es la más barata, la más rápida y la que me permite llegar más lejos y a más gente desde mi casa. Por eso actualizo siempre las redes sociales y mi canal de Youtube.
  • A pesar de su juventud, tiene ya una larga trayectoria literaria; comenzó a escribir muy muy pronto, siendo un niño. ¿Tenía claro ya desde entonces que quería ser escritor?
  • La verdad es que era uno de mis sueños, sí. Eso o actor o domador de delfines. Al final me decanté por este, aunque también he hecho cositas en los escenarios y ahora estudio para actor de doblaje.
  • Empezando tan pronto… ¿cuáles fueron o siguen siendo sus referentes?
  • Mis referentes van creciendo a cada día que pasa, pero si tengo que quedarme con algunos diría Laura Gallego, Neil Gaiman, John Green, Oscar Wilde…
  • ¿Cómo ve su evolución como escritor? Cuando echa la vista hacia atrás, ¿qué ve? ¿Cómo era y cómo es ahora?
  • Con cada libro que escribo aprendo algo nuevo, y todavía me queda muchísimo por mejorar. Noto que ahora trabajo mejor los personajes y los diálogos que al principio, e intento crear historias más complejas. Y también soy más paciente y organizado.
  • ¿De dónde surgen sus historias? ¿Dónde encuentra la chispa que enciende el motor de su escritura?
  • ¡De todas partes! Una canción, una película, un libro, una conversación o hasta un paseo por la calle puede ser el detonante de una nueva historia.
  • Usted es uno de los referentes de la literatura juvenil actual. ¿Cómo anda de salud este tipo de literatura destinada a un público tan concreto, a ese público que camino hacia la madurez, personal, pero también literaria?
  • En mi opinión, cada vez mejor. Hay más variedad, más autores, más géneros y más historias dentro del juvenil, y eso es maravilloso. Sin duda, estamos viviendo una época dorada, no solo como escritores, sino también como lectores.

JAVIER RUESCAS MANTENDRÁ ENCUENTROS CON JÓVENES LECTORES (CONCERTADOS CON LOS IES DE LA LOCALIDAD) LOS DÍAS 7 Y 8 DE ABRIL.

 Si quieres saber más sobre el autor puedes visitar su página web o su canal de YouTube, donde cuelga consejos sobre cómo escribir o vídeos como este, en el que cuenta algunas curiosidades sobre su faceta de escritor

Entrevista a Rafael Ordóñez: “Me gusta que los críos vean que te puedes reír de todo siempre y cuando seas respetuoso y no molestes a nadie”

fichero_85543_20130326 Cuentitis, el cómic que te hará reír con los cuentos de siempre es, precisamente, lo que anuncia su título: un cómic que se toma con humor (mucho humor) las convenciones y clichés de los cuentos de toda la vida y los transforma, en ocasiones adaptándolos a los tiempos que corren y, en otras, proponiendo finales o historias alternativas que provoquen la sorpresa y despierten el humor del lector.

  • Este comic está dirigido a un lector que, en principio, se supone pequeño (a partir de unos 9 o 10 años) pero Cuentitis puede tener una segunda lectura muy interesante y provechosa también para los mayores que hemos crecido oyendo o leyendo esas historias a las que ahora Moni Pérez y usted les dan la vuelta. ¿Qué diferencias puede haber entre la lectura que haga un niño y la de un adulto?
  • Pues no lo sé… Desde luego, lo que sí tengo claro es que los adultos tenemos los referentes de los cuentos clásicos como algo que forma parte de nuestra educación, aunque quede lejana. Quizá para ellos sea más fácil leer y disfrutar Cuentitis, quizá para nosotros los cuentos tengan más carga sentimental… no lo sé. Sí que creo que hay cosas que tal vez no le lleguen a un niño pero hay otras que percibirán mucho mejor que los mayores.
  • ¿Y por qué le dieron la vuelta a los cuentos de toda la vida? ¿Es que no estaban bien escritos?
  • No, no es que estuvieran mal escritos… Lo que ocurre es que a mí me divierte retorcerlos. Además, los cuentos clásicos estaban escritos para su época, con sus valores, con su finalidad… y ahora algunos se han quedado un poco obsoletos. Lo que queríamos era poder seguir disfrutando de ellos, aunque desde otra perspectiva y demostrar que todo se puede trabajar y modificar.
  • ¿Cómo se consesúa un trabajo así? Porque en un comic es importante el texto pero también la ilustración. Y en este, en concreto, hay ilustraciones que hablan por sí solas. ¿Cómo compaginaron la escritura del contenido y la creación de las ilustraciones?
  • No sé cómo lo hará otra gente pero nosotros trabajamos así: yo escribía los guiones, como se me ocurría, se los enviaba a Moni y ella interpretaba lo que yo decía. A veces sí hablábamos y acordábamos algo en concreto pero, por lo general, Moni reinterpretaba lo que yo había escrito.
  • Uno de los juegos más recurrentes de Cuentitis es el de la princesa y el sapo, pero también le dan cera a ese príncipe cansado de vestir siempre de azul o a los dragones comepríncipes y a los ogros comeniños… ¿No se salva nadie?
  • Y si nos hubieran dejado… Porque había muchos más guiones y personajes e ilustraciones. Lo que ocurre es que luego el formato es el que limita y el que te obliga a cortar y seleccionar… pero había más, ¿eh? Había más.

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  • Uno de los recursos que más hilaridad causa es el desplazamiento de los personajes de toda la vida hasta el presente: justas patrocinadas, espejitos mágicos con SMS, príncipes ecologistas o carreras entre caballeros que se deciden gracias al “cuadro-finish”. ¿Cómo se les ocurrieron estas ideas?
  • Yo creo que es un poco vivirlo… Son cosas que me gustan ,mucho y lo único que hago es vivirlas. A los críos les encanta porque en los cuentos hay cosas un poco antiguas y hay que actualizarlas. Y el mundo del deporte les vuelve locos… De todos modos, también te digo que a los chicos todo esto no les resulta tan raro como a nosotros. Se trata de actualizar los cuentos tradicionales con todas sus implicaciones, sus privilegios… Los príncipes y las princesas dan mucho juego.
  • En otros casos, presentan a los protagonistas de los cuentos de siempre quizá un poco cansados, precisamente, de lo siempre. ¿Se plantearon cómo podrían sentirse los personajes de cuento después de pasar siglos y siglos sin cambios?
  • De lo que se trataba era de ver las cosas desde otro ángulo; coger un cuento y darle otro aire, darle actualidad. Y ver que aunque en su momento tuvieran una finalidad educativa y pedagógica ahora se pueden mirar desde otros puntos de vista, desde el humor, pero también desde una perspectiva tierna y un poco melancólica. Y ver que lo que entonces servía ahora ya no lo hace.
  • ¿Qué cree que puede aportar una lectura alternativa a las historias de siempre como la que ustedes proponen a los niños y jóvenes de hoy en día?
  • Yo creo que, a lo mejor los críos no tanto, pero los mayores sí nos podemos dar cuenta del cambio de perspectiva. Y puede servir para ver que no hay que dramatizar, que de cualquier cosa se puede hacer un cómic, incluso de la Biblia o del descubrimiento de América. Lo que pretendía era ver las cosas de una forma divertida, que yo creo que es la mejor manera de acercar a los chicos a la lectura.
  • Es que no dejan títere con cabeza. Por reírse, hasta se ríen de sí mismos. Claro que hay que llegar al final de la obra para descubrirlo. ¿Es la mejor filosofía de vida?
  • Sí, yo creo sí. No tiene mucho sentido ponerse serio; si al fin y al cabo, vamos a morirnos todos así que, ya que estamos aquí, vamos a disfrutarlo. Además que a mí me gusta que los críos vean que te puedes reír de todo siempre y cuando seas respetuoso y no molestes a nadie.

RAFAEL ORDÓÑEZ MANTENDRÁ UN ENCUENTRO CON PEQUEÑOS LECTORES LOS DÍAS 20 Y 21 DE MARZO. ENCUENTRO CONCERTADO CON LOS CENTROS EDUCATIVOS DE LA LOCALIDAD.

 

Entrevista a Adela Cortina: “Creo que otro mundo es necesario, porque el que tenemos no está a la altura de lo que merecen los seres humanos”

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Hay libros que dicen obviedades que hemos olvidado y por eso son tan importantes: porque nos resitúan, nos hacen pensar y comparar lo que teníamos o lo que podríamos haber alcanzado y lo que tenemos en su lugar. Hoy más que nunca, libros como este son los que hace falta leer y, sobre todo, llevar a la práctica.

  • Porque la contaminación mental es peor todavía que la polución atmosférica. Se extiende como el aceite el mensaje de que triunfan en la vida los competidores, los egoístas, los tramposos, los que tienen muchos conocidos y pocos amigos de verdad, los que saben instrumentalizar a los demás y los que se acomodan a lo que dice la mayoría, como los camaleones. Y a fuerza de oírlo un día y otro, acabamos creyéndolo. Cuando la postura ética es justo la contraria: consiste en asumir posiciones propias y hacerse responsable de ellas.
  • La ética parece hacerse más necesaria hoy que nunca sobre todo por lo que usted plantea: ser ético o vivir en una sociedad que convive a diario con la ética no solo ahorra sufrimiento sino que es que, además, es económicamente rentable. ¿Cuándo nos daremos cuenta de ello?
  • Cuando empecemos a ser inteligentes, porque por ahora no sabemos ni siquiera hacer el cálculo coste-beneficio, que es el mínimo de racionalidad económica que se nos podría pedir. Si calculamos la cantidad de dinero, de confianza y de felicidad que se han escapado por el agujero de la mala gestión, la corrupción o el engaño, nos daremos cuenta de la cantidad de oportunidades que hemos perdido de invertir bien.
  • Como usted dice en el ensayo, algo ha tenido que ver la falta de ética con la crisis actual, ¿verdad?
  • Claro que sí. No todo, por supuesto, pero la falta de honradez, de profesionalidad, la escasez de comportamientos ejemplares, las huídas hacia delante cuando se han hecho mal las cosas en vez de reparar el daño causado, la mala costumbre de no responsabilizarse de las consecuencias de las propias decisiones han estado también en la raíz de las crisis.
  • Usted reflexiona (e invita a reflexionar) sobre lo que supone vivir en sociedad. Parte de la idea de que no es verdad que el ser humano sea egoísta y tienda al individualismo sino que, por el contrario, está biológicamente diseñado para convivir, para cuidar de sí mismo y de los otros, para cooperar. Sin embargo, como ha dicho antes, nos inculcan la idea del egoísmo cuando lo que se siente por dentro es precisamente lo contrario. ¿Quién sale beneficiado con esta cultura del egoísmo?
  • En principio, parece que salgan beneficiados los mejor situados, los que tienen ya un puesto de privilegio social, político o económico, y que salen perdiendo lo más débiles. Pero también es verdad que a la larga salen perdiendo todos: es mucho más habitable un mundo que funciona con el aceite de la cooperación que con el vinagre del conflicto.
  • ¿Nuestra sociedad es cada vez más egoísta? O, bueno… ¿somos, quienes la conformamos, cada vez más egoístas?
  • No lo creo. Nunca ha habido una sociedad de gentes solidarias y altruistas a la que hubiera que regresar, como una especie de paraíso perdido. Lo que sí ocurre es que somos cada vez más autistas, gracias a la cultura de los chats, los blogs, los móviles, que no son auténtica comunicación personal. Acabamos aislándonos y eso es mala cosa.
  • Vivir en sociedad implica proveerse de un puñado de normas que regulen esa convivencia y de una serie de instituciones que velen por los intereses comunes. En este ensayo usted reflexiona sobre los diferentes tipos de democracia y apuesta por una democracia comunicativa (frente a la emotiva, que manipularía a los ciudadanos a través del sentimiento, o de la democracia agregativa, basada en los acuerdos por mayoría) que, como dice usted, sirva para forjar “una voluntad común en cuestiones de justicia básica, a través del diálogo sereno y la amistad cívica”. Pero, para llegar a este estado (absolutamente deseable, por supuesto), aún nos queda un largo camino. ¿Por dónde empezamos?
  • Por todas partes, y de esto hablaremos bien pronto. Pero aquí quiero nombrar tres flancos al menos: los partidos políticos, que deberían ponerse al servicio de la ciudadanía y no hacer cualquier cosa con tal de conseguir votos; los representantes, que deberían buscar el bien común, y los ciudadanos, que no deberían permitir la “partidización” de la vida compartida.
  • Efectivamente, porque usted habla de ética colectiva pero también propone una reflexión sobre la ética individual. No vale solo con tener buenos dirigentes, todos debemos actuar éticamente en nuestro pequeño entorno. En este sentido, el capítulo que dedica a la necesidad de ser buenos profesionales es muy ilustrativo. ¿Cómo podemos ser éticos en nuestro día a día?
  • Formándonos y dándonos cuenta de que en la vida es preciso proponerse buenas metas, intentar descubrir cuáles son los medios más adecuados para alcanzarlas y ponerlos por obra. Y nunca confundir las buenas metas, plenas de sentido, con los medios.
  • Uno de los puntos más atractivos de este ensayo es que usted habla de situaciones o sociedades o individuos ideales, maravillosos, envidiables… pero no pierde la perspectiva de lo real e ilustra muchas de las reflexiones con ejemplos extraídos de la vida misma, de la actualidad, de lo que vemos y escuchamos cada día. ¿Aún podemos cambiar este mundo y encaminarlo hacia el que usted describe?
  • Los protagonistas del Foro Social de Porto Alegre dicen que otro mundo es posible. Yo creo más bien que otro mundo es necesario, porque el que tenemos no está a la altura de lo que merecen los seres humanos. Y lo que es necesario es posible y tiene que hacerse real.
  • ¿El germen de cualquier cambio está en la educación?
  • Sin duda. Como decía Kant, “la persona lo es por la educación; es lo que la educación le hace ser”. Y añadía también que debemos educar a los jóvenes para una sociedad mejor, para una sociedad cosmopolita, en la que todos seamos ciudadanos del mundo.
  • Pero el diseño de la educación que se está haciendo no parece que vaya por ese camino… ¿cómo convencemos a los políticos de que no llevan buena dirección?
  • Hablando de ello en los medios, escribiendo, celebrando encuentros, y sobre todo proponiendo alternativas mejores y viables.
  • Y hablando de educación: este ensayo tendría que ser leído en todas las escuelas y en todos los hogares del mundo, porque es sencillo pero muy profundo y, al mismo tiempo, muy sugerente y muy práctico. ¿Era su intención hacer un auténtico “manual de vida” como el que ha escrito?
  • Pues en principio no era mi intención. Sólo quería responder a esa pregunta “¿para qué sirve realmente la ética a las personas corrientes y molientes?”, presentando algunas sugerencias claras y concretas. Pero la verdad es que sí ha resultado ser un cierto “manual de vida”, si por “manual” entendemos un conjunto de orientaciones sencillas para vivir mejor.

ADELA CORTINA MANTENDRÁ UN ENCUENTRO CON LECTORES EL MARTES 18 DE MARZO A LAS 18 HORAS EN LA SALA DE CONFERENCIAS DE LA CASA DE LA CULTURA DE AZUQUECA DE HENARES

Entrevista a Maite Carranza: “En el tema de la ablación no hay que vencer, hay que convencer; y para convencer es necesario conocer”

carranza--644x400          El fruto del baobab es un libro que conmueve y que mueve, que despierta conciencias y que descubre mundos y situaciones alejadas de nuestro día a día. Las lectoras de los clubes de Azuqueca lo han disfrutado mucho, tanto como las de otros grupos con los que Maite Carranza ha tenido la oportunidad de mantener encuentros como el que tendrá lugar el próximo 6 de marzo; encuentros que para la autora son “experiencias muy emocionantes” y de los que destaca el grado de identificación de las lectoras con muchos de los problemas que se plantean en la novela. “Creo que toca fibras de las mujeres… aunque también de los hombres, porque las cuestiones relacionadas con las mujeres también preocupan y ocupan a los hombres, que tienen esposas, madres, hijas… Son temas que nos hacen reflexionar. Es la historia de tres mujeres diferentes en tres momentos de la vida distintos, toca temas muy impactantes pero también muy cotidianos, como la maternidad”, resume la autora antes de responder a nuestras preguntas.

  • Tratándose de una novela como esta, la primera pregunta no podía dejar de indagar en el germen del que fructificó. Usted explica en los agradecimientos del libro que nació de la curiosidad que despertó en usted la llegada de los primeros inmigrantes africanos Maresme. ¿Cómo vivió aquella experiencia? ¿Por qué sintió tanta curiosidad?
  • Aquellos primeros inmigrantes comenzaron a llegar en los años 80 y yo, en aquellos tiempos, estudiaba Antropología en la universidad. Al final acabé renunciando a la Antropología, porque prefería dedicarle todo mi tiempo a la literatura, y me hice profesora de Literatura pero me quedó el poso del gusto por la Etnografía, por otras culturas, otras formas de vida diferentes, aunque estén tan cerca como los gitanos. Los senegambianos fueron los primeros inmigrantes que llegaron a Cataluña y crearon una cierta expectación. Eran tan diferentes… No eran como los guineanos que ya estaban castellanizados, iban a escuelas, etc. En ese tiempo, los senegambianos fueron la primera posibilidad de conocer otras formas de pensar, otros mundos y empecé a seguir el tema: iba leyendo artículos que se publicaban, informaciones… En seguida surgió el tema de la ablación: en cuanto tuvo lugar la primera reagrupación familiar y llegaron mujeres e hijas, el tema salió a la luz y tuvo muchísima repercusión. Se abrió el debate y participaron muchos profesores de Antropología que yo conocía, así que se despertó mi interés, desde el punto de vista académico. La curiosidad literaria surgió más adelante, cuando yo ya me dedicaba a escribir novelas.
  • Desde entonces, el camino ha sido largo y, tal y como también expone en esos agradecimientos, llevó a cabo un complejo y largo proceso de documentación que desembocó en esta novela. ¿Cómo ha vivido ese camino? ¿Qué le ha aportado?
  • Toda experiencia de escritura te aporta cosas porque tú partes de unos presupuestos, de unas premisas y abordas el tema desde la humildad, intentado librarte de prejuicios, y en el camino cambias tu punto de vista. Yo creía, sinceramente, que la ablación provoca un dolor irreparable, es una forma de verlo desde occidente, donde pensamos que esas mujeres no pueden olvidarse nunca de lo que han vivido y resulta que no, resulta que consiguen que ese recuerdo desaparezca y que sean, por ejemplo, mujeres muy sonrientes. Aunque, enfrentadas a este trauma o si se enfrentan a un dilema o al recuerdo, quizá entonces surge un shock traumático por todo lo que vivieron. Pero no es cierta esa idea preconcebida del “son infelices”, no es cierto. Otra idea preconcebida desde Occidente: cómo se puede soportar compartir un hombre. En sus conversaciones y en su forma de verlo, son tan diferentes, son tan humorísticas y tan sorprendentes que aprendes mucho. A veces es como si dijeran: “¡Ay, qué bien! ¡Me libré de ese pesado!”.
  • Es que uno de los grandes temas de la novela es el choque cultural.
  • Claro, yo es que viví situaciones así y me dije: “tengo que cambiar la óptica”. Hay que tomarse la vida con humor y con alegría. Evidentemente, sus valores son diferentes a los nuestros pero ante una situación  nueva, ellos lo toman por el lado positivo.
  • El choque cultural habla de diferentes costumbres, creencias y tradiciones no compartidas y, en el fondo, plantea una cierta superioridad, no sé si moral, de un colectivo sobre otro, en este caso, de la mirada occidental respecto a la africana.
  • Sí, nosotros siempre vamos dando instrucciones.
  • La línea que separa la superioridad de la justicia, la garantía de los derechos humanos de la imposición de razonamientos ajenos es muy delgada… ¿cómo pueden conjugarse factores tan opuestos?
  • Eso es muy difícil. Hay dos posibles enfoques de la novela, yo he intentado conjugar los dos: uno es la vivencia de quienes lo experimentan y otra es las posibles estrategias de las personas que se han comprometido o se involucran en la lucha contra la ablación. Yo podría haberme centrado, exclusivamente, en la mirada de Lola, la pediatra, y retratar todo lo que conlleva luchar contra una práctica tan agresiva, tan improcedente… ignorando quiénes son esas mujeres, presuponiendo que ellas son víctimas, y basta. Pero lo complicado es conjugar las dos realidades. Eso es lo que hacen, y es lo más interesante, las personas que más las conocen: se han dado cuenta de que si las ignoras como personas, si solo son un objeto, entonces no funciona, porque solo funciona la orden, la imposición y la amenaza. Se dice, por ejemplo, que esta agresión contra el cuerpo de las niñas no se puede permitir y creas una legislación punitiva y actúas en consecuencia. Esa es, precisamente, una de las líneas de trabajo que más critican las personas que están cerca de la población inmigrante, una línea de trabajo que las ignora como personas, como personas complejas, con sus emociones, sus vivencias, sus culturas a cuestas, sus hijos, sus fidelidades hacia su familia y su pasado… Las pediatras, enfermeras, trabajadoras sociales, etc. que se han comprometido con esta lucha entienden que no pueden imponerse, que no pueden vencer por la fuerza; tienen que convencer, y para convencer tienen que conocer, con lo cual tienen que quererlas. Y nace la complicidad y el cariño. Es complicado.
  • En la novela también retrata una línea de actuación más radical…
  • Sí. Hay líneas de actuación más drásticas que son las que han llevado a cabo unidades de los Mossos d’Escuadra. Ellos se atribuyen una gran eficacia. Retiran pasaportes, intimidan… Sí, se aseguran de que esa niña no viaje y, por lo tanto, te aseguras de que esa niña esté intacta hasta que cumpla los 18 años pero hay mucha polémica porque para muchos eso es vencer pero no convencer. La complejidad de la que hablas ya la han experimentado las personas que se han involucrado en el tema. Poco a poco se ha ido andando camino y algunos de esos pasos los explico en la novela como, por ejemplo, hablar de todas las consecuencias terribles que puede tener para las mujeres relacionadas con la pérdida del placer no aporta nada para ellas, porque en su forma de pensar no hay sitio para el placer sexual. Lo mejor es conocer su manera de pensar y tratar de influir en ellas exponiéndoles los peligros que puede tener la ablación para sus hijas, porque por encima de todo son culturas que protegen muchísimo a los niños, en contra de lo que podamos creer. Los niños son muy queridos. Todas las mujeres a las que he entrevistado recuerdan la infancia como una etapa especialmente maravillosa. Así que ese es un flanco que han aprovechado las personas que trabajan con ellas desde esta perspectiva, haciéndoles ver que si quieren a sus hijas tienen que protegerlas, y una forma de protegerlas es proteger su cuerpo frente a esa agresión; es una mutilación y es grave. En cambio, hablarles del futuro y del placer de sus hijas… pues es que les deja indiferentes.
  • Recoge en la novela temas y pasajes realmente duros relacionados con las creencias y costumbres africanas, como las jerarquías que someten a las mujeres (o a unas mujeres respecto a otras) y sus consecuencias o como ese momento en el que Aminata tiene que cruzar entre los cocodrilos para exorcizar su supuesta infertilidad… ¿Su intención era mostrar la realidad tal cual es, sin filtros ni circunloquios?
  • Esa escena a la que haces referencia yo no la he vivido, porque no permiten que las occidentales, las mujeres impuras (las no circuncidadas), puedan presenciar un ritual de ese tipo; yo lo he recogido de segundas. Pero sí he visitado el santuario en el que se produce esa escena y me lo podía imaginar perfectamente, porque era muy tétrico. En muchas culturas la mujer se asocia con la fertilidad y su reconocimiento llega solo una vez que ha tenido hijos. Las mujeres que no pueden acceder al matrimonio o a la maternidad son marginadas, sin reconocimiento, excluidas socialmente, incluso son consideradas peligrosas, apestadas, como le ocurre a las mujeres estériles. Los rituales por la fertilidad existen en todas las culturas.
  • Como también está, en todas las culturas, el culto a la virginidad.
  • También, también. Nuestras culturas son patriarcales y en ellas, la mujer tiene un valor de cambio (te hablo como antropóloga). El matrimonio es un contrato y tú tienes que asegurar que lo que entregas, que en este caso es la mujer, tenga todas las garantías y las garantías aquí son que los hijos sean del padre y eso solo se puede garantizar llegando virgen al matrimonio. Y existe una larga lista de rituales que se encargan de corroborarlo, como el ritual de la sábana manchada, que está muy muy generalizado: en las familias reales se hacía hasta hace cien años. No podemos pensar que son marcianos.
  • Y, por supuesto, durísimo es todo lo que tiene que ver con la ablación, con las suturas que se cortan el día del matrimonio para garantizar esa virginidad, con las consecuencias sanitarias de esa práctica…
  • Si te ha impactado esa imagen tienes que leer La flor del desierto, de Waris Dirie. Ella explica toda su experiencia traumática, cuando llegó a occidente. Eso se practica, de una forma bárbara, en toda la zona del Nilo, desde Egipto, bajando por Sudán, Etiopía… todo lo que es el África más oriental. Es tremebundo.
  • Lola es el motor de la acción, es el personaje que actúa como revulsivo para la familia senegambiana pero su vida queda solo perfilada en la novela. Y sin embargo, hay temas muy interesantes que plantea. Por ejemplo, la mentira que se instala en las parejas. ¿La sinceridad total es una quimera o es una práctica sencilla si la pareja mantiene una relación sin problemas? ¿La mentira es una señal de alarma o algo inevitable?
  • Me pones en un compromiso (risas). No, en serio. Cada persona tiene su propia concepción sobre la pareja pero yo creo que en todas las relaciones humanas, hasta en las de amistad o las parentales, existen espacios de intimidad vetados, con lo cual la sinceridad más absoluta es inviable, hasta los psicólogos lo dicen. Hay aspectos del otro que no deseamos conocer. Siempre ha habido corrientes de pensamiento diferentes. Antes, cuando el matrimonio era más un contrato, lo que primaba es que fuera funcional, que se mantuviese inalterable: si el marido mantenía otra vida pero cumplía con lo que tenía que cumplir en su matrimonio, pues no pasaba nada. La idea del amor romántico es fruto de un tiempo. La mayoría de las culturas lo que hacen son cambios adaptativos. Lola se debate entre esa idea más romántica, y se siente un poco traidora, pero también se siente con derecho (y eso lo sienten también muchas mujeres) a ser madres, a pesar de que sus parejas no consideren que es el momento… pero a lo mejor ellas ya no tienen más momentos. Con una mentira o un engaño piensan que siguen adelante con su derecho. También entramos en el tema de los derechos sobre el propio cuerpo, porque también puede haber mujeres que se quedan embarazadas y ni siquiera consultan con sus parejas un aborto, lo hacen y punto, no necesitan el permiso de nadie, es su cuerpo.
  • Ese es un tema muy importante que también queda reflejado en la novela…
  • Sí, sí: el poder de la mujer sobre su cuerpo es algo muy importante. Explico en la novela que es lo primero que descubren las inmigrantes que vienen aquí. Son mujeres que no tienen clara su individualidad, son personas que lo son en tanto en cuanto forman parte de un grupo y dentro de él tienen un papel adjudicado pero no tienen capacidad para decidir sobre sus vidas, sus vidas están prefijadas. Ellas se dejan llevar por la corriente. Pero en cuanto llegan a Occidente, en seguida toman conciencia de que pueden tomar decisiones. Y uno de los primeros momentos en que lo ven es cuando pueden decidir si quieren tener hijos o no, cosa que a lo mejor ellas antes nunca se habían planteado. Esa decisión no la comparten con sus maridos, como cuento en la novela, y eso les da mucho poder, porque les engañan. Para los maridos, cuantos más hijos, más prestigio y más poder, más reconocimiento. Las mujeres allí ni se plantean el tema: tienen los que llegan. Pero cuando vienen aquí y les preguntan si quieren tener o no se quedan sorprendidísimas porque es una capacidad de decidir sobre su propio cuerpo que nunca se habían planteado.
  • Hablando de maternidad, uno de los personajes de la novela, Oriol, cree que la “maternidad es un acto premeditado de crueldad”, una visión muy diferente a la que más extendida actualmente en nuestra sociedad pero que despierta en el lector un punto de reflexión, una pregunta, una cuestión sobre la que pensar.
  • He pintado a Oriol como un personaje al que le gusta escucharse a sí mismo, le gusta que le admiren… es el eterno Peter Pan y a veces suelta frases de patán. Hay también una reflexión ahí sobre lo perverso que puede llegar a ser un exceso de raciocinio. Lola, en el fondo, sufre en su propia carne la racionalidad excesiva de los occidentales, que nos lleva a extremos, a pensar que todo es computable, preciso. Pero lo cierto es que no dejamos de ser animales, no dejamos de ser intuitivos, no dejamos de estar dominados por las hormonas…
  • Binta abre la novela al mundo de la adolescencia: a los problemas derivados de la edad, Binta suma la diferencia cultural de la que hemos hablado y las dudas ante un identidad escindida: ¿de dónde es uno? ¿De dónde nace o de dónde se hace? Esta es otra de las cuestiones fundamentales de la novela y usted aborda con acierto este problema con un personaje, además, creíble y muy entrañable que, por si todo eso fuera poco, presenta un modelo de mujer valiente y digno de ser imitado.
  • Yo provengo del mundo de la literatura juvenil y me chiflan los personajes adolescentes. Como escritor siempre buscas los conflictos, el conflicto es lo que mueve el mundo, y los adolescentes los tienen todos y multiplicados por mil. En este caso, Binta es una adolescente con los conflictos propios de cualquier adolescente de su edad pero con el agravante, muy grave en este caso, de ser negra, venir de otra cultura y, encima, estar mutilada. Su percepción de ella misma y el descubrimiento de todo eso y lo que implica es exponencial respecto a otro adolescente. Binta, que es rebelde, que es inteligente, que es una chica con iniciativa, probablemente será una rareza en el mundo de los inmigrantes. Pero los que destacan son así. Yo tengo amigos que se han visto reflejados en Binta: gente que no era de aquí, que venía o vivía en la pobreza, con madres analfabetas… y que lo único que tenían para destacar era su propia inteligencia, con lo cual se aferraban a esa posibilidad de ascender socialmente mediante su competencia intelectual. Eso es lo que en el fondo Binta tiene como valor. Para no hacer  ciencia ficción ya dejo claro que esa percepción de Binta no la comparten sus hermanos.

MAITE CARRANZA MATENDRÁ UN ENCUENTRO CON LECTORES EL PRÓXIMO 6 DE MARZO, A LAS 18 HORAS EN LA SALA DE CONFERENCIAS DEL CENTRO CULTURAL DE AZUQUECA DE HENARES

Entrevista a Kirmen Uribe: “Todavía no creemos realmente que la cultura sea algo necesario”

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      Tras ganar el Premio Nacional de la Crítica en euskera y el Premio Nacional de Literatura (Narrativa) con su primera novela (Bilbao-New York-Bilbao) y después de haberse embarcado en proyectos culturales de todo tipo (poesía, literatura infantil y juvenil, proyectos multimedia…), Kirmen Uribe publicó su segunda novela, Lo que mueve el mundo, en 2013. Se trata de una novela corta en la que ahonda en la figura del héroe anónimo gracias al escritor y traductor Robert Mussche y en la que se cuelan temas tan vitales para el ser humano como la guerra, la ideología, la amistad, el valor de la cultura o el apoyo emocional de la familia.

  • ¿De dónde surge la idea de escribir Lo que mueve el mundo?
  • Después de Bilbao-New York-Bilbao, quería hacer una novela muy diferente a la primera. En ella hay un relato de los pensamientos y recuerdos que  tengo durante las ocho horas de viaje que hay entre Bilbao y Nueva York. El pasajero que va en ese avión va saltando de un recuerdo a otro. Pero una novela no se basa en recuerdos, es una narración. Lo que mueve el mundo es una narración que le hago yo a un amigo que había fallecido recientemente. Él, en vida, me pide que cuente la historia de un héroe y yo se la cuento, le cuento la historia de Robert Mussche, escritor y traductor. La manera de narrar es diferente. En este caso, el lector no sabe quién le está narrando hasta el final.
  • Usted plantea de manera sucinta el choque cultural, social, religioso y de costumbres que vive una niña del País Vasco cuando llega a Gante: todo es diferente, el salto debió de ser brutal para los niños que vivieron algo parecido, ¿no?
  • El salto entre la España de la época y Europa era bastante grande. El inicio de la novela es un gran trauma: cómo los niños, sin padres, tienen que embarcar, quedan a merced de unos profesores voluntarios, pero había muy poca gente que se estaba ocupando de ellos, y luego son repartidos o bien en colonias o bien en familias. Ese inicio es un gran trauma, incluso para el lector, que ve cómo unos niños van solos, no saben realmente dónde irán ni mucho menos cuándo volverán. Pero lo que ocurre es que en muchos casos las familias de acogida se convirtieron realmente en sus verdaderas familias. Esa paradoja me interesaba muchísimo: cómo, después de un gran trauma, de un gran dolor como es el tener que dejar a tus padres, de repente te encuentras delante de una familia que te quiere como a un hijo. Al principio fue un trauma pero luego ellos, poco a poco, se fueron sintiendo muy bien en aquellas nuevas familias. Además de lo afectivo, tenían acceso a los libros, a la cultura, al teatro, a juguetes (que en aquella época en España nadie tenía juguetes)… Es una forma de vivir totalmente diferente.
  • Y, sobre todo, la gran diferencia es la vivencia de la cultura: en España no había posibilidad de vivirla como en Bélgica, donde la cultura impregnaba la vida cotidiana, era un elemento más de la educación y del ocio.
  • La verdad es que la Europa central siempre ha sido muy cultural, le ha dado mucha importancia a la cultura y en el libro quería plasmar eso también. Robert Mussche, el hijo de la familia que acoge a Karmentxu, es traductor, es escritor, habla cuatro lenguas, es muy lector, le fascina la música de Beethoven… es un poco el prototipo del hombre europeo culto de la época y aquí eso se veía mucho menos. Solo la gente adinerada tenía acceso a la cultura y allí no, piensa que Robert Mussche era hijo de unos trabajadores, de un obrero de una fábrica textil, y aún así era un hombre muy culto. Yo creo que ese salto todavía se da, todavía no creemos realmente que la cultura sea algo necesario, vemos la cultura como algo de segunda fila o que, incluso, molesta en algunos casos. La cultura siempre ha molestado, porque siempre es crítica pero es importante que esa crítica sea aceptada por la sociedad y la política. La contracultura más fuerte se da en Estados Unidos y existen muchos relatos, novelas, cine en contra del sueño americano… pero quienes hacen esa contracultura están muy integrados en la sociedad, la sociedad acepta esa crítica. Nosotros debemos aprender a aceptarla para mejorar.
  • La guerra también era, tristemente, cotidiana en aquella época y usted refleja a la perfección cómo las bombas y la muerte se colaban cada día en las casas y las cocinas de quienes la padecían. Hay toda una reflexión sobre la guerra y las consecuencias en la novela y no hurta al lector la crudeza de la violencia ni del hambre. ¿Por qué le interesaba reflejar un conflicto bélico en todas sus dimensiones?
  • Me interesaba mucho hablar, sin dramatismo pero sí crudamente, de lo que ocurrió en esos días. Por eso las escenas del bombardeo de Bilbao son tan crudas. Bueno, todas las escenas en general de guerra son muy crudas, están recreadas de una forma muy realista. El libro es un alegato contra los totalitarismos y el fascismo y también contra la guerra. Se ve al final que, realmente, ningún bando era bueno. Los ingleses, por ejemplo, sí, sacan a los niños, los salvan… pero luego es su ejército el que bombardea los barcos llenos de presos. Los nazis cometieron muchas atrocidades pero también las cometieron los aliados. La novela es un alegato contra la guerra.
  • “La guerra cambia la percepción de la realidad, no queda ni rastro de los valores que nos inculcan en la infancia”, dice en la novela. La guerra cambia todo lo que toca y deja en su lugar una realidad sucia y embarrada, una realidad en la que es necesario matar para no morir… ¿También se pueden aprender lecciones de la guerra?
  • Esa reflexión es muy bonita, me la hizo Carmen Mussche, la hija de Robert, y es verdad. En la infancia tenemos unos valores o nos inculcan unos valores (la solidaridad, ser buena persona, compartir…) y en la guerra todo eso desaparece, realmente en ella se ve lo peor de cada persona: desaparece el lugar en el que naciste, tu ciudad… y también lo que has sido hasta entonces. Pero en una guerra también se ve el lado bueno de las personas, hay personas que, en un momento dado, se vuelven muy desprendidas, como fue el caso de Robert Mussche, que entrega su propia vida para que se salvasen los demás y su propia familia.
  • Mussche es un héroe. Un héroe quizá anónimo, poco conocido, pero héroe al fin y al cabo. También hay toda una reflexión sobre el compromiso, sobre la lealtad, sobre las injusticias. ¿Qué tiene Mussche para que captase su atención hasta el punto de sacar a la luz una heroicidad que había permanecido oculta?
  • Me interesaba, primero, la figura que acogió a una niña de Bilbao, esa imagen ya me gustaba mucho. Y cuando empecé a documentarme descubrí que este señor era traductor de Lorca, era una persona muy solidaria, fue pacifista en la primera Guerra Mundial, luego se mete en la resistencia contra los nazis… Para mí era una  persona muy muy especial. También tenía sus debilidades, claro, pero esas debilidades también me resultaban interesantes. Y luego también me interesaba el hecho de cómo su hija casi no habla de su padre durante una gran parte de su vida, su padre desaparece, no quiere hablar de él, pero cómo cuando, al cabo de 30 años, ella empieza a reconstruir la biblioteca de su padre y comienza a descubrir quién era realmente y empieza a dialogar con él, yo quiero creer que lo perdona. Ella sabía que era un héroe de la resistencia pero, al final, las dejó solas, a ella y a su madre, y yo creo que ese dolor pesaba más que el hecho de saber que su padre había estado luchando contra el Totalitarismo. Ella decía: “sí, pero yo no he tenido padre”. Hasta que no es adulta y va sacando los libros de Robert y reconstruyendo su biblioteca no asume quién fue y cómo fue su padre. Ese gesto de reconstruir hace que se reconcilie con él y eso me interesaba mucho. En definitiva, me atraía la figura de Robert Mussche, cómo era, y cómo su hija va cerrando heridas por medio de la memoria, me gustaba el papel de la memoria en la reconciliación, en la superación de los conflictos.
  • Mussche y su amigo Herman mantienen un continúo diálogo sobre literatura, sobre filosofía, sobre lo que mueve el mundo y sobre la posibilidad de cambiar ese mundo. “Tiene que haber una manera de hacer mejor este mundo”, le dice a su amigo. Y no solo se lo dice, sino que lo lleva a la práctica.
  • Sí, él lo intenta. Herman no sé si lo intenta tanto… (risas), Herman es más cínico, mide mucho más sus pasos… y por eso sobrevive a segunda Guerra Mundial. Pero Robert no, Robert es un idealista que realmente cree que puede haber un mundo mejor, una manera mejor de relacionarnos y lucha por ello. Al final también es verdad que lo atrapa la gran ola de la segunda Guerra Mundial y que no puede salir de ella pero me gusta porque no es una persona teórica sino que en su día a día trata de ser mejor.
  • La relación entre Robert y Herman le permite reflexionar sobre la amistad y sus etapas. ¿No hay amistad que no pase por algún momento de distanciamiento? ¿No hay amistad que en algún momento sea traicionada?
  • No. Además, yo creo que la amistad se basa también un poco en eso: en la fidelidad, pero también en la traición. Yo creo que no hay ningún amigo que no te haya traicionado nunca. Pero es porque es una manera de relacionarse igual más libre que la de una pareja. Igual por eso también es más duradera. Yo creo que cuando uno tiene un buen amigo, aunque te enfades con él, siempre va a ser un buen amigo, siempre te podrás reconciliar con él.  La amistad entre Robert y Herman me sirvió también para hablar de la amistad en general, hay muchas reflexiones mías sobre qué es la amistad y, a partir de la pérdida de este amigo mío, hablo también un poco de la amistad en general, de qué me parece a mí que es, de cómo fue mi amistad con este amigo mío, etcétera. Pero la de Herman y Robert es una amistad muy particular y yo creo que va a dar mucho juego en la tertulia con los lectores. Yo creo que Robert es mucho más fiel que Herman… pero creo que Herman quiere mucho más a Robert. Es una persona que está totalmente enamorada de Robert.
  • La novela está escrita en primera persona por un narrador que busca documentos para reconstruir la historia de Mussche. Un narrador que nos habla de fotos, de papeles, de entrevistas, de búsquedas en internet… y que parece parapetarse en todos esos documentos para no implicarse directamente en la historia, para no dejarse arrastrar, quizá, por la admiración hacia Mussche. ¿Cuál era su intención al utilizar esta técnica narrativa? ¿Mostrar, como dice en Bilbao-New York-Bilbao, no sólo la novela sino también cómo se hace la novela?
  • Es una técnica que se utiliza mucho en el cine, yo me inspirado mucho en el cine: me interesan mucho esas películas en las que aparece también cómo se hace la película, que son medio documentales, aparece el director, etc. En literatura se hace menos, aunque también hay autores que lo hacen, como Emmanuel Carrère, que este año ha publicado Limónov y ha gustado mucho.  En Limónov aparece Carrère y habla de una persona real, una persona de carne y hueso. Yo creo que cada vez se van a ir haciendo más este tipo de obras en las que aparece la novela pero también cómo se hace la propia novela, todos los cambios que se hacen en el proceso de elaboración, etc. Me parece muy interesante y le da un punto de verosimilitud muy grande, el lector se da cuenta de que esta novela me está contando cosas auténticas y yo creo que el lector busca cada vez más lo auténtico, lo que llegue, lo que emociona.
  • El recurso a la autoficción ya se ha convertido en seña personal de Kirmen Uribe, en marca de estilo. Un estilo, por otra parte, muy reconocible y que comparten tanto Lo que mueve el mundo como Bilbao-New York-Bilbao. Usted lo ha conseguido pero no debe de ser fácil para un autor encontrar su propia voz y que esta resulte reconocible por el lector, ¿no?
  • No, no es fácil. Yo creo que en mis obras sí que se nota la mano del autor, que he encontrado mi voz, mi estilo. Y no, no es fácil. Pero yo creo que lo he conseguido, más o menos.
  • ¿Cómo ha podido concentrar tanta historia, tanta reflexión y tanto sentimiento en una obra tan corta?
  • Lo que quería era escribir una novela corta, muy directa. La primera versión la escribí en dos meses, en San Francisco, y fue como una fiebre creativa. La novela me vino y la escribí rápidamente y me gustaba mucho esa textura de haberla escrito rápidamente, quería dejarla tal cual, con esa rapidez en las frases, con los capítulos cortos… Es también lo que buscaba. Quería una novela corta pero que tuviera la intensidad de la vida de Robert Mussche, que también fue muy intensa. Pero mi próxima novela será más larga, va a tener una respiración más amplia, un ritmo más pausado. Es algo que me apetece. Pero esta segunda quería que fuera rápida. Rápida e intensa.

KIRMEN URIBE MATENDRÁ UN ENCUENTRO CON LECTORES EL PRÓXIMO JUEVES, 20 DE FEBRERO, A LAS 18 HORAS EN LA SALA DE CONFERENCIAS DEL CENTRO CULTURAL DE AZUQUECA DE HENARES